En 1309, el agustino Bonanato de Zaguals, conjuntamente con otros frailes, obtuvo permiso para fundar un convento y una iglesia dedicados a San Agustín.

Adquirieron unos inmuebles en la calle de Tantarantana. Durante los primeros años los frailes pasaron por muchas dificultades económicas, ya que los feligreses que tenían no les aportaban el dinero necesario para intentar edificar el convento.

En 1347, Fray Jaime de Zaplana logró reunir un pequeño capital, que le permitió comprar unas casas en el barrio de Ribera, que eran propiedad de Jaume Basset, en una zona donde trabajaban los artesanos dedicados al tratamiento de las pieles. Jaime de Zaplana, que había recibido en 1348, la ayuda económica del obispo Fray Bernardo Oliver, primer obispo agustino español de origen valenciano, fue trasladado por el papa Clemente VI, el 12 de enero de 1345, de la diócesis de Huesca a la de Barcelona.

De Zaplana, aprovecho la donación del obispo, para derribar los edificios comprados y en 1349, colocó la primera piedra, empezando las obras con el inicio de la construcción de claustro en lo que sería el patio del convento.

Las obras quedaron concluidas en 1506. El convento consiguió que el edificio fuese considerado (por su belleza arquitectónica y su distribución), como uno de los más notables de la ciudad.

La iglesia tenía una sola nave de alrededor de 58 por 15 m. y una altura aproximada a los 25 m. Como todas las iglesias de la época estaba rodeada de una serie de capillas con su correspondiente historia:

La capilla más antigua era la capilla del Corpus, edificada en 1352, que pertenecía al Gremio de Tintoreros y contenía una imagen de Jesús en el sepulcro. La capilla de San Rafael, que lucía en su retablo las armas del caballero Pedro Dezllor, que cedió al convento, todos sus bienes incluido el señorío del castillo de Llorda.

En 1367, fue edificada junto al presbiterio, del lado de la epístola, la capilla de Nuestra Señora de Gracia, que fue costeada por los comerciantes Simón de Puigvert y Bernardo Desvalls, que al mismo tiempo mandaron construir en ella unas sepulturas para ellos y sus familias. Sus armas figuraban esculpidas en testimonio de su liberalidad.

Hasta pasados treinta años no se consagró el altar mayor, hecho de tabla y representando escenas de la vida de San Agustín, obra de Jaume Huguet. Fue presentado al público el 23 de junio de 1405.

restos de la capilla con pintura de Huguet

El 18 de octubre de 1401, fue aprobado en Segorbe, por el rey Martín el Humano, el gremio de Curtidores que tenía como patrón a San Agustín, los cuales tuvieron, su propia capilla. Presidida por un retablo del Santo El altar más importante tanto por su riqueza, como por la veneración de que fue objeto, fue el de Nuestra Señora de la Piedad.

Emplazado delante del Claustro mayor. Contenía una tabla atribuida a San Lucas, que había traído desde Roma, el mercader Miguel de Roda, para venerarla en su casa, quién la regaló al convento de San Agustín, sufragando los gastos para la construcción del altar donde fue venerada. La iglesia poseía también, un órgano y un organillo portátil, regalo del virrey, general Pignatelli.

Durante el priorato de fray Mateo Relia, el convento recibió una herencia, que había dejado en su testamento en 1454, Jaime de Casafranea, con un legado de 400 florines para la construcción del coro bajo. Además de proporcionar todo el Roble de Flandes necesario, para la construcción de la sillería.

El acto comporto que el convento le concediera la sepultura en el mismo coro. La construcción de la iglesia finalizo en 1607, con el cerramiento de la bóveda más cercana al presbiterio, tres siglos después de la colocación de la primera piedra. En la iglesia campeaba el blasón Agustín Paxau, quien había pagado 1.950 libras catalanas, para su construcción.

A principios del Siglo XVIII, en enfrentamiento entre Francia y Austria, principales candidatos al trono español, provoco la llamada guerra de sucesión, que provocaron el asedio a la ciudad y la consiguiente derrota posterior el 11 de septiembre de 1714.

Felipe V, para poder controlar a la antigua ciudad sublevada, decidió construir una fortaleza en el actual parque de la Ciudadela, lo que provocó la desaparición de una gran parte del barrio de Ribera que fue ubicado en los terrenos ganados al mar (por los residuos del rio Besos), actual barrio de la Barceloneta.

SECCIONADO AL CONSTRUIRSE LA FORTALEZA DE LA CIUDADELA

Una parte del Convento de San Agustín, fue víctima de su demolición en 1716, afectado por la construcción de la famosa fortaleza de la Ciudadela, lo que provoco que el convento fuera derribado parcialmente, salvándose solo la parte de los edificios que daban vista a la calle Comercio. Fueron restaurados por Pere Bertrán, el cual adopto una parte de ellos como horno de pan.

La mayor parte del antiguo convento de San Agustín, fue convertido en 1748, en la Academia Militar de Matemáticas, dedicada a la formación de ingenieros militares que en aquel tiempo, dirigían y supervisaban la obra civil y también como cuartel de Caballería. Durante el periodo del Servicio Militar Obligatorio, actuó como Caja de Reclutas.

Actualmente acoge el Centro Cívico de Ciudad Vieja, el Archivo Fotográfico de Barcelona y el Museo del Chocolate, que conservan elementos del antiguo convento, como el ala de poniente del claustro, que fue restaurada y una parte lateral de la iglesia.

restos del antiguo claustro hoy en día
CONVENTO DE SAN AGUSTIN EL VIEJO

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