Plaza Cataluña - Plaça Catalunya rev. 21-1-18 - La Barcelona de antes

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Plaza Cataluña - Plaça Catalunya rev. 21-1-18

Plazas
En 1897, en la esquina con el Paseo de Gracia se inauguró el Café Restaurante Colon, proyectado por Francisco Rogent, un edificio modernista, en que destacaban las grandes vidrieras de los ventanales, en aquellos tiempos que la luz era muy débil, los ventanales permitían la proyección en el interior de la luz exterior. El edificio era propiedad de Arturo Vilaseca, propietario también del Café del café del siglo XIX.  La planta baja acogía el café-restaurante (con una espectacular claraboya de la que colgaba una monumental araña con muchas salidas de gas) y una sala privada con la escuela de billar.
En el piso superior, un balcón de metro y medio de ancho, permitía a los clientes, contemplar los progresos de la inminente plaza. En su interior 27 mesas de billar hacían las delicias de los aficionados al novedoso juego del tapete verde. En los salones de la planta, las tertulias entre los intelectuales y la alta sociedad, le reportaron un éxito que duro cinco años, fecha en que fue derribado,  para edificar el primer Hotel Colon.
El 20 de octubre de 1902 se inauguró el Gran Hotel Colon obra de Andreu Audet i Puig, (que un año antes había terminado el antiguo teatro Apolo), en un estilo modernista con planta baja en la que conservaba los grandes ventanales y dos pisos, destacaba la cúpula que remataba la redondez de la esquina con el paseo de Gracia, que recordaba al antiguo café.
En 1916, Ramón Pou i Riu, se puso en contacto con Enric Sagnier, para que acometiese la ampliación y reforma del hotel, pasando de 2 a 7 pisos y de 60 a 200 habitaciones, perdiendo la fachada el aire modernista, para pasar a un estilo novecentista. La remodelación se ejecutó en dos fases con el objetivo de mantener su actividad. El 14 de noviembre de 1924, dentro de la cúpula que coronaba el edificio, se inauguró la primera emisora de radio española, EAJ-1 Radio Barcelona.
El hotel tuvo un protagonismo en la sublevación del 18 de julio de 1936, primero por ser refugio de los militares rebeldes, hasta que fueron detenidos, después al ser confiscado pasó a ser la sede central del PSUC (Partido Socialista Unificado de Cataluña). Finalizada la guerra, se replanteo su restructuración, pero ante las muchas dificultades en encontrar inversionistas, el Banco Español de Crédito lo adquirió para edificar su sede principal, en el último piso durante muchos años y teniendo su entrada por el Paseo de Gracia, estuvieron ubicados los estudios Radio Nacional de España en Barcelona, en los que participaban entre otros  Luis Pruneda, Jorge Arandes, Federico Gallo, María  Matilde Almendros y los inolvidables Dalmau y Viñas.
Casa Isidre Bonsoms, edificio construido a finales del siglo XIX, por Isidre Bonsomns i Sicart, bibliófilo y cervantista (como todos los edificios del lado Besós de la plaza), por sus locales pasaron: En la segunda década del siglo XX, la Sala Aeolian, dedicada a la venta de aparatos y pequeños audiciones musicales, el Banco Español del Río de La Plata absorbido el 28 de octubre de 1934 por el Banco Hispano Colonial. En 1940, se convirtió en la sede del Centro Cultural de los Ejércitos y antiguo Casino Militar, En 1967 en el sótano, se inauguró El Nido de Arte de Don Jaime, promovido por Jaime de Mora y Aragón hermano de la reina Fabiola de Bélgica, mientras en la planta lo hacía la cafetería Plazza. En 1987 el edificio fue vendido para la ampliación del Corte Ingles.
El 5 de octubre de 1983, Barcelona estuvo a punto de nuevo de sufrir el zarpazo de ETA, ya que fueron colocadas dos bombas que por suerte no llegaron a estallar, una colocada en un parterre en la Ramblas de Santa Mónica frente al Gobierno Militar y otra en el tercer piso del Centro Cultural de los Ejércitos “Casino Militar San Jorge”, situado en la Plaza Cataluña nº 16, que estaba situada en una trampilla del servicio de caballeros. Los artificieros del ejército, lograron desactivar los dos artefactos.
