Vía Layetana, Origenes – Via Laietana, Origens Revisado el 12-07-2017 - La Barcelona de antes

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Vía Layetana, Origenes – Via Laietana, Origens Revisado el 12-07-2017

Calles
El nombre de Layetana “Laietana”, proviene de un antiguo pueblo Los Lacetanos, que habitaba en la costa del Maresme aproximadamente entre los ríos “Lóbrego” actual (Llobregat) y “Larnum” (actual Tordera).  El pueblo se hizo verdaderamente fuerte en ciudades en las que a día de hoy se conservan sus vestigios: “Ailuron o Lauro” actual Mataró. “Baitulon o Baetulo”, la actual Badalona que se encuentra a orillas del río “Vaetulo”, actual Besós. “Egara”, Tarrasa. “Blanda”, actual Blanes, cerca del río “Larnum”, hoy Tordera. Nos dejamos la principal y la que pese a lo mucho buscado tiene grandes lagunas y no soy yo el más apropiado para encontrarlas; “Barcinon”  fundada hacia el siglo VI a. C., refundada como Barkeno por el general cartaginés, Almircar Barca,  ciudad cercana a montaña de Montjuic, convertida por los romanos como Barcino que es la actual Barcelona.
La Vía Layetana “Via Laietana” es actualmente una de las grandes arterias de Barcelona, comunica el Ensanche “Eixample” desde la plaza Urquinaona con una parte del puerto y la Barceloneta. Divide los barrios de San Pedro “Sant Pere” y el Borne “i El Born” (antiguo barrio de La Ribera, desaparecido con motivo de la construcción de la Ciudadela, en 1714), del Barrio Gótico y con el resto de Ciutat Vella “Ciutat Vella”. Se trata de una calle con edificios modernistas y neoclásicos, a los que no se les presta mucha atención, por culpa de sus aceras estrechas y por la falta de comercios de elite. Si sus aceras fueran el doble de anchas, que invitarían  a pasear en lugar de correr, se hubieran instalado en ella grandes firmas comerciales, en vez esquivar a otros caminantes, se podría levantar la cabeza y disfrutar de los edificios históricos que flanquean ambos lados de la calle.   
Pero para conocer mejor su historia, deberíamos conocer primero la historia desde sus principios. En el lugar que hoy está el puerto, la plaza de Antonio López y el edificio de Correos, llegaba el agua del mar, luego se construyó la muralla y la plaza de San Sebastián, con una hilera de arcos y bóvedas llamadas voltas o bóvedas de vigilante “Guayte”, desde las que se vigilaba la llegada de embarcaciones
A principios del siglo XIX, con la construcción de la calle del Consulado, empezó a celebrarse en el lugar un mercado de subastas: compra venta de muebles, ropas usadas y otros utensilios del hogar, las inclemencias del tiempo hicieron que el mercado se trasladara  debajo de los Arcos, lo que hizo que el lugar se conociera como los Arcos de los Encantes. Con el tiempo nació una telaraña de calles, callejas y pasajes que tejen el conglomerado del barrio que llegaba hasta la puerta de Junqueras, en la muralla, (actuales calles Fontanella, Trafalgar y Plaza de Urquinaona).
La primera reforma que transformo la actual Vía Layetana, venia proyectada por el plan Cerdà. Servía para unir el ensanche con el puerto y respondía a “La Gran Vía A”. Para ello se empezó a abrir el trozo comprendido entre la Plaza Urquinaona y la Plaza Junqueras, fue inaugurada  el 3 de mayo de 1874 con el nombre de calle Bilbao, nombre que se puso con el fin de homenajear a la ciudad de Bilbao, por haber resistido por tercera vez el asedio de las tropas carlistas a primeros del mismo año de 1874.
Para la realización del primer tramo de la calle Bilbao y su prolongación con  la calle Arcos de Junqueras y la Riera de San Juan, se tuvo que hacer desaparecer en 1869, el convento de Santa María de Junqueras, que tenía una iglesia con un magnífico claustro gótico (la iglesia  con su claustro se trasladó  a la incipiente (entonces) calle de Aragón número 299, entre las calles Bruc y Lauria, con el nombre de la iglesia de la Concepción, Claustro que junto con los   de la catedral y del monasterio de Pedralbes son de los mejores claustros que se conservan en Europa.
