Plaza Cataluña - Plaça Catalunya rev. 21-1-18 - La Barcelona de antes

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Plaza Cataluña - Plaça Catalunya rev. 21-1-18

Plazas
La Plaza de Cataluña “Plaça Catalunya”, es el centro neurálgico de la ciudad de Barcelona y el punto en que comenzó la primera unión entre la ciudad amurallada con el incipiente ensanche. En ella convergen  las antiguas vías de la ciudad, (Las Ramblas y el Portal del Ángel) de ella parten las nuevas vías del ensanche (Paseo de Gracia, Rambla Catalunya, las Rondas), otras como (Pelayo “Pelai”, Fontanella, Vergara “Bergara”), aunque ya existían después del derribo de las murallas no tenían la majestuosidad y el lujo que tienen hoy en día.
Al principio de la edad media cuando la zona de la actual plaza, quedaba fuera de la muralla romana, bajaba una riera, que más adelante torcía pasando por delante de la iglesia de Santa María del Pino “del Pi”, y desembocaba en la riera de Cagalell o Merdançà (un arroyo que llegaba a las Ramblas), donde se unía con la riera que bajaba junto a la muralla, (cuando solo existía la segunda muralla) y desembocaba en el mar. El nombre de Cagalell fue atribuido porque en ella iban a parar todas las aguas residuales y pestilentes) de la ciudad, desembocando en la Laguna del Cagalell, una zona de marismas del siglo XIII, (que ocuparía actualmente el triángulo formado por la Avenida del Paral-lel, las Ramblas y la calle de San Pablo “Sant Pau”. Junto a la riera discurría uno de los caminos que salían de la ciudad desde el portal del Obispo para aquellos que tomaban el camino de los pueblos de Tarragona.
El espacio que ocupa actualmente la plaza Catalunya, era una explanada situada justo fuera de la ciudad amurallada frente a la antigua puerta dels Orbs, conocida después como la Puerta del Ángel, era la puerta con más tráfico de personas y mercancías. Cuentan que en el año 1398, visitó la ciudad durante unos días, San Vicente Ferrer, que se alojaba en el  Convento de San Francisco o Convento de Framenors, principal monasterio que los franciscanos tenían en la ciudad, que estaba situado en la actual plaza de Medinaceli
Al llegar San Vicente Ferrer a la puerta de Orbs, se le apareció un Ángel sobre la puerta y al preguntarle el santo ¿Qué haces aquí, Àngel de Dios?, este le respondió: “Guardo la ciudad de Barcelona por orden del Altísimo”. En conmemoración de aquel hecho a partir de 1466, la puerta pasó a denominarse  Portal del Ángel. En el lugar que ocurrió el milagro, se construyó una capilla con la imagen del Ángel Custodio en recuerdo de aquel milagro.   
La puerta era el lugar por donde partían los carruajes hacia los pueblos cercanos (actualmente barrios de la ciudad) y de aquellos que se dirigían a los lugares que estaban hacía las localidades con dirección a Girona y Francia. Con la desaparición de las murallas en 1854, la puerta fue destruida y la imagen del santo fue trasladada provisionalmente a la iglesia de Santa Ana, hasta su traslado definitivo la nueva iglesia del Santo Custodio a las afueras de la ciudad en la villa de Hostafrancs.
La prohibición por parte del gobierno español de dejar construir edificaciones en la zona cercana a la ciudad, convirtió el descampado (de la futura plaza de Catalunya) en el lugar ideal para realizar todo tipo de mercados al aire libre y el punto destinado a celebrar  grandes acontecimientos y fiestas para los que eran necesarios grandes espacios (imposible de realizarlos dentro de la estrechez de las murallas), porque concentraban un gran número de personas, para poder celebrarlos.
Dos años antes de que diera comienzo el derribo de las murallas (24 de agosto de 1854), empezó a construirse la primitiva estación de Martorell, que había empezado a construirse en 1852, fecha en la que Miquel Baguè obtuvo la licencia de dicha concesión. El primer trayecto del ferrocarril se inauguró en 1854, que llegaba solo hasta Molins de Rey. Después la concesión fue adquirida por la compañía “Caminos de Hierro del Centro de Catalunya”. Los trenes salían de la futura  Rambla de Catalunya y subían hasta la calle Consejo de Ciento y de allí se dirigían a la actual plaza Letamendi (hay que tener en cuenta que todo eran descampados por lo que ahora no es comprensible aquellos atajos), desde allí se dirigía hasta llegar a la villa de Sans.