Con la autorización para la construcción y urbanización de la plaza, está empezó a tener sus primeros problemas, al haber sido espacio edificable, (la calle Fontanella tenía el comienzo de su numeración, en la Rambla de Canaletas, el Paseo de Gracia comenzaba en la esquina de Fontanella, justo al Portal del Ángel y la Rambla Cataluña continuación de la Rambla de Canaletas, comenzaba en la Rambla de Canaletas. Esto motivo que las numeraciones existentes hasta la fecha quedaran anuladas y que se diera una numeración nueva al perímetro de la plaza. El primer número  fue concedido a la esquina con Pelayo del edificio que alojaba la primitiva Estación de los Ferrocarriles de Sarria siguiendo la numeración como es habitual al movimiento de las manecillas del reloj.   
En 1915, el Ayuntamiento, (cansado por la opinión generalizada de la prensa y los ciudadanos, que habían apodado a la nueva plaza, como la plaza de las escobas “la Plaça de les escombres”, por la cantidad de polvo que atesoraba, al tener el suelo de tierra). Invito al arquitecto Josep Puig i Cadafalch a realizar un estudio para la reurbanización de la plaza, extrañados por la falta de respuesta por parte del arquitecto, después de dos años y medio por parte del arquitecto, en 1918, el ayuntamiento se lo vuelve a reclamar, al continuar sin respuesta por parte de este. Vista la falta de interés en 1923 el ayuntamiento organizó un concurso de proyectos entre profesores de la Escuela de Arquitectura, el 17 de febrero de 1925, es entonces cuando Puig i Cadafalch hace entrega (en la comisión del ensanche) de las dos terceras partes del proyecto.  A partir de ese momento se produjo un silencio administrativo.
En enero de 1927, fue elegido el proyecto elaborado por Francesc de Paula Nebot i Torrens, el cual dimitió como director de las obras, debido a que el consistorio rechazó su intención de situar en la parte alta de la plaza un templete con columnata, decorado con esculturas femeninas. Fue sustituido por Joaquim Llansó, aunque las obras no se terminaron hasta 1929, la plaza fue inaugurada el 2 de noviembre de 1927 por S.M. Alfonso XIII
La guerra de Puig i Cadafalch con la administración venía de lejos, ya que quería imponer sus decisiones arquitectónicas que no siempre eran aceptadas. En 1915, Puig i Cadafalch, presento el proyecto de las cuatro columnas alegóricas a Cataluña, para la “Exposición de Industrias Eléctricas”, que debía celebrase en 1917, quedando desestimado para dicha celebración, (esto fue el detonante para retrasar la entrega del proyecto de la plaza Cataluña), no obstante dado el carácter emblemático hacía Cataluña se consideró oportuno construirlo para la Exposición Universal de 1929, ya que además Puig i Cadafalch, había empezado en 1918 la construcción de los palacios de Alfonso XIII y Victoria Eugenia, con tal motivo en 1919, se procedió a empezar a construirlas.
Puig i Cadafalch, que en 1917, había sido nombrado presidente de la Mancomunidad de Cataluña, Había tenido serias discrepancias con las autoridades estatales, en noviembre de 1922, con ocasión del nombramiento del nuevo gobernador civil, Salvador Raventós Clivilles, tuvo un enfrentamiento epistolar relacionado con el idioma. En 1923, fue durante una comida de Gala en el Hotel Ritz el 1 de diciembre, en la que durante el brindis de Alfonso XIII, se produjo el siguiente dialogo entre ambos al descorcharse al Champán,  S. M. el Rey levantó su copa, y dirigiéndose al señor Puig y Cadafalch, dijo: “¡Por las cuatro provincias catalanas! ¡Visca Catalunya!” A lo que respondió el presidente de la Mancomunidad. “¡Por una España nueva!”,  El Rey agregó entonces: “Tenemos fe, esperanza y pueblo”. El señor Puig y Cadafalch, añadió: “Nosotros necesitamos ahora un poco de caridad”. Esto fue seguramente causa de su destitución el mismo año como presidente de la mancomunidad y sustituido por Alfons Sala.