La principal calle que se encontraba al se encontraba al salir de la Plaza de Junqueras era la de los Arcos de Junqueras y después la Riera de San Juan “Sant Joan”, también salía la antigua calle Condal que empezaba en la plaza y bajaba haciendo una curva hasta encontrarse con la actual calle Condal. La Riera de San Juan, (aproximadamente era el tramo actual de la Vía Layetana hasta la actual Plaza Antonio Maura), era la calle principal y en ella se encontraban los edificios más importantes de su tiempo, de ella partían las calles de: Graciamat, (nombre de una familia propietaria de los terrenos en esa zona) que llegaba hasta la plaza del Aceite “Oli”, Avellana  y Santo Cristo de la Tapinería esta última se dirigía hacia la Catedral.
El proyecto de Ildefonso Cerdá  “Ildefons Cerdà”, se vio paralizado  a consecuencia no solo del problema que representaba el coste de la obra, sino del coste que representaba la ejecución de todas las expropiaciones que se debían efectuar para la realización de la obra, otro problema en aquellos tiempos convulsos, (no olvidemos que la semana trágica fue un año después de comenzadas las obras), era que para su realización se tenía que producir el derribo de 300 edificios, unas 2199 casas y muchos palacetes particulares, se calculaba que la obra podía afectar alrededor de unas 2.500 familias y unas 10.000 personas. Las protestas de los vecinos y los intelectuales fueron numerosas, ya que ninguno comprendía tanta destrucción para la apertura de una calle.
El derribo suponía abrir una franja de 80 metros de ancho y unos 900 de largo, hay que tener en cuenta que aparte de la calzada y aceras que tenían 40 metros, se debían de dejar, otros 20 metros en cada lado para realizar la construcción de las nuevos edificios, que deberían ir acorde con la importancia de la nueva vía.
En el consistorio algunos ediles, no estaban por la labor de la magnitud de la obra y continuamente ponían trabas para retrasar o derogar la realización del proyecto, lo que provocaba continuas escaramuzas en las sesiones de los  plenos en el momento de las votaciones.
Una de las personas que más empeño puso en retomar la idea de Cerdà y proceder a desarrollar el antiguo  proyecto reformado, fue Ángel Josep Baixeras, que en 1878 presentó un nuevo proyecto de remodelación profunda de la parte antigua de la ciudad.  Pero no fue hasta la sesión celebrada el 25 de febrero de 1883, que el ayuntamiento, admitió la necesidad de reactivar el proyecto de Cerdá, Baixeras presento nuevamente su proyecto en la reunión extraordinaria del consistorio que se efectuó en febrero del 1886, pero no fue hasta 1895, (3 años después de su fallecimiento), que se aprobé definitivamente el proyecto.
Para ello se tuvo que cambiar la Ley de Expropiación Forzosa de 1879, para que todos los que se encontraban de alquiler se debieran ir a la calle sin ninguna compensación ni ayuda, lo que favorecía la realización de la obra proyectada. En 1904, se cambió dicha ley para así poder desalojar así de una manera rápida a las miles de personas que abarrotaban aquella parte de la ciudad
Esto supuso que los periódicos de la ciudad tomasen también partido y en sus páginas intentaran no solo decantarse por uno de los proyectos sino que desde 1886, intentaran  influir en la opinión pública en sus comentarios.
1 de Marzo de 1886 apertura calle Bilbao en el diario “La Publicidad”.
La obra fue proyectada para poder realizarse en tres fases. El problema de financiación se resolvió con un acuerdo entre los políticos municipales constituyeron un puente entre ellos y los banqueros, mediante un contrato de tesorería con el Banco Hispano-Colonial. El contrato entre Ayuntamiento y el Banco Hispano Colonial, se firmó el 24 de octubre de 1907.
Para la realización se contrataron a tres arquitectos de prestigio de la época: Lluís Domènech i Montaner, Josep Puig i Cadafalch y Ferran Romeu i Ribot, con un tiempo de realización de seis años.
Primero 1908-1909.  Entre el puerto y la plaza del Ángel, a cargo de Lluís Domènech i Montaner.
Segundo 1909-1911.  Entre la plaza del Ángel y la calle Sant Pere Més Baix, a cargo de Josep Puig i Cadafalch,
Tercero 1911-1913 Entre Sant Pere Més Baix y la calle Jonqueras, a cargo de Ferran Romeu i Ribot
La parte que iba desde la plaza Urquinaona hasta la plaza  Jonqueres, ya existía con el nombre de Bilbao
La inauguración del principio de las obras del proyecto de la Gran Vía A, que se realizó el día 10 de marzo de 1908, se instalaron cinco tribunas en la calle Reina Regenta entre la calle Ancha “Ample” y la calle del Consulado, asistieron al acto Alfonso XIII, el presidente del gobierno Antonio Maura, el alcalde Domènec Joan Sanllehy i Alrich, que dejo el cargo dos meses más tarde tras un voto de censura, Cardenal-obispo de la diócesis, ministros, concejales y demás autoridades.
