La actual calle Aragón, es hoy una de las vías más rápidas para desplazarse por la ciudad, exceptuando las dos Rondas realizadas con motivo de las Olimpiadas de 1992.

EL PLA CERDÀ

Diseñada como calle “L“ en el Plan Cerdá, propuesta de por Víctor Balaguer, en su nomenclátor de la ciudad fue bautizada oficialmente por el ayuntamiento el 18 de diciembre de 1863, como calle Aragón.

Pero la calle que hoy ve el ciudadano, nada tiene que ver con la primitiva calle Aragón, que conocieron los barceloneses de principios del siglo XX.

El plan de Cerdá, que había pensado en la evolución de la ciudad ya preveía que con los años sería necesario buscar unas vías rápidas de entrada y salida y para ello diseño un centro en la Plaza de las Glorias, configurando las avenidas Meridiana, Diagonal y Gran Vía, como las calles que llevarían el flujo del desplazamiento rápido necesario para cruzar la ciudad de norte a sur.

Diseñó la calle Aragón entre las dos calles principales, la más idónea para dedicarla a la circulación del ferrocarril, que llegaría desde la estación del Norte y Francia hasta la Plaza de las Glorias y desde allí recorrería como un rayo la ciudad, hasta llegar a la estación de Sants, por la superficie, habilitando unos pasos a nivel en las calles de mar y montaña, para que pudieran pasar los carruajes al paso de los trenes.

La calle tenía una anchura de 50 metros, para poder contrarrestar la perdida que representaba la ubicación de las dos vías del tren y poder disponer del espacio para los carruajes, de circulación y estacionamiento en los extremos.

Si pasamos en la actualidad, por la calle Aragón contemplaremos que la iglesia de la Concepción que fue una de las primeras construcciones de la calle, que la fachada esta retirada de la línea de edificios cercanos y que hubiera sido la línea actual en nuestros días si se hubiera respetado su idea.

En aquellos tiempos todo el mundo pensó que la anchura era desmesurada, especialmente los propietarios de terrenos que debían ser expropiados para la realización del proyecto y del ayuntamiento que pretendía evitar una posible deducción de ingresos. La decisión final fue la de dejar la anchura en los 30 metros.

El proyecto desde un principio tuvo grandes detractores, en principio entorpecía el tráfico y después era el causante de graves accidentes, que provocaron el disgusto e indignación de ciudadanos y autoridades. La solución del problema solo podía solucionarse con la construcción de una zanja y que se hiciera circular al ferrocarril por debajo del nivel de la calle, para evitar los problemas del momento.

La solución fue posible gracias a un consejo de ministro celebrado en Barcelona. En cuya reunión se autorizó la apertura del proyecto de soterramiento de las vías del tren que recorrían la calle Aragón, con la construcción de una zanja al aire libre por el centro de la calle, desde la Plaza de las Glorias hasta la calle Casanova, continuando después por la avenida de Roma hasta la estación de Sants.

El Gobierno central viendo que el conflicto no hacía nada más que radicalizarse, decidió intervenir ordenando al ministerio de Fomento que estudiara la mejor solución para el proyecto. Se formó una comisión para ver los pros y los contras de los dos proyectos presentados poniendo al frente del mismo a José de Echegaray (años después, Premio Nobel de Literatura), quien se trasladó a Barcelona, para ver sobre el terreno cual sería la mejor solución.

Echegaray constato la peligrosidad del sistema de superficie, debido a los continuos accidentes que sufría la línea del ferrocarril, el de Sarria que partía de la calle Pelayo con Plaza de Cataluña, con subida y bajada por la calle Balmes terminaba por agravar el conflicto.

Se decidió que la mejor solución para acabar con los problemas, era realizar el recorrido a través de una zanja.

Las vías pasarían por el centro de la calle, construyendo en las calles con dirección mar montaña unos puentes que facilitaran la unión entre ambas partes de la ciudad.

1930 Aragón entre Paseo de Gracia y Rambla Cataluña, a la izquierda el Edificio Servicio Estación

Durante el tiempo que estuvo abierta la zanja los barceloneses estuvieron que acostumbrase a la visión de la zanja con el paso de los trenes atravesando la ciudad y como entonces los trenes eran de vapor, respirar durante todo el día el humo y tragarse el hollín que despedían las máquinas.

Una visión caótica de la calle Aragón entre la nieve y el humo.

1930 Estación de Desvicio en Aragón con Casanova a la derecha se observan casas bajas, normal en aquella época

Con la llegada de la electricidad al ferrocarril desaparecieron los trenes de vapor. Los vecinos de los edificios que tenían casi prohibido asomarse a los balcones si no querían que se les llenase la casa de hollín respiraban tranquilos y los edificios tenían u aspecto sucio poco a poco la suciedad fue desapareciendo con el tiempo.

recorrido del tren

La zanja que atravesaba la ciudad dirección Llobregat-Besòs en su lado Llobregat se desviaba a la altura de la calle Casanova hacia la avenida de Roma hasta su llegada a la estación de Sants, hacia el lado Besòs llegaba hasta delante de la futura plaza de las Glorias, en donde se bifurcaba hacía las estaciones del Norte o Francia, en este lugar también se encontraba la bifurcación de las líneas que salían hacía Francia o el norte de Cataluña. La obra se había inaugurado el 25 de octubre de 1882.

En 1902 vista los problemas que representaba para aquellos viajeros, importantes que llegaban a la ciudad, para asuntos importantes o recibimientos a autoridades, deportistas o artistas y lo distante que quedaban las dos estaciones terminales del centro, se decidió construir un apeadero en el Paseo de Gracia que fuera mucho más cómodo para los viajeros de clase alta.

Aragon con Urgel 1925

Aragón antes de hacer aceras

1934 Calle Aragón con Casanova vista del lado montaña a la derecha el primer Cine Majestic.

Con Motivo de la construcción del Apeadero de Gracia se tuvieron que apuntalar edificios

1955 Otra vista de la calle Aragón

En 1956 se electrificó la línea entre Barcelona y Tarragona y en 1957, empezaron las obras de cobertura de la zanja, ello motivo que se derribara el apeadero existente, acondicionándolo y convirtiéndolo en otro subterráneo que se inauguró en noviembre de 1960. Las obras de la cobertura total que incluía el cierre de la avenida de Roma entre la Calle Casanova y la de Conde Urgel finalizaron en 1962.

Aragón con Pau Claris al fondo a la izquierda la torre de la Iglesia de la Concepción

A partir de esa fecha la calle Aragón se convirtió en una de las vías más amplias y transitadas de la ciudad.

Otro momento de la obra del cubrimiento de la Calle Aragón
Cubriendo la calle Aragón

1959 Aragon con Balmes a la derecha la plaza Letamendi

Inicialmente disponía de tres carriles en cada sentido de circulación además de otro en cada lado destinado aparcamiento. Con el paso del tiempo el sentido de la circulación se unificó en sentido Besos-Llobregat, que la convirtió en una calle rapidísima, con la apertura progresiva de los semáforos era calle más rápida para atravesar la ciudad.

Hoy en día la calle Aragón no tiene ningún transporte público que entorpezca la circulación, solo tiene en su lado montaña un carril para que los taxis puedan circular y efectuar paradas rápidas de pasajeros.


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CALLE ARAGON

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