Con la llegada de la dictadura el 13 de septiembre de 1923 de Primo de Rivera (hasta entonces Capitán General de Cataluña), la nula afinidad de Puig i Cadafalch con la dictadura (y su catalanismo) le hicieron figurar como un individuo incómodo para el gobierno, por lo que inmediatamente fue apartado no solo del proyecto de la plaza España que realizaba junto a Guillem Busquets que fue continuado en 1926 por Antoni Darder, sino también de la urbanización de la Exposición Universal de 1929, (en la cual estaba incluido) y que se celebraría entre la Plaza España y la montaña de Montjuich. Enrabietado Puig i Cadafalch por la decisión de excluirlo del proyecto de la plaza y del proyecto de la exposición, publicó en 1927, todo el proyecto completamente estructurado en tres volúmenes: Comentarios, Comparaciones y Proyectos, de la Plaza de Cataluña en un acto despectivo.
En 1928, un año antes de la exposición, (las columnas fueron derribadas por parte del gobernador civil, Joaquín León Milans del Bosch, nacido en Barcelona el 6 de junio de 1854, descendiente de una familia militar liberal, que se había ganado el aprecio de Cataluña (especialmente durante la guerra de la independencia y que con tal motivo se le había dado nombre a una calle de la ciudad (actual calle Molins) y que desde principios del siglo XX, se alineó con los sectores más reaccionarios del estamento militar), pocos días antes de una visita del General Primo de Ribera a la ciudad.
Fernando Marzá, uno de los comisarios de la exposición “Cerdà 150 anys”, había encontrado en la revista, American Architect publicada el 29 de diciembre de 1920, un artículo bajo el título "España tendrá un rascacielos".
En 1918,  Ramón Selles Miró y un grupo de inversores catalanes, presento al ayuntamiento un proyecto arquitectónico, para la construcción de un rascacielos en la manzana de (Plaza Cataluña, Pelayo y Vergara), que por el efecto de las controversias que  recibió, se le conoció con el sobrenombre de “el Triángulo de la Discordia”, Los inversores, querían realizar un edificio que fuera la admiración del mundo, para ello contactaron con los arquitectos estadounidenses, John Mead Howells y James Gamble Rogers, para que les realizaran un estudio, para construir un rascacielos en dicho lugar. Consistiría en edificar una torre de 130 metros de altura con 30 plantas, las cuales debían albergar: un hotel, oficinas, galerías comerciales y en el subsuelo, construir la estación de los ferrocarriles de Sarria hoy (FGC, Ferrocarriles de la Generalitat de Catalunya), desplazándola de la que estaba construida a pie de calle, en la calle Pelayo.
El escollo que encontró el proyecto (aparte de los permisos del ayuntamiento y la financiación), fue el de convencer a los propietarios de los edificios que ya estaban construidos en la zona, para que cedieran o vendieran sus propiedades, para poder realizar la construcción de la torre. La gran oposición presentada por los propietarios y la falta de apoyo por parte de las autoridades trunco la realización del proyecto.
Pero el primer rascacielos, sin duda fue ese, con motivo de la Exposición Universal de 1888, el arquitecto barcelonés Pere Falqués i Urpí, había ideado construir una torre de 210 metros, bautizado como Torre Condal, como edificio estrella de dicha exposición, 37 metros más alto que la montaña de Montjuïc y 58 metros por encima del actual hotel Arts
Lo único que se sabe de ella es el eco de los factores que incubaron la idea y provocaron que posiblemente ni se llegara a estudiar su construcción: la ilusión por la Exposición Universal que fue la primera que tenía por escenario España, y las extendidas críticas por el coste del evento. En efecto, la Exposición Universal para la que el propio Falqués levantó dos pabellones coincidió con la crisis económica iniciada en 1882, tras las alegrías de la febre d'or, y acabó con retrasos y un fuerte déficit (Pero para suerte de los Barceloneses un gran patrimonio que dejó huella en la ciudad).
