Prisión Amalia Revisión 10 de octubre del 2018 - La Barcelona de antes

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Prisión Amalia Revisión 10 de octubre del 2018

Edi. Oficiales
En la actual plaza de Folch i Torres y Reina Amalia, a principios del siglo XIX existía el convento de San Vicente Paul, el cual quedo desafectado con motivo del  incendio sufrido el 25 de julio de 1835, durante las jornadas anticlericales que se produjeron en aquellas fechas.
El convento estaba situado entre la muralla, hoy Ronda de Santo Pablo y la calle de Reina Amalia, tenía la fachada principal por  la calle Lealtad y en sus patios habían estado los huertos del convento que ocupaban lo que ahora es el resto de la plaza y el colegio Milà y Fontanals.
En 1839 las autoridades municipales decidieron aprovechar el edificio y rehabilitarlo, para convertirlo en la Prisión General de Barcelona. En un principio se llamó “Casa Municipal de Corrección”, un centro represivo y educativo con el objetivo de limpiar la calle de la juventud rebelde o de conducta irregular, a la cual eran llevados tanto hombres como mujeres y en muchos casos también iban a parar los hijos de las personas que eran encerradas.
La cárcel se proyectó para una capacidad de 287 reclusos entre hombres y mujeres, pero una cosa eran las previsiones y otra la realidad pura y dura, porque en 1847, quintuplico su capacidad llegando a contabilizarse 1.494 presos, lo que suponía un hacinamiento que provocaba que los presos tuvieran un doble castigo por sus posibles delitos. Uno la falta de libertad (que siendo malo se podía sobrellevar) y el peor de todos, la falta de higiene y de comida y esta de muy mala calidad, que hacía que los amotinamientos fueran constantes lo que provocaba una disciplina férrea.
Dicen los comentarios encontrados que el olor era tan malo y tan grande que desde muy lejos ya sabias que llegabas al centro penitenciario. Como era lógico, también, hubo mucha corrupción entre los funcionarios que abusaban de aquellas personas que se encontraban abandonadas a su suerte.
Los patios de la Cárcel tenían nombres: la Gardunya, de los Cordeleros “Cordelers”, en este patio que era alquilado a los fabricantes de cuerdas para poder realizar su trabajo, se realizaban las ejecuciones de pena de muerte. El día de la ejecución, este se abría al público, para que los ciudadanos pudieran contemplar la ejecución del reo.
El 12 de julio de 1892, se realizó la ejecución de Aniceto Peinador, un joven de diecinueve años, que acaparo la atención de los periódicos, por su vena poética, que estuvo realizando hasta pocas horas antes de su muerte. Una prueba de ello, son los artículos de los periódicos de aquellos días:
11de Julio de 1892 de La Vanguardia página 1 y página 2. 12 de Julio de 1892, página 1. 17 de julio de 1892, una crítica a la pena de muerte
En la ejecución estuvo presente un joven de 24 años, amigo del médico forense que asistía a la ejecución, llamado Ramón Casas, estudiante de pintura durante la ejecución, tomo una serie de apuntes de la ejecución. Posteriormente realizo la obra, “El garrote vil”, en la que plasmo lo vivido durante el acto. El cuadro fue comprado en 1895 por el Estado español y llevado al Museo de Arte Moderno, de donde pasó primero al museo del Prado y luego en 1995 al Centro Reina Sofía de Madrid. Sin saberlo el joven poeta Aniceto Peinador, quedo inmortalizado para la historia en un lienzo que perduraría en el tiempo.
El último ajusticiado a “Garrote Vil”, en presencia de público, en la prisión Amalia fue en junio de 1897, el reo Silvestre Lluís, acusado de matar a su mujer y a su hija. A partir de entonces la pena de muerte se practicó en la más estricta intimidad.
La grave situación producida por la imposibilidad de dominar el constante enfrentamiento entre los presos y los funcionarios, obligo a las autoridades a tomar la decisión de construir en 1881, el Centro Penitenciario de Hombres de Barcelona, con un proyecto de Salvador Viñals Sabaté y José Domènech Estapà, fue inaugurada el 9 de junio de 1904, como Cárcel Modelo de Barcelona, a la que se trasladaron  todos los presos masculinos que estaban en presidio en Reina Amalia.
El 19 de julio de 1936, una vez parado el intento en Catalunya del golpe de estado militar del general Franco, se procedió a la liberación de las presas y al inicio del derribo de la cárcel vieja, a golpe de a pico y pala, por anarquistas de la CNT. El gobierno aprovechó políticamente el hecho para denunciar las malas condiciones de la vida de la cárcel. El 21 de agosto se inició el derribo oficial de la prisión con un acto municipal con la presencia de la alcalde, Carles Pi i Sunyer, y el concejal Antonio Ventos.
Las presas fueron trasladadas a la antigua masía medieval de Can Duran o Feló, en el barrio de  las Corts, que había sido convertida en asilo para “Jóvenes Descarriadas”, en dicho lugar hoy esta edificado El Corte Ingles de Diagonal.
Por la Prisión Amalia, habían pasado todo tipo de mujeres, tanto por delitos a la sociedad como por delitos políticos, aunque también pasaron otras que su único delito era haber trasgredido las leyes de la censura, entre ellas se encontraba una muy conocida todavía en nuestros días por el relevante nombre que alcanzo en la revista en nuestra ciudad, que pasó un tiempo entre rejas por  escándalo público. María Yáñez García, nacida en Cuevas de Almanzora, Almería, el 23 de febrero de 1901, y que fue conocida por el gran público como La Bella Dorita.
Durante los años de la posguerra, el lugar fue ocupado por un almacén de maderas, a partir de 1963, la plaza que quedo en el solar recibió el nombre de Josep Maria Folch i Torres. En 1966 se construyó la piscina del Club Natación Montjuïc, hasta el 2004 fecha en que se derribó, para construir el instituto INS Milà y Fontanals.    
Carlos Maza, un estudioso de luna parte de la historia de la Prisión Amalia ha publicado un libro, de la historia de tres ajusticiados por Aniceto Peinador, que narra los acontecimientos de aquellos días. Su historia puede conocerse  a través de la lectura del libro “Tres ajusticiados en Barcelona” de descarga gratuita  
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