La urbanización de la zona del descampado (de la futura plaza Cataluña) y la necesidad de abrir la Ronda (principal objetivo del plan Cerdà para realizar una vía de circulación rápida, que acercara los puntos distantes por fuera de la ciudad vieja), obligo a la desaparición de la estación de Martorell, que era el principal impedimento para el desarrollo del ensanche. En 1869 el Ayuntamiento tomó la decisión de trasladarla, pero una cosa fue el primer propósito y otra el poder realizarlo a causa de los impedimentos de las personas perjudicadas en su desaparición. La estación no se clausuró hasta el 25 de octubre de 1882, tenemos que tener en cuenta que en el transcurso  de los trece años transcurridos desde la intención a la realización del proyecto pasaron por el ayuntamiento trece alcaldes, lo que da un a idean de la ingobernabilidad de la ciudad. Otro ejemplo de cómo se realizaban la cosas en aquel tiempo es que una vez anulada, la estación quedo durante dos años completamente abandonada.  
La nueva ubicación de la estación mantiene una pequeña controversia entre los historiadores; mientras unos la ubicaban en la antigua estación de la compañía MZA (hoy estación de Francia), otros la situaban en la parte final del Marqués del Duero, cerca de las antiguas Huertas de San Beltrán (que luego dio nombre a esa zona del puerto y que no quedaba lejos de la posterior estación del Morrot), la real fue la primera comprobada gracias al comentario de La Vanguardia del día 16 de octubre de 1882, en el que comunicaba que a partir de esa fecha, los trenes saldrían del Paseo de la Aduana, lo que da veracidad a la primera versión.
El solar en el que estuvo construida la estación, quedó inutilizado hasta 1886, fecha en que el Estado lo expropió y empezó a realizar su derribo. Derribada la estación, se comenzó a desviar y cegar la Riera d’en Malla (hacía la calle Caspe). El Gobernador Civil de Barcelona, autorizo en 1886, la apertura de la Ronda de San Pedro, desde el Paseo de Gracia a la Rambla de Cataluña, como se puede apreciar, en aquella fecha todavía nada hacía prever que la construcción de la Plaça Catalunya.
Con el derribo de las murallas y la aprobación del Plan Cerdá para la realización del ensanche, (que no preveía la construcción de una plaza en las manzanas 39 y 40). La zona fue considerada terreno edificable, decretó que puso en total desacuerdo a una parte de las autoridades municipales y a la totalidad de la población, que contemplaba que con esta disposición, perdía un lugar que había sido revindicado tenazmente, para poder desarrollar sus actividades lúdicas al aire libre, con un acceso cómodo para llegar hasta él, (para la gente que no poseía carruajes), convirtiéndolo en un  lugar importante de asueto.
En 1860 una parte del Ayuntamiento, (presionado por la opinión mayoritaria de los ciudadanos), se puso en completo desacuerdo con el seguimiento total del Plan Cerdá, pidiendo a los Estamentos del Estado, (la derogación de esa parte del plan que no preveía la construcción de la plaza), solicitando el permiso necesario para su rectificación. La petición formulada para el cambio de la utilización de los terrenos afectados, resulto un estrepitoso fracaso.
Víctor Balaguer, que había recibido en 1863 el encargo, para la realización de la nueva toponimia de las nuevas calles del ensanche, se hizo eco en su libro “las Calles de Barcelona”, editado en 1865, de las contradicciones por las que pasaba el descampado que se encontraba a la salida de la muralla. (A la salida de la Rambla, antes que ésta enlace con su prolongación, y antes de penetrar en el paseo de Gracia, existe hoy una vasta extensión de terreno que el público ha dado en llamar plaza y que las gacetillas de los periódicos y el vulgo han bautizado con el nombre de plaza de Cataluña”). Las autoridades españolas (conocedoras del importante crecimiento de la oposición ciudadana), tomaron la determinación de imponer las indicaciones del Plan Cerdá, con el consiguiente sometimiento de parte de las autoridades municipales, para ello aprobaron urgentemente la construcción de edificios dentro de los terrenos de la discordia.
Programaron para el día 4 de septiembre de 1860, la colocación de la primera piedra del primer edificio que se construiría en el ensanche, que pertenecía a un prohombre de la sociedad catalana, Manuel Gibert i Sans, abogado, militar y presidente del Gran Teatro del Liceo. El cuál había comprado en 1832, los terrenos de la Plaza de Cataluña que seguían por el Paseo de Gracia y llegaban hasta la calle Cortes (actual Gran Vía), que al enterarse de la normativa de construcción de la manzana 40, había solicitado autorización para la construcción de su casa familiar en dicho lugar. Las autoridades aprovecharon el acto para darle un realce de acontecimiento extraordinario anunciando a bombo y platillo la asistencia a la colocación de la primera piedra, a S. A. Real Isabel II.
El edificio estaba situado en el espacio que hoy ocupan las dos fuentes que hay en el lado montaña de la plaza, tenía en frente a la izquierda, la estación de tren de Martorell, que había sido concedida dos años antes a Miquel Baguè y que ocupaba aproximadamente el espacio comprendido desde la calle Vergara a la calle Cortes (actual Gran Vía), entonces todavía no estaban abiertas la Rambla de Catalunya ni la Ronda de la Universidad. En 1894, durante el derribo de la Casa Gibert, la Vanguardia escribía un artículo sobre el empresario.