La segunda etapa de la urbanización de la plaza, se inició en 1924 y duro hasta 1926. La concesión de la Exposición Universal de 1929, requería la realización de unas obras para poder desarrollar la construcción de un transporte rápido que pudiera llevar a los visitantes, desde el centro a las afueras de la ciudad, (que es lo que era en aquellos tiempos la Plaza España) y que una vez finalizada solucionara el incipiente problema de la ciudad en materia de transporte, para solucionar el problema, siguiendo los pasos de Londres en 1863 y de Paris en 1900, se pensó en construir unas líneas de metro con las que aparte de llevar a los visitantes a la exposición, evitaran el caos del transporte de superficie. Diseñando las dos primeras líneas de metro de la ciudad.
El “El Gran Metro” (actual L3 Verde), en el que se aprovecharían los túneles construidos con la urbanización de la recién inaugurada Vía Layetana. Cuyo primer tramo se inauguró el día 30 de diciembre de 1924, que iba desde Plaza Cataluña, (cuya estación subterránea estaba en la zona de Ramblas Pelayo y discurría por el subsuelo en todo su recorrido) hasta la plaza de Lesseps. La otra línea “Metro Transversal”, (Hoy Línea 1 Roja), con la estación en el lado montaña de la plaza, que se inauguró en 1926 que iba de plaza Cataluña hasta la Bordeta, con entradas en Paseo de Gracia y Rambla Cataluña. Su instalación fue el principal  motivo para la nueva reurbanización integral de toda la plaza, ya que al estar las estaciones en el subsuelo, requerían un planteamiento para el perímetro superior. La inauguración se realizó el 2 de noviembre de 1927, con bombo y platillo por parte de S. M. Alfonso XIII con el boato que se daban en aquellos tiempos a dichos acontecimientos.
Aunque la Plaza de Cataluña se había empezado a urbanizar en 1902, la urbanización principal se realizó con motivo de la exposición Universal de 1929.  Para su culminación definitiva se organizó un concurso público en 1927, para decorar la plaza, con la instalación de 28 esculturas, al que se presentaron 90 proyectos.
En la zona Montaña en la terraza que existe la entrada, al metro y el subterráneo, se ubicaron la ocho estatuas todas de piedra, cuatro hacia el lado montaña: “La Maternidad”, de Vicenç Navarro Romero; “Joven”, de Josep Dunyach i Sala; “Pastor de la flauta”, de Pablo Gargallo; “Navegación”, de Eusebi Arnau i Mascort. Este artista tiene una segunda estatua de bronce, medio escondida de la Virgen de Monserrat, un hombre mayor semidesnudo que sostiene a la Moreneta en su mano derecha, la estatua está situada frente el actual Corte Ingles. Hacia el lado  mar se encuentran “El forjador”, de Josep Llimona i Bruguera; “Mujer con niño y flautín”, de Josep Viladomat i Massanas; “Figura femenina”, de Enric Casanovas i Roy; “Juventud”, de Josep Clarà i Ayats.
En esta misma terraza estuvo la fuente “Niños cabalgando peces”, de Frederic Marès Deulovol, que fue traslada en 1961,  al cruce de Gran Vía y Rambla de Cataluña, en el lugar donde había estado el monumento de Joan Güell i Ferrer, destruido en 1936. En su lugar se instalaron las fuentes ornamentales diseñadas por Fernando Espiau Seoane, en 1959.
El resto de esculturas, todas de bronce, se encuentran repartidas a lo largo de la balaustrada situada alrededor de la plaza. Están ubicadas en peanas y hornacinas situadas en pilares, obra de Antoni Agramunt Marsal, cuya construcción fue aprobada por el pleno del ayuntamiento el día 24 de enero de 1928 y publicado en la Vanguardia del día 25 en su página 8 y en conjuntos escultóricos en piedra.
