Cementerio del Pueblo Nuevo – Cementiri del Poble Nou - La Barcelona de antes

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Cementerio del Pueblo Nuevo – Cementiri del Poble Nou

Cementerios
El cementerio del Pueblo Nuevo, conocido en principio como el Cementerio del Este, fue el primer cementerio que se construyó en Barcelona fuera de las murallas. Se pensó como una solución a los problemas de insalubridad ocasionados por el amontonamiento dentro de la ciudad amurallada por las fosas parroquiales que existían en los patios de las mismas en las que se enterraban a las personas fallecidas. Esta construcción supondría en primer lugar en centralizar un servicio tan necesario, en un lugar lejos de la ciudad y evitar así y posibles infecciones y malos olores a los ciudadanos.
La idea de crear un cementerio fuera de la ciudad surgió en 1768 cuando el obispo Josep Climent i Avinent consiguió que el rey de España le cediese unos terrenos cerca de la playa de la Marbella un lugar poco habitado (en aquellos tiempos) al sur del pueblo de San Martin de Provensals, propiedad de los jesuitas que habían sido expulsados de España en 1767, en lo que hoy es la calle Taulat y el extremo norte de la actual avenida de Icària (antiguamente camino del Cementerio) donde se construyó la entrada principal del mismo.
Este Cementerio, era simplemente un lugar protegido por un muro para evitar las profanaciones de las tumbas con el fin de saquearlas y la construcción de una capilla para depositar los huesos exhumados (en aquella época) de las parroquias y conventos que existían dentro de las murallas en aquella época.
El cementerio fue destruido en 1813 por las tropas napoleónicas durante la Guerra de la Independencia que duro del 1808 al 1814. Según las tropas francesas, estaba situado en una zona estratégica para la defensa de la ciudad.
Una vez acabada la guerra el obispo de la ciudad, Pablo Sitjar Ruata “Pau de Sitjar i Ruata” encargo al joven arquitecto italiano Antonio Ginesi, (que había recalado desde hacía un tiempo en la ciudad) la construcción de uno nuevo en el mismo lugar ya que era la zona más adecuada para un Cementerio fuera de la ciudad. Ginesi, diseño un recinto de forma neoclásica con un efecto de orden y serenidad con una visión de entierros igualitarios, que reflejaban los gustos estéticos de los nuevos grupos adinerados de la ciudad, en particular, de los indianos que habían regresado de las Américas.
Fue inaugurado y bendecido el 15 de abril de 1819 por el obispo Sitjar. El cementerio de planta cuadrada, tiene una puerta de acceso donde destacan dos pabellones de forma piramidal, en el extremo opuesto se encuentra la capilla con un pórtico tetrástilo con columnas de orden dórico y fachada con un doble frontón clásico, el inferior con una representación del ouroboros egipcio y el superior con un triángulo isósceles griego con haces de luz, sostenido por dos ángeles. La mezcla de los dos elementos fue muy criticada por otros arquitectos del momento.
En 1821 fue utilizado en su totalidad de forma inesperada, debido a la terrible epidemia de cólera que se desató en Barcelona, y que ocasionó miles de muertos. En él se erigió en el 1823 el Monumento a las víctimas de la fiebre amarilla de 1821, realizado en mármol blanco y formado por un pedestal y un cenotafio en forma de templete rectangular con cuatro columnas con frontones, y unas lápidas explicativas en sus cuatro costados; el templete está rematado por una columna con una cruz, sobre un pedestal piramidal.
Desde su inauguración, el cementerio  ha sufrido numerosas ampliaciones y modificaciones. La más importante se produjo en 1849; en ese año Joan Nolla construyó el recinto de los panteones, donde se concentraban los monumentos de sepulturas con  el trabajo de conocidos arquitectos y escultores de la época.
En el nuevo espacio se imponía la voluntad de la burguesía barcelonesa de mediados del siglo XIX de exhibir  su opulencia y prestigio social hasta en los momentos más tristes de la vida. En 1888 fue ampliado nuevamente por Leandre Albareda i Petit, que en 1880 construyó la sede del Colegio de Notarios de Barcelona en calle del Notariado “Notariat”,  4 y en 1883 fue el arquitecto que diseño y construyo el nuevo cementerio de Montjuic.
El Ayuntamiento de Barcelona, en su afán de dar nuevos impulsos al turismo, decidió en el año 2004, crear la “Ruta de los Cementerios”, para dar a conocer el atractivo monumental que encierran los cementerios de Pueblo Nuevo y Montjuic, que ha tenido desde su inicio un gran número de visitantes para conocer los mausoleos de personajes importante en la vida de la ciudad en tiempos pasados. Entre las personas enterradas que podemos encontrar en el de Pueblo Nuevo están:
