Almacenes El Aguila, Barcelona.

El primer comercio de Barcelona conocido con el nombre del Águila data de 1880. Fue propiedad del abogado Pere Bosch i Labrús, propietario de una sastrería situada en la plaza de la Verónica. La aceptación que tuvo esta sastrería, hizo Bosch pronto pensase en trasladarse a la Plaza Real lugar por aquel entonces un sitio de reunión importante, que le beneficiaría en la entrada de nuevos clientes. La progresión fue tan grande que pronto sus pensamientos le hicieron tener un nuevo afán mucho más amplio de progresión. Empezó en buscar un nuevo local en el centro de la ciudad.

1925 LOS ALMACENES DE LA CALLE PELAYO/PLAZA UNIVERSIDAD

En 1925 se instaló un edificio de cinco plantas coronado con una espectacular Águila con las alas abiertas en la parte superior de la esquina de la calle Pelayo con la plaza Universidad. No solo se dedicaría a la sección de sastrería, sino que siguiendo la moda de los últimos tiempos aprovecharía las dimensiones del local para abrirlo, como unos grandes almacenes.

1930

Su inquietud fue tan grande que pensó al propio tiempo realizar la propia fabricación de ropa para poder al mismo tiempo a su propio negocio por lo que adquirió un local en la calle Sepúlveda, en cuyo taller fabricaría todo tipo de prendas de vestir y así no tener que depender de talleres autónomos.

el taller de sastrería de El Aguila.

Sin embargo pese a la popularidad alcanzada, nunca pudo competir con el que por aquel entonces era el almacén por excelencia “Casa Jorba”. El Águila, como el Sepu, Capitol, El Barato y Casa Vilardell, eran considerados como almacenes de segunda categoría y su publicidad iba encaminada a buscar la clientela de menos posibilidades, con continuas ofertas y cupones de descuento.

No obstante de entre todos los grandes almacenes, era el que causaba más impacto por su gran edificio y por su espectacularidad a la hora de promocionar sus escaparates.

En 1921, La Vanguardia en su página 6, comentaba la noticia de la reunión del Gobernador civil y el gerente del Águila:

El gerente de los almacenes El Águila visitó al gobernador para manifestarle no ser cierto, como ha dicho algún periódico, que, al reanudar el trabajo en los talleres de confección de ropas, se haya rebajado el jornal de las obreras. Lo ocurrido, según dicho señor, es que algunos de los operarios despedidos ocupan, actualmente’ con su conformidad al reingresar en Josu talleres, plazas de sueldo inferior, como por ejemplo, un director de sección que ha pasudo ahora a ser cortador. También afirmó el referido gerente que mucho trabajo lo ejecutan ahora los obreros en su domicilio.

JULIO MUÑOZ RAMONET

Al final de los años cincuenta se interesó por la compra de los Almacenes El Aguija el famoso industrial catalán Julio Muñoz Ramonet, celebre no solo por ser propietario de grandes empresas, sino por las luchas que mantuvo con el gobierna, los bancos, las empresas de seguros por la cantidad de incendios y robos que sufrieron sus propiedades y también con su propia familia.

Julio Muñoz Ramonet

Julio Muñoz, fue un hombre polémico donde los haya y son pocas personas que lo conocían que querían hacer negocios con él. No obstante amaso una importante riqueza con sus amaños y triquiñuelas, entre otras empresas aparte del Águila, fue el propietario de Almacenes el Siglo de la calle Pelayo, del Hotel Ritz el cual le fue embargado, del Palau Robert que también le fue embargado por el antiguo Banco Central.

En 1950, adquirió la fabulosa colección de arte de Ramón Bosch i Catarineu con un fondo impresionante que ascendía a 500 cuadros, 50 retablos y varios tapices, según un inventario de 1968, entre ellos figuraban dieciocho obras de Goya, veintiséis de Fortuny, doce de El Greco, cuatro de Rembrandt, además habían obras de Rafael, Monet, Delacroix, Renoir, Tiepolo, Tiziano y Zuloaga, Boticelli, Murillo y Tiziano.

Compro también la mansión construida en 1913 por el arquitecto modernista Enric Sagnier i Villavecchia, situada en la calle Muntaner con Mariano Cubí, la cual donó íntegramente, en 1991, al Ayuntamiento de Barcelona.

Si alguien tiene interés en conocer a Julio Muñoz Ramonet, no tiene nada más que entrar en internet y comprobara las andanzas de dicho personaje que hizo celebres dos frases entre el pueblo “Después de Dios Muñoz” “Que era el único personaje que jamás se dejaba afeitar por nadie”.

No se sabe si por la situación del momento o por la forma de llevar los negocios, el Águila empezó a perder la clientela, lo que supuso su cierre definitivo, en los años setenta.

A principios de los ochenta, abrió nuevamente pero solo la planta baja con el nombre de Premini en la que solo se vendían artículos y restos de serie de mala calidad, por lo que era normal ver el local, sin clientes o con clientes de bajo poder adquisitivo.

1981 TODO ACABÓ CON UN INCENDIO

El sábado 6 de junio de 1981, se declaró un espectacular incendio que provoco la destrucción del edificio.

Problemas familiares, le hicieron desheredar a sus hijas, lo que motivo una serie de juicios entre el Ayuntamiento y ellas acusadas por (supuestamente), hacer desaparecer una parte de objetos que se encontraban en la casa.

El jueves 18 de diciembre del 2014, La Vanguardia en el suplemento “Vivir”, publicaba dos artículos: uno se refería a la espera por parte del ayuntamiento de los cuadros y otro en referencia al uso de la fábrica de Sant Feliu de Codines.


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ALMACENES EL AGUILA

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