Empezando por el cruce del Paseo de Gracia y la Ronda de San Pedro, nos encontraremos con: “Barcelona”, de Frederic Marès; “Montserrat”, de Eusebi Arnau; “Figura femenina”, de Josep Llimona; “Hércules” de Antoni Parera; “Mujer con Ángel”, Vicenç Navarro; “Tarragona”, de Jaume Otero; “Fuente de los seis putti”, (Putti igual a: motivos ornamentales consistentes en figuras de niños, frecuentemente desnudos y alados), también de Jaume Otero, está orientada hacia el Portal del Ángel y es una fuente a tres niveles con una pequeña cascada; “Lérida”, de Joan Borrell; “Mujer con imagen de la Virgen”, de Enric Monjo; “El espíritu popular”, de Jaume Otero; “Pastor del águila”, de Pablo Gargallo; “Pomona”, de Enric Monjo; “Sabiduría”, de Miquel Oslé; “Trabajo”, de Llucià Oslé; “Emporion”, de Frederic Marès; “el Pescador”, de Josep Tenas; “Mujer”, de Joan Borrell; “Montseny”,  de Jaume Duran; “Gerona”, de Antoni Parera.
En el ángulo sureste de la plaza, frente a la Rambla de Canaletas, en el interior de un estanque bordeado por césped se colocó “La diosa” (también conocida como “Enigma”) de Josep Clarà, escultura realizada en mármol blanco, durante su estancia en Paris en 1909, para preservarla de actos vandálicos y una mejor conservación, se decidió en 1982, trasladar el original al vestíbulo del ayuntamiento, colocando una copia en su lugar. En 1991 en el mismo recinto se colocó el monumento a “Francesc Macià” de Josep María Subirachs, escultor que realizó la fachada de “La Pasión” de la Sagrada Familia.
En 1929, se aprueba la cobertura de los Ferrocarriles de Sarriá, desde la Plaza Cataluña  hasta Muntaner, lo que soluciono no solo la desaparición de la estación de superficie, sino la desaparición de vallas de la calle Balmes, que aparte de afear a la ciudad, entorpecían el tráfico de las calles dirección Besos Llobregat, el cambio de ubicación de la estación de la Plaza Cataluña, sirvió para abrir la desaparecida Avenida de la Luz. No obstante en 1933 el subsuelo de la plaza volvió a sufrir una nueva restructuración, al instalar la nueva estación de Renfe entre las dos vías del Metro Transversal, que servía para unir las estaciones hoy de cercanías de Sans con Arco del Triunfo.
La consolidación de la Plaza como eje central de la ciudad, hizo desde un principio que las autoridades municipales tuvieran que acometer continuos cambios conforme iban cambiando las necesidades de la plaza, tanto en el movimiento circulatorio del transporte público y automovilístico como en el las personas que circulaban por ella.
La guerra civil, también  hizo a la plaza protagonista de graves enfrentamientos, especialmente los primeros días. El edificio de Telefónica, fue una pieza codiciada por ambos bandos, ya que a través de su operativa se podía controlar las comunicaciones con el exterior, lo que la hizo soportar intensos tiroteos para lograr su control. Después de estabilizado el golpe, hasta la finalización de la contienda, el lugar fue un centro de exaltación de las autoridades republicanas. Se incautaron edificios por parte de los partidos políticos entre ellos el Gran Hotel Colon que fue requisado por el PSUC y el restaurante La Cava convertido en comedor de la tropa. El 19 de Marzo 1937, se instaló en el centro de la plaza el monumento al  “Heroico Soldado del Pueblo”, a cuya inauguración  asistió el presidente Lluis Companys y Josep Tarradellas, una escultura de aproximadamente doce metros de altura realizada  por el escultor  Miquel Paredes i Fonollàs con la colaboración de otros artistas como Adolf Armengod, Marcelino Porta, Jordi Alumà y Joaquim Bartrol.
Con la entrada de las tropas nacionales el 26 de enero de 1939, por la Avenida del Catorce de Abril actual Avenida Diagonal, fue protagonista de la exaltación de los vencedores que llegaron hasta la plaza Cataluña exclamando gritos de victoria, era tanta la histeria colectiva que se estudió la posibilidad de cambiar el nombre de Plaza Cataluña, por “Plaza del Ejército Español”, idea que fue desestimada por el general Juan Yagüe Blanco, que había entrado al frente del ejército.
