Forn el Cisne, Barcelona

Una de la pastelería más famosa del pasado siglo en Barcelona fue la Confitería y Horno El Cisne situado en el número 38 la calle Pelayo.

1918 SE FUNDA EL ESTABLECIMIENTO

Fue inaugurado en 1918 y pronto cogió una gran fama en la ciudad no solo por los pasteles tradicionales (Cocas de Verbena) en San Juan y San Pedro, (Panallets) en todos los Santos, “El Martillo de San Eloy” o “Las Tijeras de Santa Lucia”, sino también por las habituales,: leonesas, tortoles, brazos de gitano, etc. que preparaban los festivos y los diarios cruasán, ensaimada y briox, aparte de su pan diario que era de los más buenos de la ciudad.

Había conseguido la exclusiva para comercializar una marca de café que aún hoy en día está presente en los comercios barceloneses que es el café “La Garza”.

Como todos aquellos comercios que estaban dedicados a un público medio alto, sufrió los problemas de la guerra civil, ya que tuvo que dedicar su producción a artículos de primera necesidad, por lo que estuvo mucho tiempo cerrado.

Anuncio de La Veu de Catalunya el 23 diciembre de 1923

empleados en los años cincuenta del siglo XX

Una vez acabada la guerra, el “Forn del Cisne”, volvió rápidamente a retomar la actividad perdida en 1939, como era lógico tuvo que cambiar su nombre para seguir las directrices de la dictadura convirtiéndose a partir de entonces como “El Horno del Cisne”.

A partir de su reapertura no solo continuo con su anterior producción, sino que incluyo en su oferta la preparación, exposición y venta de productos navideños, (Lotes y Cestas), que eran la admiración del público visitante.

Como otro de los tantos establecimientos que se inauguraron a principios del siglo XX en la calle Pelayo, en la década de los años 80 debió cerrar obligado por la presión que tuvieron con la llegada de las empresas emergentes que con la fuerza de sus talonarios querían que los antiguos propietarios dejasen sus negocios al no poder competir con el dinero que ellos ofrecían.

Poco apoco los antiguos establecimientos de la calle Pelayo fueron desapareciendo de la emblemática calle Pelayo, los forjadores de que en la calle Pelayo fueran desapareciendo las primitivas tiendas de antaño.

En el 2019 María de los Ángeles Capeta, una descendiente de la familia publicaba un escrito en Barcelofilia el que decía

Soy la única descendiente de Ignacio Capeta, fundador del Forn del Cisne. Si saben de alguien que haya trabajado o conocido a los Capetas, les agradeceré sus comentarios. Mi papá y tíos trabajaron en la pastelería cuando jóvenes.

Y en el 2020 otra persona publicaba: «Mi abuelo, trabajó allí durante muchos años en varios períodos de tiempo: desde los inicios, de cuando sólo era un horno, fue muy amigo de los hijos del señor Capeta, fallecido cuando la guerra. Trabajó estrechamente con el Sr. Montemat. Mi abuelo se jubiló en el Forn del Cisne, a la edad de 77 años y creo que es el segundo de la línea trasera, por el lado derecho, en la fotografía».

El Sr. Montamat, propietario del negocio en los años 40, decía medio en broma que haría pagar una multa a las muchas parejas que se habían formado entre jóvenes pasteleros del obrador y chicas dependientes, con la ilusión de montar el propio negocio. El caso de mis padres fue algo distinto: continuaron el negocio familiar en Terrassa.


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