Las primeras casas y calles que sufrieron el horror de la piqueta fueron:
Calle Ancha “Ample” números 71 y 77; Jupi número 14; Arco de Isern número 8; Manresa número 2 y Basea número 11.
Los festejos de la inauguración fueron publicados por la Vanguardia del día 11de marzo de 1908.
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Calles desaparecidas o modificadas por motivo de La Reforma:
Abaixadors, “Tundidores”, comunicaba la calle Capuchas “Caputxas”, con  la del Pomo del Oro “Pom d’Or”. Nombre dado a  aquellas personas que golpeaban lanas, pieles, lanas, que ejercían el oficio de “tundir” la calle acogía el gremio de dicho oficio.
Ample “Ancha”, se extendía desde la Plaza del Duque de Medinaceli hasta la calle de los Agullers, una de las calles principales del siglo XIX, en el siglo XVI, se realizaban carreras de caballos desde la calle Cambios Viejos hasta la casa del duque de Soma, reconstruida por el duque de Sessa, y después casa Larrad.
Arcos de los Encantes, El nombre proviene de mucho antes de construirse la muralla y el lugar era playa abierta, eran una serie de “voltas  o bóvedas de Guayte”  arcos y bóvedas de vigilante, en los que habían torres desde las que se vigilaba la llegada de barcos. El adquirieron el nombre de Encantes, cuando se empezaron a celebrar en la calle Consulado frente a los arcos, subastas de muebles, ropas y utensilios  los días impares de la semana. La gente se acercaba para contemplar dichas subastas viendo el trasiego que allí se formaba completamente “Encantados”.  
Arco de Misser Ferrer, (Misser, es un antiguo título catalán equivalente a señor), iba de la calle Ripoll a la Riera de San Juan, hoy existe como calle.
Arco de la Gloria, comenzaba en la calle Tapinería y terminaba en la de Graciamat. Antiguamente  la calle tuvo los nombres den Moncau y de Meca en memoria de José de Meca i Cassador diputado y militar en 1697 en tiempos de Carlos II.
Arco de Isern, iba de la calle Basea a la plazuela del mismo nombre, antiguamente se llamó calle den Marlés.
Avellana, quinto nombre de la calle desaparecida por la Reforma y la creación de La Gran Via Layetana: La Allada, de Bertrán Salcet,  fuente de San Juan y de Avellà, su último nombre, nada tiene que ver con el fruto sino con la feminización del nombre de Avellà, familia catalana de la que recibió su nombre y que todavía conserva la primitiva calle. Estaba localizada entre las calles Graciamat y Mercaders, calle que fue salvada del derribo. En el cruce con Graciamat, desde 1423, fue construida entre dos pilares la fuente de San Juan, que fue reformada en 1735. A está fuente  se le dio  en su tiempo unas propiedades curativas, que tenían efecto cada noche de San Juan, cosa que producía unas grandes colas para lograr el poder recoger el agua antes del amanecer, para poder conseguir llevarse todas la propiedades curativas.
Banquetes, iba de la calle Ample a la de Gignàs. Según Víctor Balaguer en su libro “Las Calles de Barcelona de 1865”, este nombre sería una deformación de barquetes (barquitas), ya que antiguamente a este lugar llegaba el mar y se encontraba la playa a la que llegaban los pescadores cuando volvían de sus labores y dejaban sus barcas.
Basea, antiguo callejón que iba desde la plaza del Ángel, hasta la calle Platería, aunque largo en principio era muy angosta, se fue ensanchando con las nuevos edificios que se fueron construyendo, se cree que el nombre era debido a un campo donde las ballesteros practicaban el deporte de la ballesta. En mitad del recorrido en su encuentro con la calle Cazadores, se formo una placeta que en 1827,  recibió  el nombre de María Isabel en honor de la primera esposa del Fernando VII. En la actualidad existe una pequeña calle en una parte de su primitivo lugar que va desde la calle Nau a Argentaría, (antigua  Platería).
Bon-Deu  “Buen dios”, comenzaba en la calle Tapinería y terminaba en la de Graciamat con Plaza de l’Oli, anteriormente  se llamó calle de La Figuera “Higuera”. En los años de 1860, había un cantar que decía:
Al carré de la Figuera
Hi ha dos noyas,
Si l’una n’es moreneta,
L’altra es rossa.