Con la finalización de la guerra, la plaza sufrió un cambio urbanístico, empezaron a desaparecer almacenes, restaurantes y lugares de ocio y los bancos se fueron apoderando de los edificios de la zona, lo que la hizo perder una parte de su encanto, lo único que quedaron fueron los puestos de venta de “vezas” (comida para las palomas), ya que la gente se acercaba con los niños pequeños para entretenerse dando comida a las palomas y de paso se hacían una fotografía envuelto con ellas.
En poco tiempo los bancos se hicieron los dueños de la mayor parte de los edificios que rodeaban la plaza, esto provocó que en poco tiempo la plaza se convirtiese en un lugar de paso, especialmente por las tardes que los bancos estaban cerrados sin comercio ni bares, el público se desplazaba a otras zonas cercanas, rompían con la monotonía, la esquina de la calle Pelayo, con El Zúrich y La Avenida de la Luz, que eran el centro de encuentro de las personas que se daban cita en la plaza,  en el comienzo de la Ronda de San Pedro la farmacia, droguería y perfumería de Vicente Ferrer hoy Corte Ingles y la Sala de Fiestas Rigat.
En 1955, y el Ayuntamiento que no había resuelto aún la utilización del solar de la calle Pelayo en el que había estado ubicada la antigua estación de superficie de los Ferrocarriles Catalanes, lo convirtió durante unos años en uno de los depósitos de coches recogidos por la grúa, pero su valla de cierre dejaba a la vista las traseras de los edificios de la calle Vergara, lo que afeaba aquella parte céntrica de la ciudad, convocando un concurso para adjudicar la construcción de un edificio en el solar más codiciado de la ciudad.
José María Bosch Aymerich, presidente de la inmobiliaria Levitt Bosch Aymerich y presidente del consejo de administración de la estación de esquí de la Masella (Girona), realizo un proyecto que hubiera cambiado el paisaje urbano de la plaza, diseñando un moderno rascacielos de 40 plantas para el famoso triangulo. El proyecto desde principio generó como siempre, una gran controversia, especialmente de los vecinos que ya estaban asentados en la zona. La inmobiliaria Levitt Bosch Aymerich fue la única que se atrevió a presentar una iniciativa para solucionar el problema, pero nuevamente como en 1918, la oposición de los residentes condiciono su realización, acabando desestimando el proyecto, después de un largo proceso judicial.
Tuvieron que pasar muchos años para lograr El 10 de noviembre de 1998, El edificio El Triangle, soluciono de una manera menos mala, la problemática de la manzana de la discordia, construyendo un complejo, financiado por la aseguradora francesa AXA-UAP, con una inversión 20.000 millones de ptas. y una superficie de 37.000 metros cuadrados. Distribuido en tres plantas al que se accede por el chaflán de la plaza con Pelayo y por el chaflán de calle Vergara “Bergara”.
En el sótano del edificio se encuentra la tienda de perfumería y cosmética Sephora que coincide con una parte de la desaparecida avenida de la Luz, una avenida subterránea, inaugurada el 28 de julio de 1940 y desaparecida en 1990, que fue la primera galería comercial subterránea de Barcelona y de Europa.
Con la llegada de los años 60, la plaza había aumentado de una manera considerable los movimientos de personas y vehículos, agravado por la apertura del “Corte Ingles” en 1962, lo que provocó la apertura de nuevas entradas hacia los transportes subterráneos y una distribución más racional del tráfico de superficie, las sucesivas ampliaciones de este, aumentaron todavía más el problema del tránsito, fue la última reforma importante que se realizó en ella a nivel de estructura, no así en el del tráfico, que todavía tuvo sucesivos cambios.
El entonces alcalde José María de Porcioles, (uno de los peores alcaldes en temas de urbanismo que ha tenido la ciudad, a él se debe la desaparición de una gran parte del modernismo, cambiando los edificios históricos  por edificaciones simples).  Remodelo la parte central de la plaza, eliminando el suelo de asfalto  sustituyéndolo por otro de losetas mármol izadas, que dibujaba una gran estrella enmarcada en una circunferencia, la afición (por aquel entonces) en ir a dar de comer a las palomas, provoco problemas  de estabilidad de las personas, ya que después de regar o en días de lluvia, era imposible cruzar la plaza sin exponerse a un resbalón, (los excrementos de las palomas con el agua provocan muchas caídas).
