Can Duran o Can Feló - Asilo del Buen Consejo - El Correccional General de Dones de les Corts - Prisión de Mujeres de las Corts – Corte Ingles de Diagonal Revision 7 octubre del 2018 - La Barcelona de antes

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Can Duran o Can Feló - Asilo del Buen Consejo - El Correccional General de Dones de les Corts - Prisión de Mujeres de las Corts – Corte Ingles de Diagonal Revision 7 octubre del 2018

Edi. Oficiales
Cuando paseamos por la Avenida Diagonal con la plaza de María Cristina y contemplamos los edificios modernos que hay en la zona, jamás pensaríamos que hasta 1955 en el lugar estaba ubicada la Prisión Provincial de Mujeres de Barcelona y que la zona estaba semi desierta, en la que abundaban los terrenos de cultivo.
El principio de la historia del Corte Ingles de Diagonal empieza en 1743, en unos terrenos que poseía la familia Duran en el camino que unía las poblaciones de las Corts y Sarriá (antes que estas dos poblaciones fueran anexionadas a la ciudad de Barcelona), en los que decidió construir una masía para pasar allí las temporadas de verano. Construyó un gran edificio en una parte de la finca con una torre y una capilla, en la que poder celebrar la misa los domingos y días festivos, las construcciones estaban rodeadas de  amplios jardines en los que destacaban dos filas de cipreses centenarios que conducían hasta la puerta de entrada.
Al cuidado de la finca habían puesto a un capataz llamado Rafeló  (que era conocido como Feló), que estaba a cargo de todos los trabajadores que cuidaban las tierras de labor y el mantenimiento de la casa. En 1890, los herederos vendieron la finca, la cual tuvo varios propietarios.
El 10 de febrero de 1890, Josep Morgades, obispo de Vic y Antoni Estalella i Sivilla, Canónigo de Barcelona, vendieron la finca a cuatro hermanas de la orden de las Dominicas Francesas de la orden de la Presentación, con la siguiente condición, que una parte de la finca debía dedicarse a asilo femenino (para cobijarlas al propio tiempo que para instruirlas y moralizarlas  a todas aquellas jóvenes que estaban descarriadas), quedando el resto del edificio como colegio para niñas huérfanas o desamparadas, para instruirlas en la religión católica.  La parte vendedora puso una tercera clausura en la que se reservaron el derecho de recuperar la finca si esta se destinaba a otro destino diferente. El lugar fue conocido desde entonces como Asilo del Buen Consejo.
La puerta principal, se abría a la calle Joaquín Molins 11. Su perímetro estaba delimitado al oeste por la actual Plaza de María Cristina y la Diagonal (que recibía el nombre de Avenida Alfonso XIII, posteriormente Avenida 14 de abril y Avenida del Generalísimo Franco), por los Jardines de Clara Campoamor, por la calle Joaquín Molins y por la travesera de las Corts.
Con motivo del golpe de estado del general Franco en 1936, y dado el grado de deterioro  y de insalubridad, que ofrecía la prisión de mujeres de Reina Amalia, el gobierno de la Generalitat, decidió derribar el edificio de Reina Amalia y trasladar las reclusas a un nuevo asentamiento.
La Generalitat, que había confiscado recientemente la finca del Bon Consell y expulsado a las monjas, no dudo en decidir que aquel lugar (situado en las afueras de Barcelona), era el apropiado para trasladar a las presas. El 22 de septiembre de 1936, el Diario Oficial de la Generalitat de Catalunya, publicaba el decreto firmado por el consejero de Justicia Josep Quero Molares, según el cual el Comité de Servicios Correccionales de Catalunya se apropiaba del edificio y de las instalaciones del antiguo colegio para convertirlo en “El Correccional General de Dones de les Corts”.
En julio de 1937, es nombrado Rafael Tasis Marca, escritor y militante de Acción Catalana, Director de Servicios Correccionales y de  Readaptación de la Generalidad de Cataluña, en su primera visita al centro describe el sitio como un lugar idílico, con actividades tanto laborales como de ocio; nada parecido con las condiciones de la antigua prisión de mujeres de la Reina Amalia.
