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Prisión Amalia – Preso Amalia

Edi. Oficiales
En la actual plaza de Folch i Torres, Reina Amalia, a principios del siglo XIX existía el convento de San Vicente Paul, el cual quedo desafectado con motivo del incendio sufrido en 1835, con motivo de las jornadas anticlericales que se produjeron en aquellas fechas.
El convento estaba situado entre la muralla de tierra, hoy Ronda de Santo Pablo y la calle de Reina Amalia, tenía la fachada principal a la calle Lealtad y en sus patios habían estado los huertos del convento que ocupaban lo que ahora es el resto de la plaza y el colegio Milà y Fontanals.
En 1839 las autoridades municipales decidieron el aprovechamiento del edificio y decidieron dedicar el antiguo convento a la Prisión General de Barcelona. En un principio se llamó “Casa Municipal de Corrección”, a “Cárcel Nacional” la cual eran llevados tanto hombres como mujeres y en muchos casos también iban a parar los hijos de las personas que eran encerradas.
La cárcel se proyectó para una capacidad de 287 reclusos entre hombres y mujeres, pero una cosa eran las previsiones y otra la realidad pura y dura, porque en 1847, quintuplico su capacidad llegando a contabilizarse 1.494 presos, lo que suponía un hacinamiento que provocaba que los presos tuvieran un doble castigo por sus posibles delitos. Uno la falta de libertad (que siendo malo se podía sobrellevar) y el peor de todos, la falta de higiene y de comida y esta de muy mala calidad, que hacía que los amotinamientos fueran constantes lo que provocaba una disciplina férrea.
Dicen los comentarios encontrados que el olor era tan malo y tan grande que desde muy lejos ya sabias que llegabas al centro penitenciario. Como era lógico, también, hubo mucha corrupción entre los funcionarios que abusaban de aquellas personas que se encontraban abandonadas a su suerte.
Los patios de la Cárcel tenían nombres como el de la Gardunya el de los Corderos en este que estaba abierto al público los días de ejecución. En ella se produjo en 1897, la última ejecución pública de “Garrote Vil” que se celebró en Barcelona, fiel reflejo de ello está en una pintura del pintor Ramón Casas que existe en el Museo Reina Sofía de Madrid. En la pintura se puede ver el reflejo de una población que asistía a estos actos macabros como algo típicamente normal.
La grave situación producida por la imposibilidad de dominar aquella situación que era un constante enfrentamiento diario entre los presos y los funcionarios obligo a construir la cárcel Modelo en 1904. Todavía pero la cárcel no se destruyó y quedo reservada como “Cárcel de Mujeres”.
Reina Amalia fue una de las cárceles más miserables y temidas de todo Barcelona en 1936 la cárcel fui derivada, hoy en su lugar un Instituto y una plaza, dando idea de lo que se vivió en el lugar en otros tiempos.
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