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Cuando contemplamos el actual edificio del Palacio Moja, pocos podrán imaginar, la transformación sufrida por el primitivo edificio.

Pese a que la mayor parte del edificio estaba situada en la antigua Rambla de los Estudios, en la que estaba la mayor parte del edificio y el jardín de la casa posteriormente ubicado por los Almacenes el Sepu, la numeración corresponde a la calle Puertaferrisa 1.

CONSTRUCCION DEL PALACIO

La construcción del palacio, se inició con el derribo de la segunda muralla (denominada de Jaime I), en la parte de la riera (actuales Ramblas), cuyo trazado unía el convento de San Francisco de Asís y la colegiata de Santa Anna con un muro que arrancaba de la Torre de los Pulgas y llegaba hasta la actual plaza de Cataluña), estaba lindando con una de las ocho puertas conocida como Puerta Ferrica (puerta de hierro).

El nuevo edificio, se construyó en los terrenos que habían estado ocupados por una de las torres de la Puerta Ferrissa en la antigua muralla medieval y de la antigua casa que los Cartellá tenían en la calle Portaferrisa, esquina con la antigua Rambla de los Estudios.

Proyecto de Josep Mas.

La impulsora de su construcción fue la Marquesa de Cartellá y Moja, María Luisa Descatllar, que contactó con José Mas Dordal (arquitecto de la Basílica de la Merced y de la iglesia de San Vicente de Sarriá, el cual desarrollo un proyecto en el que mezclo el final del barroco y de las nuevas tendencias neoclasicistas llegadas de Francia).

Las obras fueron iniciadas en el 1774 y su inauguración tuvo lugar en 1784, con motivo de la boda de la hija mayor de los Marqueses de Moja. La fachada principal pese a lo que pueda parecer hoy, en aquel tiempo, era una calle de prestigio que comunicaba con la Catedral y el centro de la ciudad antigua.

La razón de que se orientara la fachada principal, a la calle Portaferrissa, fue debido a que en aquel momento, las actuales Ramblas, no estaban urbanizadas y el actual paseo, estaba ocupado por la Riera d’en Malla y el recorrido mayor del palacio de por la futura Rambla, estaba ocupado por un gran muro que escondía el jardín Romántico de las miradas de los peatones.

En septiembre de 1791, los Marqueses de Moja, grandes mecenas del arte en la ciudad, dieron a conocer la escenas de las virgen de la Mercé pintadas del afamado pintor Francisco Plan “el Vigatà” en el gran salón principal, también estrenaron los arrimaderos del vestíbulo, obra del pintor Pere Pau Montanya.

El último miembro de la familia Moja y Castellá, que vivió en el palacio fue Josepa de Sariere, muerta en 1865 sin dejar ninguna descendencia lo que desemboco en un abandono de la conservación del local.

En 1875, el palacio Moja, fuera adquirido por Antonio López López, primer “Marqués de Comillas”, título otorgado el año 1878 por el rey Alfonso XII. Antonio López fue personaje que hizo una parte de su fortuna gracias a la venta de esclavos, algo que en la actualidad, ha supuesto, que sea repudiado y su nombre o figura, haya desaparecido de calles, plazas y lugares públicos.

Desde su llegada a Barcelona Antonio López se propuso convertirse en un personaje importante, por lo que intento codearse con todos aquellos que podían hacerle crecer en sus intentos de convertirse en imprescindible en los actos de relieve.

Una vez adquirido el palacio por Antonio López lo restauro al estilo de la época, dando especial dedicación en la reforma y decoración de la escalera de honor que llevaba a los invitados al Gran Salón donde realizaría todas las fiestas dedicadas a las autoridades y burguesía.

Entre los grandes invitados .que pernoctaron en el palacio se encuentran: el fundador de los salesianos San Juan Bosco y Su Majestad Alfonso XII. Como se puede comprobar clero y monarquía eran afines.

capilla

En 1878, el Marqués de Comillas, nuevamente se aproximó a la iglesia, convirtiéndose en protector y mecenas de Mossèn Cinto Verdaguer, que entró a vivir en el palacio, celebrando la misa para la familia en la capilla anexa al salón principal. Verdaguer en agradecimiento le dedico el poema “La Atlántida”.

Verdaguer en 1883, fue nombrado limosnero del marqués. Su «mano suelta» enfado del marqués que consideraba que malgastaba su dinero de limosnero con gente indeseable. En 1892, fue enviado a un santuario cerca de Vic.

Eusebi Güell

En 1934 Juan Antonio Güell y López (alcalde de Barcelona entre 1930 y 1931), descendiente de las familias López y Güell, heredero del Palacio, viendo las dificultades del mantenimiento del edificio heredado construido antes de la urbanización de las Ramblas, abrió los soportales actuales a lo largo de la acera de Las Ramblas, para facilitar el acceso a los viandantes.

jardines del palacio

Como consecuencia de la reforma, el jardín construido a lo largo de la Rambla de los Estudios fue eliminado y el solar fue vendido a los empresarios suizos de origen judío Henry Reisembach y Edouard Worms, el 9 de enero de 1934, para que fundaran la primera cadena de grandes almacenes de España “Sociedad Española de Precios Únicos” SEPU.

Durante la Guerra Civil, el palacio Moja, fue expropiado por la CNT, que lo convirtió en la sede central del sindicato. La falta de rigor de los dirigentes de la organización socialista, supuso un deterioro en el edificio y la expoliación del arte que se conservaba entre sus muros.

Como anécdota, se puede decir, que la falta de cultura y autoridad de los dirigentes que estaban al cuidado del palacio, permitieron que una parte del personal que estaba a cargo de la custodia del edificio, permitieran que la alfombra del salón principal que medía 110 m², fuera troceada y entregada a la clase obrera para su gozo y disfrute.

derribo del muro del jardín anexo al palacio

Un año después de la finalización de la guerra civil, y demostrando la falta de cultura, por parte de los anteriores y los actuales dirigentes que debían custodiar el edificio, se instalaron en el segundo piso, las oficinas de la Aduana de Barcelona, que posteriormente pasó a convertirse en las oficinas de la Compañía Transatlántica fundada por Antonio López y López, después de su matrimonio con Luisa Bru Lassús.

En 1946, Claudio Güell Churruca, Conde de Ruiseñada accionista mayoritario de Banca Nonell, vendió las acciones y situó en el palacio la sede central del Banco Atlántico.

En 1959, fallece Juan Antonio Güell y López, tercer Marqués de Comillas, lo que representó el principio de decadencia del palacio, que hace que el palacio entre en una notable decadencia y acuciado por la deuda, se ve obligado a cerrar sus puertas. Instalándose en sus bajos pequeños comercios.

En 1969, el edificio es declarado monumento de interés histórico y artístico y después de ser vaciado del contenido artístico es restaurado. En 1971, sufrió un incendio, que lo destruyó prácticamente en su totalidad.

El Palacio fue adquirido por la Generalidad, que lo restauró totalmente, para convertirlo en la sede de la Junta de Museos de Cataluña. La planta baja es restaurada y en sus bajos alberga una de las librerías de la Generalidad. Y la sala de exposiciones «Max Cahner».


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EL PALAU MOJA

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