En el lado montaña se colocaron dos surtidores en un parterre que los unía, por el lado montaña, una entrada te llevaba a unas oficinas municipales y la estación de metro de la línea 1 Roja. El lado mar se decoró con césped, plantas y un “Reloj Floral”, que durante un tiempo fue una atracción turística. Pero los proyectos municipales tienen dos variantes: La primera cuando se proyecta e inaugura (a bombo y platillo). La segunda como se realiza su mantenimiento y conservación, como en esto caso no existen fotógrafos la  vigilancia queda en agravado por la apertura del “Corte Ingles” en 1962,por lo que fue eliminado dejando únicamente el césped y las plantas.
En 1966 se comenzó la construcción de un aparcamiento subterráneo que con el tiempo ha llegado a colapsar el espacio subterráneo de la plaza, siendo realmente complicado moverte dentro de él, debido a que su construcción a tenido que salvar los espacios ocupados por la estación de tren y metro. El parking en forma de “L”, empezaba en la plaza con la calle Rivadeneyra, hasta llegar al cruce del Paseo de Gracia con la Ronda de San Pedro y un pequeño desvío hasta los sótanos del Corte Ingles. Se amplió un primer tramo de la Rambla Cataluña hasta la Gran Vía. Finalmente en 1990, el único tramo que quedaba para ocupar de Ronda Universidad a Canaletas cruzando por Vergara). Si uniésemos los Parkings y las estaciones, estableceríamos una nueva plaza en el subsuelo.  
En 1967, se realizó un paso subterráneo, en el cruce de Pelayo, Rambla y la propia plaza Catalunya, para facilitar el tránsito de viandantes entre la plaza y el principio de las Ramblas, que evitaría intentaría los colapsos entre vehículos y personas en el cruce de dicho semáforo. Se proyectó una rotonda subterránea  para unir las estaciones de la Línea 3 con la de los ferrocarriles de la Generalitat, con ello se evitaba el pago de otro billete y después se evitaba el tráfico (espectacular) de los pasajeros por la superficie de la plaza.
En 1969, el ayuntamiento intenta realizar varios cambios el la circulación que converge en la plaza, los cuales salen reflejados en las ediciones de la Vanguardia de los días: El martes 8 de abril de 1969, El miércoles 9 de abril de 1969  
En 1984, después de muchas discrepancias se llega al acuerdo que la plaza necesita un revulsivo, ya que poco a poco ha ido degenerando, la Vanguardia del 29 de abril en un artículo, critica el deterioro que sufre la plaza, mal iluminada y desprovista de aquellos locales que en su día le dieron vida: American Soda, La Bodega Andaluza, El Bar La Luna, Café Zurich, Bracafé, Teatro Eldorado, Café Ribas, La Maisón Dorée, Restaurante La Cala, Cine Salón Cataluña (después Cine Cataluña), El Salón Rigat, Bar Lemans y la entrada de la Avenida de la Luz, que fue el lugar de cita y de reunión (en  especial en invierno), para aquellos recién llegados a la cuidad y que no se podían permitir grandes gastos y pasaban las tardes de fiesta al abrigo del frio, cerro en 1997, con la construcción del Tiangle.
El 10 de noviembre de 1998, se inauguró El edificio El Triangle, que soluciono de una manera menos mala, la problemática de la manzana de la discordia. La actual plaza pocas posibilidades de cambio puede ya ofrecer en un próximo futuro, el lado Besós copado enteramente por El Corte Ingles, en el lado montaña solo dos edificios se lo reparten La Casa Pin Pon y el actual edificio Appel, el lado Llobregat, está ocupado por el edificio del Triangle en la zona Pelayo Vergara y en el resto el antiguo edificio del BBVA actual edificio Zara, un hotel y el edificio Bosch i Alsina. En último lugar el lado mar el antiguo edificio de la Banca Arnús y el Banco de España, tienen pocas posibilidades de cambiar, los únicos los números 19 y 20, el edificio de Hard Rock en el 21, fue construido por el Banco Vizcaya, al que se le hizo una restructuración interior integral y si no sufre un cambio de propietario es difícil un futuro cambio.

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