La desaparecida casa de Carmen Nin i Tudó, estuvo situada en la esquina de Pau Claris con Aragón. Entonces por la calle Aragón todavía circulaban los trenes que salían de las estaciones del Norte y de Francia, por una zanja que se había construido en el centro para evitar los problemas que representaba su circulación a ras de calle. Empezaba en la futura Plaza de las Glorias se desviaba en la avenida de Roma y acababa en la primitiva estación de Sants (actual plaza de Sans).

 

CONSTRUIDA EN 1882

La casa fue proyectada en 1881, siendo construida un año más tarde, por Frederic Soler i Catarineu. Soler, que construyó la puerta de entrada en la fachada principal que daba a Pau Claris y la puerta de la cochera en la calle Aragón. De ahí partía una escalera para subir a la planta principal.

La entrada a la casa se hacía a través de una reja exterior que daba paso a un pequeño jardín, delante del edificio, del jardín partían dos escaleras curvadas que llevaban a la puerta de entrada del edificio y entre las dos escaleras es encontraba una puerta de entrada a la planta baja

La puerta de la planta baja, de la entrada de Pau Claris llevaba a la zona de servicios en la que se encontraban: la cocina, la bodega, la despensa, las salas de juegos y otros servicios.

Por el lado de la calle Aragón, la entrada estaba en la cochera de la que salía una escalera interior para subir a los pisos. La planta principal, estaba dedicada a la vida social, con el comedor, varios salones, entre los que se encontraban la biblioteca y la sala de música. También tenía dos dormitorios de invitados.

La segunda planta estaba dedicada a la familia. El piso superior tenía una colección interminable de ventanas tipo buhardilla y una galería en el centro de la fachada del chaflán, con acabado piramidal.

En el lado de Pau Claris, Frederic Soler, había construido una pequeña capilla anexa, para escuchar la misa los domingos y días festivos.

Finalizada la guerra civil, el edificio fue adquirido por el Gremio de Panaderos de Barcelona, con el fin de derribarlo y construir el edificio de la Sede Social del Gremio. Desde ese momento el edificio fue conocido como edificio CAPSA (acrónimo de Compañía Auxiliar Panificadora, SA).

Uno de los primeros actos que se conocen del inicio, correspondió a la fiesta de su patrono, San Honorato que tuvo lugar el 18 de mayo de 1949. Primero se celebró una misa por los asociados fallecidos en la Catedral y seguidamente un oficio por el arcipreste de Martorell. Acto seguido los asociados, se trasladaron al Salón de actos de C.A.P.S.A., donde se efectuó el tradicional reparto de libretas de ahorro para los hijos de loe trabajadores de menos de un año y nuevas imposiciones a los que ya las poseían de años pasados. Por la noche se representó la ópera “Madame Butterfly” representada, por los cantantes del Gran Teatro del Liceo, posteriormente se volvió a ofrecer el acto los días 21 y 29, para que pudieran escuchar la obra todos los asociados al gremio. 

En 1950, el Gremio de Panaderos, acondicionó los bajos,  convirtiendo la sala de actos en teatro para presentar los actos de la entidad y ofrecer espectáculos esporádicos realizados por grupos de actores aficionados del “Club María Guerrero”.

Poco a poco el local fue cogiendo prestigio como teatro y sus actuaciones salían anunciadas en La Vanguardia. El domingo 27 de noviembre, el diario anunciaba la representó en su cuarta actuación consecutiva “La Señorita Ángeles”.

SALA TEATRO CAPSA

El domingo 8 de enero de 1950, ya como Sala Teatro C.A.P.S.A., anunciaba en su séptima actuación la representación de “El Refugio” de Pedro Muñoz Seca

En 1957, se anunció bajo el patrocinio del Instituto Británico, la representación de dos funciones de CANDIDA, de Bernard Shaw, las cuales fueron suspendidas posteriormente, según un anuncio en La Vanguardia del día 30 de marzo por causas diversas. Posteriormente en estas funciones fueron representadas en el Teatro Candilejas, de la Rambla de Cataluña.

En 1969, con el fin de costear los gastos ocasionados por el mantenimiento y conseguir algún beneficio para la entidad, el gremio decide convertir el local, en un teatro estable, con un aforo de 330 butacas de platea y 110 de anfiteatro, que dan un aforo total de 440 espectadores. 

CAMBIO DE PROPIETARIO EN 1969

El 19 de julio de 1969, La Vanguardia, publicaba un anuncio del concurso de licitación, de alquiler del local que es concedido al actor y director Pau Garsaball i Torrens por un periodo de 10 años. El acto inaugural del teatro tiene lugar el 20 de noviembre de 1969 con el estreno de «El adefesio», de Rafael Alberti, dirigida por Mario Gas.

Tuvo unos principios prometedores en especial con el estreno de “El retaule del flautista» de Jordi Teixidor, obra que se logró mantener un año en cartelera pero ​la falta de rentabilidad hizo que se decidiera cerrar el teatro para convertirse en sala cinematográfica. 

SALA DE CINE CAPSA EN 1977

La Vanguardia del 7 de julio de 1976, en su página 56, daba la noticia, del inmediato cese del teatro, para convertirse en cine. El gremio confirmo la noticia comunicando que a partir de los últimos días de septiembre el teatro CAPSA que hasta la fecha, sólo funcionaba con representaciones de teatro, se convertirá en una sala de proyección especial.

Después de una restauración para adaptarlo como cinematógrafo, abre sus puertas el lunes 13 de septiembre de 1977, con la proyección de la película «El acorazado Potemkin», estrenada en los años 30 y el corto “Guernika”. 

CINE DE ARTE Y ENSAYO

El CAPSA, centró su programación con películas de arte y ensayo, proyectadas en versión original. El 26 de mayo de 1991, el CAPSA, vuelve a ser noticia y no precisamente por motivos artísticos. El día anterior la sala había quedado completamente destrozada a causa de un asolador incendio.

El fuego afectó principalmente al patio de butacas de la platea y al anfiteatro del local, donde causó importantes desperfectos en la decoración, aunque la estructura del cine no sufrió graves daños. En una primera valoración, los responsables del cine calcularon que el coste de la reparación podría ascender a cuarenta millones de pesetas.

Durante las obras quedaron suspendidas la proyección de las películas «Cyrano de Bergerac» y «Ju Dou», que se ofrecían en versión original. Después de un trabajo vertiginoso, abrió nuevamente el jueves 25 de julio, (dos meses después del incendio), con el estreno, de «Días tranquilos en Clichy», de Claude Chabrol,

La fachada había cambiado el logotipo que presidia el edificio, aunque seguía siendo el clásico caleidoscopio. En el interior, había cambiado el aforo pasando de los 409 a 379, lo que daba una mayor amplitud al espectador.

El coste final incluyendo una nueva pantalla, la renovación del equipo de sonido y un dispositivo para la detección de humo en el interior de la sala tuvo un coste aproximado de 40 millones de pesetas. Una lección rápida por parte de propietarios y la empresa que gestionaba la programación, devuelve el cine a los espectadores, dos meses después totalmente restaurado, pero la decadencia en la asistencia de espectadores a los locales de exhibición, precipita su cese definitivo, el 29 de diciembre de 1998, al finalizar el contrato de explotación que mantenía la exhibidora Lauren Films con la proyección de «Alice et Martin» de André Téchiné. Desde entonces la antigua sala ha albergado otros usos comerciales.


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LA CASA CARMEN NIN, QUE SE CONVIRTIÓ EN EL CINE CAPSA

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