1863, fue el despegue de la segunda estación de tren que se construyó en el perímetro de la futura plaza delante de las antiguas murallas. La solicitud  de la concesión del ferrocarril de Barcelona a Sarriá, se había solicitado en 1851, tres años después de la inauguración de la primera línea Barcelona - Mataró. La estación del entonces tren que llevaba a la población de Sarria. El edificio se construyó en la esquina frente a la Rambla de Canaletas, discurriendo los andenes por la calle Pelayo hasta la calle Balmes. Se trataba de una pequeña línea de 4,6 km. que unía las dos localidades, circulando por los pueblos de Gracia, San Gervasio hasta  llegar a Sarriá.
La estación se inauguró en 1865, (en el 2015 cumplió 150 años). En 1929, la estación cambio su ubicación construyéndose en el subsuelo de la plaza. Ya que los trenes debían se salvar los túneles que se habían construido para la circulación del metro. Con el nuevo edificio se reconstruyó el antiguo “Bar Zurich”, (que forma parte de una historia de la ciudad), que fue inicialmente,  la chocolatería La Catalana, inaugurada para que los viajeros pudieran tomar un tentempié. El primitivo edificio también estuvo ocupado por el Club “Ajedrez Condal Barcelona”, “Bar-Charcutería Valldeperas”, “La Sociedad Española de Turismo” y la Cafetería “Bracafe”.
El 1 de diciembre de 1904, se empezaron las obras de reconversión de la línea férrea por un tranvía eléctrico, cambiando el recorrido para llevarlo a el atajo del camino de Vallvidriera
En la acera del lado Besós correspondiente a los números 6 y 8 de lo que era entonces el Paseo de Gracia,  Ignacio Girona i Agrafel, financiero y empresario, encargo en 1863, la construcción de la Casa Girona, al arquitecto Felipe Ubach, Como buen empresario dudaba de la resolución final del litigio del Ayuntamiento y el Estado, con la construcción de la Plaza de Cataluña, por lo que decidió ocupar un solar en el centro de la manzana, porque pasara lo que pasara su casa estaría siempre a salvo de los vaivenes de los políticos. Su hijo Manuel Girona, fue el mecenas que con motivo de la Exposición Universal de 1888, sufrago la terminación de la construcción de la fachada de la Catedral.
La Casa Girona, por su posición en el conjunto de la plaza fue objeto de deseo por parte de las empresas que querían establecer sus empresas en el lugar, las que ocuparon sus locales fueron: “Farmacia Balasch”, el cine “Ekadsographe”, que un año después se convirtió en el “Cinematógrafo X”, (nada que ver con las películas X), “Banco de Préstamos y Descuentos”. En 1932 se instaló la sucursal central de “Fiat España”. En 1941 fue el “Salón Rigat” en la que actuaban primerísimas figuras del momento. Luego el “Real Círculo Artístico”, finalmente la casa fue adquirida por el Corte Ingles, para instalar en primer centro comercial en Barcelona, inaugurado el jueves, 20 de septiembre de 1962, a las 18.30 horas.
Casi enfrente de Casa Girona en lo que sería luego la plaza en 1866 se construyó la Casa Rosich, que le cabe el honor se haber sido la última edificación del interior de la plaza en ser derribada en 1902. Carecía de valor arquitectónico y posiblemente, esto fue el hecho por el que no se vio en ella una problemática especial para su demolición. Fue el primer edificio del centro de la plaza en poner en la parte posterior de la fachada que daba al centro de la plaza, un anuncio de los Cafés Tupinamba, el cual se veía desde la calle Pelayo con Canaletas. Su derribo se convirtió en un espectáculo, al que asistió el propio alcalde Manuel Fabra i Ledesma, el 15 de agosto de 1902, que realizó el inicio simbólico de la demolición del último obstáculo para dar comienzo a la urbanización de la plaza.
La urbanización de lo que hoy es la plaza no iba al ritmo de las previsiones realizadas por los estamentos oficiales, por lo que se decidió, que no solo se construyeran edificios de viviendas sino también locales de espectáculos, en 1876, se inauguró el primer teatro que estuvo situado dentro del recinto del jardín de la Casa Gibert en la parte norte de la actual plaza, se construyó como teatro de verano, el director del espectáculo era el actor León Fontova i Mareca, en 1881, fue reformado, para poder presentar obras teatrales: zarzuelas y comedias, tanto en catalán como castellano. Después de ocho años de su inauguración, el 7 de enero de 1884, anunció la última función, para proceder a su derribo y en el solar levantar la Casa Estruch. Pero los permisos definitivos no llegaron y el local reavivó su programación continuando en activo hasta casi un año después, en otoño de 1885, se produciría, el derribo definitivo.