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En la calle de la Higuera
Viven dos muchachas
La una es morenita,
La otra es rubia.

Bou, Iba desde la calle Ripoll a la Plaza Nueva, paralela a la calle Corribia, actual avenida de la Catedral.
Canonja, transcurría desde la Plaza de la Catedral y la calle Tapinería, en ella se encontraba la Casa de la Calonja ò Canonja “Casa de la Almoyna o Casa de la Limosna. La casa fue desmontada y montada
Consulat “Consulado”, iba de Plaza Palacio a Plaza de San Sebastián, carecía de nombre hasta que el ayuntamiento en 1834, le nombro como El Consulado de Comercio, por hallarse allí la Lonja.  
Copons, nombre de una distinguida familia catalana que había dado grandes varones al servicio de la patria, entre ellos uno de sus miembros fue Capitán General de Cataluña, cuando Fernando VII, regreso del exilio después de finalizada la guerra de la Independencia. Iba de la calle Ripoll a la Riera de San Juan. Re-urbanizada.
Filateras “Hiladeras”, Empezaba en la calle Borja y acababa en la Plaça de l’Oli, en su comienzo la calle se llamó; den Catllari, después de las Voltas den Solés o Soler,  más tarde den Pere Roquer, El nombre de Filateras proviene porque en la calle  vivían las mujeres que se dedicaban a construir “Redes”, rederas o constructoras de redes.
Fondet, calle sin salida que había en la calle Consulado, el nombre provenía de la pequeña bajada que en la zona.
Graciamat, Parte de la Riera de San Juan y termina en la Plaça de l’Oli, tenía el nombre de una familia que vivía en el lugar.
Gobernador, empezaba en la calle Ripoll y acababa en la Plaza de Santa Ana. Su primer nombre fue el den Garrober, pasando después a llamarse de Forn Cremat “Horno Quemado”. El nuevo nombre se creó como homenaje al Gobernador General de Cataluña.
Jupí, parece ser que era el nombre degenerado de la familia Jeupí, iba de la plaza Arrieros “Traginers” a la plaza de los Tundidores  “Abaixadors”.
L’Infern “El Infierno”, iba desde la Calle Ripoll a la Riera de San Juan, fue una calle de la que en su tiempo se escribieron muchas leyendas y cuentos que ocuparían mucho texto y seguramente pocas verdades.
Magdalenas, iba desde la calle Ripoll hasta la Riera de San Juan, tuvo hasta cinco nombres hasta el año 1865: Borradona, nombre de una familia del lugar, Ermita, como consecuencia de una ermita, por una capilla que estaba a la entrada de un huerto, Murtra, de origen desconocido, Penedidas “Arrepentidas”, nombre como albergar la calle un asilo para las mujeres arrepentidas, en 1635, su fundo un convento bajo el nombre de Las Magdalenas, que hacía esquina con la Riera de San Juan.
Malla, sale de la calle Plater-ia y termina en la plaza de los Argenters “Plateros”, por el nombre de las familias de Ferran y Migel Malla, que tuvieron propiedades en el lugar.
Mirambell, su  trazado iba desde la calle de Boira hasta la calle Princesa, era  conocida como la del Hostal de la Bota, por un mesón que había en la calle.
Monte Sión, iba desde la calle de las Magdalenas hasta la Plaza de Santa Ana, el trozo que iba desde la calle Magdalenas a Amargós, se llamó anteriormente Volta de Eura, formando una sola.
De l’Oli, partía de la plaza del mismo nombre
Plaza de l’Oli  “del Aceite”, el nombre provenía porque era el lugar de reunión de los vendedores de aceite, en ella desembocaban las calles de Graciamat, Oli, Tres Voltas, Doncellas, Filateres. Hoy solo se conserva tramo de esta última. En la actual urbanización la plaza de l’Oli, quedaría emplazado junto a la plaza de Berenguer lo Grande.
Pont de la Parra “Puente de la Parra”, iba desde la calle Mercaders “Mercaderes” a Riera de San Juan.
Riera de San Juan, era la calle principal de la zona en aquel tiempo, tenía sus orígenes en la calle de los Arcos de Juncales y terminaba en la de Graciamat, que era  el antiguo Torrente del Merdançà. Aproximadamente era el tramo actual de la Vía Layetana desde Junqueras a la Plaza Antonio Maura). El antiguo Torrente del Merdançà, (fue convertido en alcantarilla), que durante la época romana era atravesado por la Via Augusta y por uno de los acueductos que traían el agua desde el rio Besos que entraban por la Puerta Nueva “Portal Nou” en Barcino.