El correccional ocupaba una parte de la finca. El locutorio era una sala abierta al jardín, con una mesa y un banco a cada lado, sin ninguna reja para separar a los visitantes de las reclusas. Los dormitorios eran salas de diez a treinta plazas, con camas de hierro. El edificio tenía una sala grande en que las reclusas hacían labores de costura, era clara y con grandes ventanales que daban a un patio interior.
En la parte dedicada a la escuela, las reclusas mejor preparadas hacían de profesoras impartiendo los diferentes temas que se impartían. Completaban las instalaciones: la enfermería, la cocina, el comedor, una sala de la planta baja para las reuniones de los días de fiesta con cinco pianos que habían quedado del antiguo colegio del Bon Consell, después de la confiscación popular. La sala de recreo y los patios donde pasear.
El consejero de Justicia Josep Quero Molares, en su primera visita al centro, al pasar a la sala donde estaban los pianos comentaba con el personal que le salió a recibir, después de pasar por el refectorio y encontrarlo adornado con flores. Esperaba encontrar una prisión y me encuentro con un sitio completamente diferente.
Por sus celdas pasó el 21 de agosto de 1937, Otilia Castellví una modista del barrio de Gracia presa, perteneciente al Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM). Que después de exiliarse con la finalización de la guerra, paso por Francia Alemania y Caracas, regresando nuevamente a Barcelona donde muere en el 2001. Poco antes de morir relata sus memorias las cuales son publicadas en catalán en su primera edición el 5 de marzo del 2003, por la editorial Quaderns Crema, con el título “De les txeques de Barcelona a l’Alemanya nazi “, que es editado en castellano en el 2008 por la editorial El Acantilado como “De las checas de Barcelona a la Alemania nazi”.
Finalizada la guerra civil el 28 de enero de 1939, el general Franco convierte el antiguo asilo del Bon Repos y posteriormente en El Correccional General de Dones de les Corts, en la prisión provincial de mujeres, dirigida por las monjas de la orden de las Hijas de la Caridad, orden habitual del régimen franquista en establecimientos penitenciarios femeninos y clínicas paritarias, monjas que por desgracia en muchos casos, no hicieron  ningún favor a la “Caridad” viéndose envueltas no solo en numerosas torturas sino también en la desaparición de muchos niños robados.
Las purgas realizadas por el régimen convirtieron aquel lugar idílico (destinado a 350 reclusas, de principios de 1937), en el plazo de tres años en un lugar súper masificado, que reunió antes de final de 1939 una población cercana a las dos mil reclusas (entre presas por delitos contra la sociedad y las detenidas por delitos políticos), a esto había que añadir los más de cuarenta hijos pequeños de las reclusas.
El general Franco, promulgo el 9 de septiembre de 1939, un decreto sobre prohibición de requisición, confiscación y  ocupación de fincas rústicas, edificios y locales urbanos que habían sido confiscados, este decreto, afectó de una manera directa, la gestión de la Cárcel de Mujeres, que como se sabe sus antiguos propietarios habían puesto el día de su venta, que el terreno solo podía ser utilizado, para fines didácticos. El edificio había sido incautado en dos ocasiones y los propietarios alegando el incumplimiento del contrato exigían su devolución inmediata. La Junta de Disciplina admitía que en virtud del decreto de incautación de propiedades, era probable que la cárcel se trasladase a otro edificio pero a pesar de admitir dicha resolución la reclamación no fue atendida hasta  el 20 de septiembre de 1955. Un mes más tarde el 31 de octubre se trasladó toda la población reclusa, (262 presas y 28 niños), a la cárcel Modelo.
La finca fue retornada a sus propietarias, quienes la inscribieron en el Registro de la Propiedad en el año 1963, ya que estaban decididas a derribar el edificio para proceder a la construcción de una nueva escuela, se procedió a colocar nuevamente la primera piedra por parte del obispo Gregorio Modrego Casaus. Las desavenencias entre el obispado y las dominicas, impidieron que el centro escolar llegara a edificarse. El solar fue adquirido por El Corte Ingles que en aquellos momentos pensaba en levantar unos nuevos almacenes en aquella parte de la ciudad, los cuales fueron inaugurados el 16 de marzo de 1974.
Hoy en día se puede contemplar una placa en la pared de dichos almacenes en que se pueden apreciar las fechas que marcaron la existencia de dichos edificios.
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