El  21 de mayo de 1879, fue inaugurado el Circo Ecuestre, por la empresa Alegría y Chiessi, asociada con el antiguo Circo Alegría fundado por Gil Vicente Alegría. La obra fue realizada por Francisco Comas, que obtuvo un permiso provisional por parte del ayuntamiento, para desarrollar, un espectáculo circense, estaba instalado en lo que hoy sería el centro de la actual plaza, con un aforo aproximado de tres mil localidades. Disponía de cuadras para los caballos y otros animales del circo, un café-restaurante y un patio de descanso para los espectadores, el 29 de noviembre de 1895, sufrió la presión municipal para liberar todo el espacio ocupado, después de la autorización de la construcción de la plaza, que acabo con la ejecución de su derribo.
En 1866, se construía la casa Miquel Buixeda en un solar que pertenecía al antiguo camino de Jesús, posterior Paseo de Gracia, estaba en la confluencia con la Ronda de San Pedro, fue encargada a Jeroni Granell i Mundet, durante su etapa fueron varios los comercios y empresas que ocuparon su edificio: la Compañía de Seguros “La Paternal” y la “Horchatería Italiana”. En 1915, después de derribarla se construyó, la Casa Vicente Ferrer, obra de Salvador Viñals i Sabaté, (que consiguió una mención de honor en el concurso de edificios artísticos), en sus bajos se ubicó la Farmacia y Droguería Vicente Ferrer y el edificio fue ocupado por la Pensión Nowé. En 1919, adquirió la vecina Casa Jaumandreu, para poder ampliar el edificio manteniendo la misma estructura, pasando los pisos superiores a pertenecer al nuevo Hotel Victoria.
En 1961 El edificio es alquilado por el Corte Ingles y empieza a sufrir un derribo contralado a causa de la ampliación del Corte Ingles que une los edificios de la Plaza Cataluña y la Ronda de San Pedro, creando un paso interior por la planta baja, para el desplazamiento de los clientes (mientras se realizan las obras de la construcción) entre los dos edificios, el cual se inaugura en 1962, dando origen en las fechas de Navidad, de unos espectáculos, que son el reclamo perfecto para esas fechas. El edificio no era propiedad del Corte Inglés. estaba alquilado por un largo periodo de tiempo. Los dueños que tenían pensado suspender el alquiles al vencimiento del contrato y convertir el local en un edificio de oficinas, decide debido al riesgo y al elevado coste y de la operación continuar alquilándolo al Corte Ingles.
En 1867, se empezó a construir la Casa Sicart, en la esquina de la actual plaza Catalunya con calle Fontanella,  Isidre Sicart i de Torrens, (hijo de una familia indiana), propietario de los solares 1 y 3 de la calle Fontanella y 2 del Paseo de Gracia, decide construir un edificio para alquiler en el solar que da a la plaza, para ello se pone en contacto con el arquitecto Pau Martorell. El edificio constaba de planta baja y tres alturas. En 1875, Isidre Sicart, fue nombrado  Conde de Sicart por el Papa Pio IX
En 1903, la fachada fue reformada de acuerdo con un proyecto de Antoni María Gallissà i Soqué, (al morir este) el edificio fue concluido por  Enric Fatjó i Torras. Al edificio se le añadieron unos pequeños pináculos sobre la cornisa que le daban un aspecto de castillo medieval y se modificaron los acabados de los vértices de las esquinas. La reforma también incluyó la construcción de su casa particular en el solar del número 3, de planta baja y dos alturas, en el segundo piso se habilito una zona de descanso y relaciones públicas que incluía una sala de música y un atractivo mirador-tribuna formado por tres arcos sobre columnas y una barandilla de piedra, rematando la fachada cuatro esculturas que tenían relación directa con la música.
En los años 80, Enric Bernat Fontlladonosa, fundador de los mundialmente famosos “Chupa Chups”, se interesa por la compra de los dos edificios para construir un edificio de oficinas. En 1991, los locales son adquiridos por el Corte Ingles, para derribarlos y construir la última ampliación de los grandes almacenes. El único impedimento puesto por el ayuntamiento es preservar en antiguo Mirador de la fachada del domicilio particular, en el derribo se estropea incomprensiblemente el mirador y se coloca un burda replica de dicho elemento, que puede apreciarse hoy en día.
El 2 de noviembre 1871, Agustín Goytisolo Lezarzaburu, que había estado toda la vida amasando una fortuna con el comercio del azúcar a través de la explotación de esclavos en Cienfuegos (Cuba), compró un terreno contiguo a la iglesia de Santa Ana, por aquel entonces Fontanella nº 6, actualmente Plaza de Catalunya 21, con el propósito de construir una casa para vivir el resto de sus días. Contacto con el maestro de obras Francesc Brossa y Casanovas, el cual empezó la construcción a mediados de 1874. En 1876 la familia Goytisolo, tomo posesión del edificio constaba como todos los que se construían en aquella época de bajos y cuatro alturas, había costado la friolera de 271.000 pesetas por el terreno y 201.000 para la construcción del edificio.
