Iglesia de Santa Madrona de Montjüic Revisada el 17 de mayo del 2019 - La Barcelona de antes

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Iglesia de Santa Madrona de Montjüic Revisada el 17 de mayo del 2019

Edi. Religiosos
La Antigua Iglesia de Santa Madrona de Montjuic, obra del arquitecto Adrián Casademunt, fue inaugurada en 1888, por la Reina Regente María Cristina, acompañada de su hijo (futura rey) Alfonso XIII, que entonces tan solo tenía dos años
La historia de la iglesia, empezó en 1563, cuando el edificio fue ofrecido a los padres capuchinos, los cuales en un principio, no la aceptaron por considerarla muy pequeña para su labor, no obstante en 1619, aceptaron instalarse en ella con la condición  de poder edificar una nueva iglesia donde se venerarían las reliquias de Santa Madrona.
Como resultado de una batalla acontecida en 1642, el convento quedó muy deteriorado, por lo que la abandonaron. En 1651, fue ocupado militarmente por lo que al año siguiente, el edificio fue fortificado, para poder resistir los posibles ataques ya que se encontraba a las afueras de la ciudad, En 1661 se iniciaron las obras de reconstrucción de la iglesia, que se inauguró en 1664. En 1697, cuando el ejército francés sitió la ciudad, los capuchinos como medida de precaución, para proteger las reliquias de Santa Madrona, las llevaron a la catedral de Barcelona, para que estuvieran mucho más protegidas.
De nuevo sufrió los efectos bélicos con la Guerra de Sucesión (1705-1714), el 1706 el convento fue ocupado por el ejército y el lugar sirvió de base para el ataque a Montjuïc. Por su situación, Santa Madrona era un lugar estratégico. Desde el convento se podía atacar la ciudad. En 1713 los capuchinos lo evacuaron y el lugar sirvió para la defensa de Barcelona. Cuando el convento cayó en manos de las fuerzas borbónicas, lo destruyeron a cañonazos.
A pesar de los intentos de los capuchinos de reconstruir el convento (nunca se autorizó su reconstrucción, ya que los edificios levantados fuera de la muralla, dificultaban la defensa de la ciudad), tampoco veían viable su estancia en el lugar por los continuos ataques que recibían, ya que el lugar se asemejaba más a un cuartel que a un lugar de culto.
En 1717, consiguieron que Felipe V, les autorizase la compra de unos solares, en el antiguo Huerto del Vidrio “Hort del Vidre” que estaban ubicados cerca de las Ramblas en la calle Fernando, lugar en que hoy se encuentra ubicada la Plaza Real, para que edificaran su convento. La colocación de la primera piedra tuvo lugar en 1718 y la inauguración del convento se realizó en 1723, la apertura del nuevo convento, sirvió para el retorno de las reliquias de Santa Madrona a la sede de los capuchinos.
La iglesia del convento se encontraba en el actual cruce de la Rambla y la calle Fernando y se situaba perpendicular a la primera. El claustro y dependencias conventuales estaban al lado de la iglesia (en el lado mar), a continuación  se encontraba el huerto. En 1822 el lugar fue expropiado y pasó a manos del Ayuntamiento, que lo derribó en 1823.
En 1824 se tomó la determinación de reedificarlo de nuevo al mismo tiempo que se urbanizaba su entorno. Los capuchinos vendieron una parte de los terrenos para hacer frente a los gastos de la construcción de la nueva iglesia que situó en la calle Fernando.
En 1835 después de los motines anticlericales contra las órdenes religiosas, los capuchinos dejaron los edificios, el convento fue utilizado de escuela y la iglesia se convirtió en teatro, lo que evitó su derribo. Finalizadas las revueltas y una vez lograda la calma social, se derribó el convento,  en su solar se empezó a construir en 1850, una plaza de tipo neoclásico proyectada por Francesc Daniel Molina i Casamajó, actual Plaza Real.
Los capuchinos, finalizado su periplo en la calle Fernando, decidieron reconstruirla nuevamente en la calle Tapioles, en su construcción fue colocada una puerta falsa por la calle Margarit, que había pertenecido  al antiguo monasterio de San Juan de Jerusalén derribado en 1882, que el obispo de Barcelona Jaume Catalán, mando salvar del derribo del convento. La iglesia se inauguró en 1888, acto que resulto un acontecimiento para el barrio del Pueblo Seco “Pobla Sec”, con la visita de  la reina regente María Cristina y su hijo Alfonso XIII.
Originalmente la iglesia no tenía campanario, por lo que a principios del siglo XX se decidió construirlo sobre el pórtico de entrada con una altura total de cincuenta metros, para que pudiera ser vista por los vecinos del barrio.
En 1909, como tantos otros conventos e iglesias, sufrió los ataques de los anarquistas, que la dejó muy dañada, el interior de la iglesia fue reconstruido pero su fachada quedo dañada. En 1936 durante la guerra civil, el campanario fue descabezado ya que su cúpula (de piezas de cerámica obscura), le hacía objetivo fácil para los bombardeos de las fuerzas rebeldes. Las obras de demolición del campanario respetaron el resto del edificio, que fue confiscado por la Comisaría de Orden Público, para formar parte del proyecto educativo CENU (Consell de l’Escola Nova Unificada), racionalista y laico no obstante el Consejo Económico de la Madera Socializada, consiguió apoderarse del edificio que lo convirtió en garaje, taller de reparación de vehículos (en su interior realizaron un hueco que permitía reparar camiones) y un almacén, con el propósito de crear una industria autosuficiente. En 1938 El Consejo Económico de la Madera Socializada firmó una cesión temporal de los talleres al Ministerio de Defensa por necesidades bélicas.

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