Iglesia Convento de San Juan de Jerusalén, Aunque hay indicios de su existencia desde mediados del siglo XII, no es hasta finales de ese siglo que se empiezan a encontrar documentos de sus actuaciones. En 1202 adquirieron unos terrenos para levantar el convento y la iglesia en la Riera de Sant Joan. En él se guardaba en un relicario el brazo de San Juan Bautista. En 1882 con motivo de las obras de la Reforma, comenzó el derribo del convento, la capilla aguanto en pie hasta  unos años más hasta que la piqueta llego a la altura de la actual avenida de la Catedral, lugar en donde se encontraba.
En 1735, se colocó la primera piedra de la iglesia de Santa Marta,  proyectada por Miquel Bover y esculpida por Carles Grau, en estilo barroco, pertenecía al hospital de peregrinos de Santa Marta, que estaba justo al lado en la esquina de la calle Avellana. Con la apertura de  la Vía Layetana y el derribo de la zona, el ayuntamiento  ante el interés de la fachada la desmonto piedra a piedra y la construyo en el  Hospital de la Santa Cruz y San Pablo que entonces estaba en construcción en el ensanche.
Entre los otros edificios desmontados piedra a piedra en la zona y vueltos a montar en otros lugares se encuentran: La casa Padellàs, situada en la calle de Mercaderes “Mercaders”, que fue trasladada en 1931 a la Plaza del Rey, hoy Museo de Historia de la Ciudad de Barcelona (MHCB). Otros edificios góticos que se recuperaron y recolocaron en otros puntos del casco antiguo, incluidos en el plan de apertura de la Via Laietana: Salón del Tinell Saló del Tinell, las casas dels Canonges, la Casa de l’Ardiaca. La casa que pertenecía al gremio de caldereros, que acabó en la Plaça de San Felipe Neri “Sant Felip Neri”, el Palacio Real Menor “Palau Reial Menor”, conocido como Palacio de la Condesa “Palau de la Comtessa”, el Palacio de Valldaura, que permaneció en pie hasta el comienzo del siglo XIX. Algunos fuentes sitúan en el la casa donde vivió Wifredo el Velloso.
En el número 12 estaba la casa de la familia Rubió i Balaguer, cuando Josep Puig i Cadafalch empezó la construcción de la segunda sección de la Vía Layetana, adopto el edificio y en vez de derribarlo, le proyecto una nueva fachada para adaptarlo a la nueva vía, fue inaugurado el día 26 de abril de 1929, como hotel de la Exposición Universal, hoy ese edificio no es otro que la Jefatura Superior de Policía. En 1900 Pablo Ruiz Picasso junto con su amigo Carlos Casamegas, instalo su estudio en el número 17. Desde uno de sus balcones, Picasso pintó un óleo (que se encuentra en el Museo Picasso de Barcelona), donde se puede apreciar una vista de la calle. En el 37, estuvo situada la antigua Cámara de la Propiedad de Barcelona, que hoy se encuentra edificada en el número 22.
Ripoll, comenzaba en la Calle Tapinería y acababa en la calle del Gobernador, un trozo de la calle antiguamente se llamó calle dels Sellers, como reconocimiento a la cantidad de personas que realizaban este oficio.
Santo Cristo, comenzaba en la calle Tapinería y terminaba en la Riera de San Juan.
Tarascó, empieza en Graciamat y finaliza en Mercaders, primitivamente se llamó den Roca y después den Mecol, nombres como en aquellos tiempos de los propietarios de los terrenos.
Tres Voltas “Tres Vueltas”, entre la calle Tapinería y la plaza del Oli, el lugar estuvo ocupado por la plaza de Dios “de Deu”, en ella vivió el escritor. Francisco Martí Viladamor, nacido en Perpiñán en 1616, catalanista, escritor de la Noticia Universal de Cataluña. Esta obra fue escrita en latín y remitida a Paris, a la reina regente para ser visionada, al ser menor de edad por entonces Luis XIV, la reviso y escribió al Consejo de Ciento para que la hiciese traducir y imprimir al español, se imprimió en Barcelona el año 1654.
Vidal, nombre dado en agradecimiento a Raimon Vidal de Bezaudun “Ramón Vidal de Besalú”, trovador. Anteriormente tuvo el nombre” den Bocart”, comenzaba en la calle Tapinería y terminaba en la de la Filateras.

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