En 1886, tras la muerte de Agustín Goytisolo, la familia se vio obligada a vender el edificio a la aseguradora La Previsión, la cual en 1904, tomo la decisión de construir en el vértice de la azotea del edificio en la esquina con Rivadeneyra, una elegante torre con una cúpula coronada por un reloj. En 1922 El edificio fue adquirido por la Real Asociación de Cazadores de Barcelona, con la intención de levantarlo varias alturas, para ello derribaron la cúpula y el reloj, dejando la fachada como era originalmente.
A finales de 1929, la Real Asociación de Cazadores toma la decisión de vender el edificio al Banco de Vizcaya, el cual construye un nuevo edificio que inaugura el 5 octubre 1931. Con la fusión con el Banco de Bilbao el edificio estuvo cerrado hasta noviembre de 1997, en el que el alcalde de Barcelona Joan Clos inauguro el Hard Rock.
En 1872, Se edificó una de las primeras casas que se construyeron en el perímetro de la actual plaza, fue la casa Barceló, en la primitiva calle Fontanella nº 14, esquina Portal del Àngel, fue un edificio efímero ya que cuatro años después, se construía  la Casa Roses, en principio fue una edificación austera, con entresuelo, principal (era normalmente el piso de los propietarios del edificio de ahí su nombre principal) y tres alturas más. La competencia entre las edificaciones de la zona hizo que a principios del siglo XX se levantara un piso más añadiéndole (para que no desentonara de su vecino el edificio Baixeras), dos cúpulas en los extremos del edificio adornadas con cerámica de colores que le daban un aspecto más señorial.
El deseo imperioso que en aquellos tiempos tenían los hombres de negocios en conseguir colocar sus construcciones en los principales puntos neurálgicos, propicio que en 1925, el edificio fuera comprado para construir la Casa Segura, cuyo edificio fue realizado con el único propósito de alquilarlo, sus primitivos inquilinos fueron entre otros: En el primer piso por el lado de Plaza Cataluña las oficinas del Banco García – Calamarte, En el tercero la academia Alge School, pionera en el aprendizaje de idiomas, la Joyería Cabot, (que también dio nombre a la casa). La Neófita, primera funeraria que hubo en la ciudad y una serie de comercios que podrán contemplar en el apartado de comercios de “Cataluña III”. Durante un tiempo fue considerada el edificio más alto de la ciudad, por tal motivo sufrió el intento de varios  “Rooftoppers”, la escalada de edificios por parte de personas, los más celebres fueron, en 1924, la del portugués Néstor Lopes, con la ayuda de cuerdas y el 14 de diciembre de 1930 por el gimnasta portugués Massa Vaz, conocido como el hombre araña.
En 1932, dio comienzo su demolición, con la idea de levantar el edificio de la Compañía Eléctrica Riegos y Fuerza del Ebro, acabando en 1935, el comienzo de la guerra en 1936 dejo en solar sin edificar, hasta el 2 de mayo de 1948, fecha en que se puso la primera piedra del actual edificio del Banco de España.
Casa Teresa Maspons proyectada en 1873 por Jeroni Granell i Mundet, en  el número 4 de la calle Fontanella esquina con Rivadeneyra (actual Plaza Catalunya 22), disponía de bajos y cuatro pisos, posteriormente se le añadió otro piso para montar un estudio fotográfico. Los primeros negocios que se ubicaron en el edificio fueron  la tienda de artículos de hierro José Camins, La compañía de seguros La Germania, el consulado de Estados Unidos de América y la chocolatería la Mallorquina inaugurada en 1890.
En 1897 los hermanos franceses Charles y Michel Pompidor, adquieren la chocolatería La Mallorquina, la cual deciden remodelar y ampliar en 1902, adquiriendo el local de hierros. Tras una restauración completa, dirigida por Augusto Font Carreras, convierten el local, en el lujoso restaurante Maison Dorée, que inauguran el 14 de septiembre de 1903. El local, tomó su nombre del homónimo restaurante parisino (que introdujo en Barcelona algunos hábitos de la gastronomía francesa), cerrando sus puertas en 1918, tras la adquisición del edificio por la Banca Arnús para construir su sede central, obra de Enric Sagnier i Villavecchia que es inaugurada en 1920.