Antoni Brusi i Mirabent, impresor, empresario y periodista, fue el primer editor del decano de la prensa continental europea, "El Diario de Barcelona".
José Mariano de Cabanes i de Escofet, abogado y político, fue el primer alcalde de la ciudad, que ocupo el cargo desde noviembre de 1835 a abril de 1836.
Manuel Porcar i Tió, alcalde de Barcelona de julio de 1891 a noviembre de 1892.
Evaristo Arnús de Ferrer “Evarist Arnús i de Ferrer”, banquero y mecenas, cuyo banco estuvo situado en la plaza de Catalunya con Ramblas, que después fue ocupado por el Banco Central, Sfera y ahora por el Corte Ingles.
José Anselmo Clavé Camps “Josep Anselm Clavé i Camps”, músico y político, fundador de los Coros Clavé e impulsor del movimiento asociativo.
Josep Santpere Pey, actor, cantante, director, empresario y productor teatral y padre de Mary Santpere.
Rosa Hernáez i Esquirol, actriz de teatro y esposa de Josep Santpere y madre de Mary Santpere.
María Santpere Hernáez “Mary Santpere”,actriz cómica y cantante del siglo XX interprete de 38 películas entre 1939 y 1991, 7 discos y numerosas piezas de teatro y variedades.
Ramon Reventós Farrarons, arquitecto que con motivo de la Exposición Universal de 1928 construyo El Teatro Griego, Las Torres Venecianas de la Plaza España y el, Pueblo Español.
Casto Sendra Barrufet “Cassen”, conocido actor y humorista del siglo XX, que se hizo muy popular en TVE, con una frase en el principio de sus chistes de “saben aquel…”, en su sepultura puede leerse el epitafio escrito por el mismo de “Quien bien te quiere, te hará reír".
José Luis de Vilallonga, escritor, actor y aristócrata
En su momento también estuvieron enterrados en él:  
Frederic Soler i Hubert, "Serafí Pitarra", poeta, dramaturgo y empresario teatral, con una fuente dedicada en la Plaza del Teatro en las Ramblas, cuyos restos fueron trasladados en 1964 al cementerio del Sudoeste o Montjuic.
Narcís Monturiol i Estarriol, ingeniero, intelectual, político e inventor, célebre por inventar el primer submarino tripulado fue trasladado en 1972, al panteón de personajes ilustres de Figueras.
A pesar de los personajes importantes que se encuentran enterrados en su interior, la tumba más popular de todas pertenece a un personaje insignificante, de tan solo 22 años, que ha conseguido a través de la leyenda  convertir su tumba en una de las más visitadas. De origen humilde, era conocido por sus vecinos de la plaza de la Lana y sus compañeros de trabajo en los almacenes El Siglo de las Ramblas, como una persona muy caritativa y que tenía un extraño don de sueños premonitorios Francesc Canals i Ambrós, conocido como El santito de Pueblo Nuevo “El santet del Poblenou”.
Murió en 1899 con 22 años. Según la leyenda popular, antes de morir de tuberculosis, predijo el incendio que sufriría la nave de El Siglo en 1932. Se desconoce el origen de la devoción pero su tumba es la más visitada de todo el Cementerio, y sus devotos le llevan notas, velas y figuritas. Si tenemos en cuenta que "El Siglo" se quemó 33 años después de su muerte, la profecía o sueño premonitorio es un tanto "peculiar".
La leyenda, produce tal avalancha de gente que con sus peticiones, que los encargados del cementerio han tenido que poner un cristal en forma de urna para recoger los papeles con las peticiones, que los fieles dejan en el lugar.
Según cuentan las personas que pusieron en marcha la acción milagrosa de la visita, el que se acerque a la tumba de "El Santet" para hacer una petición debe seguir dos preceptos: el primero es que no se deben hacer peticiones de dinero, y el segundo es que, una vez se abandone el nicho, nunca se haga volviendo sobre sus pasos, es decir deberá salir por la derecha.
Otro de los lugares más visitados es la escultura que se encuentra en la tumba de la familia del industrial textil del algodón Josep Llaudet Soler, que había perdido a un hijo en edad temprana y mando erigir sobre la tumba una escultura en el taller del escultor  Jaume Barba, aunque se cree que la escultura fue realizada en el taller por su yerno Joan Fontbernat Paituví.
La escultura en mármol fue esculpida en 1930 y lleva el nombre de “El beso de la Muerte”. Representa al ángel de la muerte, que es un esqueleto, besando al pobre difunto para llevarlo al mundo de los muertos. La familia Llaudet que había perdido a su hijo en plena juventud y quiso realizar una inscripción en la escultura con versos de Mossen Cinto Verdaguer en el epitafio:
“Mes son cor jovenitol no pot mes;
en ses venes la sanch s´atura i glaça
i l´esma perduda amb la fe s´abraça
sentint-se caure de la mort al bes.”
“Mas su joven corazón no puede más;
en sus venas la sangre se detiene y se hiela
y el ánimo perdido con la fe se abraza
Sintiéndose caer al beso de la muerte.”

 
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