En 1876, Francisco de Paula del Villar (el arquitecto que en 1882 empezó la construcción de la Sagrada Familia), empezaba la edificar en el número 2 de la calle Fontanella, la antigua casa de Ignacio Sierra, en el solar de la esquina de Rambla de Canaletas, (faltaban unos años para el lugar se convertirse en Plaza de Catalunya 23). Era una construcción aparentemente sencilla, como todas las construcciones de la época, tenía  sótano, bajos y cuatro alturas con una fachada redondeaba en el vértice de las dos calles, estaba rematada con una pequeña construcción  con una puerta para salir al terrado. En los bajos, sótano y primer piso se instaló en diciembre de 1884 el Gran Café Restaurante Continental, convirtiéndose en junio de 1892 en el  Gran Hotel Restaurante Continental (primer hotel construido en la plaza Cataluña), pasando el restaurante a convertirse en el restaurante Ribas
En 1925, el edificio fue adquirido, para realizar la ampliación del edificio de la Banca Arnús, que estuvo funcionando hasta 1947. Fue adquirido en 1948, por el Banco Central, para instalar sus oficinas centrales una vez declinada la construcción del solar que había ocupado el teatro Eldorado en la esquina con la calle Vergara, se hizo famoso el 23 de mayo de 1981, con motivo del espectacular asalto, que primero se asoció a un atraco y termino teniendo connotaciones políticas. Con la fusión con el Banco Hispano Americano el  28 septiembre 1991, dejo de funcionar, quedando el edificio desocupado, hasta su adquisición por la empresa británica "Mark & Soencer", que después de una remodelación interior para adaptarlo y conservando intacta la fachada abrió sus puertas, abrió sus puertas el 23 de noviembre de 1999, con una inversión de 5.000 millones de pesetas. Dos años después en el 2001, se convirtió en “Sfera”, una de las franquicias del Corte Ingles  en la actualidad es el “Corte Ingles” el que explota una parte del local.
En 1875, en la acera del lado montaña en de la futura Ronda de San Pedro, con Rambla de Catalunya (la Plaza Cataluña no existía y estaba considerada la continuación de la Ronda), se construyó la Casa Narcís Pla, abogado y político catalán, hermano del arzobispo de Toledo y Cardenal Primado de España, Enrique Plá i Daniel, fue una de las primeras grandes edificaciones de la futura plaza, figuraba como Rambla de Cataluña 26, ya que la numeración empezaba a la altura de Pelayo. Obra del Francisco de Paula del Villar, el edificio tenía planta baja y cuatro pisos de altura. En los años de 1980, el edificio fue adquirido por la familia Batlló. En su edificio estuvo instalado, el “Café La Alhambra”, que en 1909, después de una espectacular restructuración se  convirtió en el Café La Luna “Cafè La Lune”, ganador del primer premio de decoración obra de los decoradores, Miguel Moragas y Salvador Alarma.
En 1919 Pich i Pon alcalde de Barcelona compro el antiguo edificio para derribarlo y construir otro nuevo, que se inauguró en 1921,  el único comercio  que continuo de los antiguos fue el “Cafè La Lune”, pero con menos calidad decorativa. Finalizada la guerra, la españolización de los nombres extranjeros por parte del régimen franquista lo convirtió en “Café La Luna”. En 1946 se instaló en el último piso la emisora de radio EAJ-39 Radio Miramar, (anteriormente Radio Badalona que tenía sus estudios en esa localidad costera) por dicha emisora pasaron nombres conocidos de la radiodifusión española: Pepe Antequera, Encarna Sánchez con su popular Encarna de noche, Arribas Castro, José Manuel Parada, Chelo García Cortes, Andrés Caparrós, Julia Otero, el 1 de febrero de 1983 Luis del Olmo estrenó Protagonistas, Mario Beut, Carlos Herrera, Joaquín Soler Serrano, Salvador Escamilla.
En 1875, en el número 18 de la calle Fontanella se construía la Casa Manuel Baixeras (actual Edificio de Telefónica), la calle empezaba en la esquina con la Rambla de Canaletas,  ya que todavía estaba  aprobada la construcción de la plaza Catalunya, el edificio lo construía con la intención de destinarlo a viviendas de alquiler, pero la urbanización de la Plaza Catalunya, hizo que Baixeras se replantease en dedicarlo a la hostelería. Inaugurando en 1897, el “Gran Hotel Inglaterra”.    
La masificación de hoteles que se construyeron en la plaza, le hizo cambiar rápidamente de idea en 1917, y decide abandonar su explotación  y trasladarse al incipiente Paseo de Gracia, compra en el solar en la esquina con calle Valencia donde inaugura el Majestic Hotel Inglaterra (actual Hotel Majestic). Posteriormente y tras una pequeña reforma el edificio fue ocupado por el  hotel Bristol, que prestó servicio hasta el 1926, fecha en que lo adquiere la compañía Telefónica, que decide derribarlo para construir su sede en la ciudad Condal.
En su edición del día 14 mayo 1884, en su página 3, La Vanguardia, publicaba un artículo criticando la posición de cierta parte del consistorio en referencia  a la construcción de la Plaza. Ese mismo año el 28 de octubre en su edición de la tarde, el ataque hacía el ayuntamiento es mucho más feroz, insinuando que el ayuntamiento está vendido.
En su edición del 28 de octubre de 1884 un nuevo artículo de la Vanguardia en su primera página de la edición de la tarde hablaba de su destrucción cuando todavía estaba autorizada ni urbanizada.
En 1884, una vez desaparecida la estación de Martorell, en la esquina de la calle Vergara del lado montaña con la futura plaza de Catalunya, se edificó el teatro Ribas (el 7 de junio de 1884, la Vanguardia, publicaba un artículo sobre la falta de rigor por parte de inspectores de las obras, por no haber planificado bien su realización), olvidando dejar un paso para los peatones, lo que provocaba  el tener que realizar un gran rodeo y solicitando construir un paso a nivel en el cruce de Pelayo, Balmes y Vergara . El 10 de octubre de 1886 cambio su nombre convirtiéndose en “Teatro de Cataluña”. Después de una importante reforma que lo convirtió en uno de los mejores teatros de la ciudad, abrió nuevamente sus puertas, el 2 de junio de 1888, como Teatro Eldorado, época en la que se convirtió en uno de los más prestigiosos de la ciudad. En el interior del vestíbulo se inauguró un café y la administración de lotería 182 estuvo abierta hasta 1928 fecha en que se cerró el teatro, frente al edificio durante muchos años estuvo situado un kiosco de prensa, (tipo a los de las Ramblas), en aquella época en la que apenas se conocían los aparatos de radio, algunos periódicos realizaban ediciones de mañana y tarde.
En 1928 el Banco Central compró el teatro, para derribarlo y construir su oficina central, pero una vez derribarlo en 1929, se entera del cierre de la  Banca Arnús, (que se encuentra en la esquina con Rambla de Canaletas), suspende la construcción del nuevo edificio y decide dejar el solar sin edificar y ubicar su nueva oficina apenas cincuenta metros del lugar. En 1952, le compra el solar el Banco de Bilbao para levantar su sede principal con un edificio sin valor arquitectónico en lo que lo más destacable es el reloj giratorio, visible en toda la plaza, pasa por las fusiones con el BBV y BBVA, en los años 1970, adquiere el edificio del Banco de Aragón, que estaba en el edificio de al lado para realizar una ampliación, posteriormente en 2014 adquiere el edificio Inditex, para inaugurar en la planta y el primer piso una nueva tienda de Moda.
El 5 de diciembre de 1885, La Vanguardia publicaba un artículo quejándose de que después de haber desaparecido la estación de Martorell, no se hubieran empezado a realizar las obras para la urbanización de las Rondas entre el Paseo de Gracia y la Rambla de Catalunya, ya que todavía para todos los barceloneses, la Plaça de Catalunya era todavía una utopía.
En 1886, En noviembre de 1886 el gobernador civil, autoriza la apertura total de las Rondas, entre Paseo de Gracia y Rambla de Cataluña
En 1887, Josep Estruch i Comella, compro el solar contiguo a la Casa Gibert, en la esquina de la plaza en la esquina de Rambla Cataluña con Ronda de Universidad, mandando construir a Jaume Bernades i Mir, la Casa Estruc, junto a la casa familiar en  la zona de Rambla de Catalunya, construyó otro edificio de 20 metros de ancho, que dedicaría a museo, “Museo Armería Estruch”, en el que dicen se exponían más de mil quinientas piezas de armamento.
En 1888 Arturo Vilaseca, se puso en contacto con Manuel Gibert i Sans, para que le cediese una parte del terreno que ocupaba su jardín privado, cerca del Paseo de Gracia, para construir un café el cual se inauguró en 1888 (solo cuatro días antes del comienzo de la Exposición Universal de Barcelona), el “Café del Siglo XIX” que fue conocido también como “La Pajarera”, debido a su parecido con los antiguos palomares de la ciudad.
Una de las instalaciones más efímeras desarrolladas en el centro de la futura Plaça Catalunya, fue el  Panorama de Waterloo, inaugurado el 30 de mayo de 1888, por el Capitan General de Cataluña, su construcción vino motivada por la moda de construir instalaciones en las que se proyectaban imágenes fijas de gran tamaño que daban sensación de movimiento fue inaugurado en 1888. La celebración de la Exposición Universal de 1888, propicio que se instalaran dos de estos edificios para solaz de nativos y foráneos. Estaba construido por el arquitecto Jaume Gustà, al lado de la Casa Estruch, era un edificio circular, que desmontada el 4 de junio de 1890. El otro de eso edificios fue el “Panorama de Plewna”, estaba construido muy cerca del primero, en la confluencia de Rambla Catalunya y la calle Cortes (actual Gran Vía), frente al monumento de Ferrer y Guardia.
En 1888, Antoni Grases i Riera, se propuso construir un edificio conocido como Casa Grases, dedicado a viviendas de alquiler, a la altura de la calle Fontanella con lo que entonces era el Paseo de Gracia, dentro de los terrenos de la actual plaza, estaba junto al Circo Ecuestre, sin pensar que lo que el contemplaba como un negocio incipiente de alquiler de viviendas, tendría una vida efímera duraría tan solo siete años, tuvo alojado  en los bajos un taller de cerámica y en un piso el Casino Republicano Nacional.
Ese mismo año en la esquina de Ronda Universidad y Plaza de Catalunya, en el lugar donde estuvo edificada la estación de Martorell, se empezó a edificar el teatro “Nuevo Retiro”, obra de Claudi Duran i Ventosa, que fue inaugurado el 5 de agosto de 1889,( lejos quedaba ya la estación de Martorell que había sido derribada en 1882). En febrero de 1890, tras la muerte del tenor Javier Gayarre, el propietario decide cambiar el nombre del teatro en homenaje al fallecido tenor convirtiéndolo en Teatro Gayarre, nombre utilizado hasta su cierre en 1902, fecha en el que el teatro fue derribado para construir, la nueva Casa Agustí Manaut i Taberner, que albergó la farmacia “Baltà & Botta” hoy “Farmacia Cataluña” y el “Colmado Gayarre”, nombre puesto por sus propietarios en recuerdo del tenor y del antiguo teatro.
El 2 de enero de 1887, La Vanguardia haciéndose eco del interés provocado por las obras de urbanización realiza un estudio con 12 artículos, publicados por uno de sus redactores especializado en el proyecto.
La presión constante por parte de los ciudadanos y los intelectuales, en convertir dicho espacio en una plaza, fue tomando cada día más fuerza y virulencia, lo que motivo que las autoridades de Madrid temerosas de una revuelta ciudadana, (como muchas de las que se habían vivido en la ciudad), aprovechando la concesión a la ciudad, de la realización de la Exposición Universal de 1888, accedieron por fin a autorizar la construcción de la plaza, en las manzanas 39 y 40.  El 6 de junio de 1889, aprobó, un Real Orden, para autorizar la creación de la plaza de Cataluña.
En 1892 el gobierno firmó la orden de expropiación de todas las construcciones que se habían edificado durante aquellos años en las dos manzanas. El 15 de octubre de 1982, en los actos celebrados con motivo de las fiestas de la Merced, fue colocada  la primera piedra de la urbanización a las diez de la mañana.  Empezando entonces, una serie de pleitos para expropiar los terrenos a aquellos propietarios que se niegan a abandonarlos, comenzando inmediatamente el derribo de todos ellos, culminando con el derribo de la Casa Rosich. Ese mismo año, el alcalde Francesc de Paula Rius i Badía decreta y ordena una campaña de limpieza y derribo de todas las barracas que aún quedaban en pie. Durante, seis largos años la plaza queda sin urbanizar. El espacio es un barrizal impracticable en invierno y una incómoda nube de polvo en verano.
El ayuntamiento, convocó entonces  un concurso para la realización de la urbanización de la plaza, a cuya final llegaron tan solo tres proyectos de todos los que se habían presentados, los cuales fueron presentados a la opinión publica el 23 de septiembre de 1893. El ayuntamiento adjudicó la obra al arquitecto municipal Pere Flaques. Los diarios de la época publicaron. (Entre ellos La Vanguardia en su página 4, de la edición del viernes, 25 junio 1897, los tres proyectos finalistas para que pudieran ser analizados por sus lectores.
Finalmente, en 1902, el arquitecto municipal Pere Falquès i Urpi, ajardino la plaza trazando dos grandes vías de veinte metros que unían la Rambla de Cataluña con el Portal del Ángel, y el Paseo de Gracia con las Ramblas; el resto estaba ocupado con parterres con magnolias, plátanos y flores diversas, el resto era un espacio de tierra perfectamente allanado. La opinión pública muy acostumbrada a poner motes a las cosas la rebautizo como la plaza de las escobas, un aspecto que mantendría hasta entrado el año 1915, en la que se volvió a pensar en realizar una nueva urbanización de la plaza, con motivo de la Exposición Universal de 1929.                
En 1892 Rómulo Bosch i Alsina, médico, político y empresario, que formo parte de la empresa fundadora del Parque de Atracciones del Tibidabo, conocedor de la decisión del gobierno en dejar urbanizar la zona con la construcción de la Plaza de Catalunya, decide comprar el solar existente en la actual esquina de la plaza con la Ronda Universidad, para construir su casa familiar, se pone en contacto con el arquitecto Bonaventura Bassegoda i Amigo y con el constructor Pere Bassegoda i Mateu, deja los bajos para locales comerciales. Bosch i Alsina fue el bisabuelo materno de los locutores de televisión, Lorenzo y Mercedes Milà.
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