Plaza Cataluña - Plaça Catalunya - La Barcelona de antes

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Plaza Cataluña - Plaça Catalunya

Plazas
La Plaza de Cataluña “Plaça Catalunya”, es el centro neurálgico de Barcelona y  el punto en que comenzó la primera unión entre la ciudad amurallada  y el incipiente ensanche. A ella llegan las antiguas vías de la ciudad, (Las Ramblas y el Portal del Ángel) de ella parten también las nuevas vías del ensanche (Paseo de Gracia, Rambla Catalunya, las Rondas), otras como (Pelayo “Pelai”, Fontanella, Vergara “Bergara”), aunque ya existían después del derribo de las murallas no tenían la majestuosidad y el lujo que tienen hoy en día.
El espacio que ocupa actualmente la plaza, era una explanada situada justo fuera de la ciudad amurallada frente a la puerta por donde partían los caminos que iban hacia las poblaciones cercanas, (que hoy se han convertido en distritos de la gran ciudad).  La prohibición de construir en la zona cercana a la ciudad por parte del gobierno español, convirtió dicho emplazamiento en el lugar ideal para realizar todo tipo de fiestas y mercados al aire libre y el punto destinado a celebrar  acontecimientos para los que eran necesarios espacios grandes (imposible de realizarlos dentro de la estrechez de las murallas), porque congregaban un importante número de ciudadanos y forasteros que se acercaban  a la salida de la ciudad, para poder celebrarlos...
Pero con el derribo de las murallas y la aprobación del Plan Cerdá, para la realización del nuevo ensanche, (no preveía la construcción de una plaza en las manzanas 39 y 40). La zona quedo inutilizada para la celebración de este tipo de acontecimientos y pese a que la ciudadanía se movilizo para no perder aquel espacio lúdico, que serbia para desarrollar actividades multitudinarias  al aire libre, (fiestas populares, eventos festivos, así como mercados diarios y semanales), con un acceso cómodo para llegar hasta él, en especial para la gente que no poseía carruajes y lo había convertido en un  lugar importante de su asueto personal, las autoridades decidieron que no se construyera la plaza.
Video gentileza de TV3, emitido en el programa "Sense Ficció" Sin Ficción, emitido el día 6 de octubre del 2015 "La Plaça Catalunya exit o fracñas?", "La Plaza Cataluña exito o fracaso?", emitido totalmente en Catalán
El año 1860 el Ayuntamiento, (conocedor de la opinión mayoritaria de los ciudadanos), se puso en completo desacuerdo con el Plan Cerdá, pidiendo a los Estamentos del Estado, (la derogación del plan) y el permiso necesario para urbanizar aquella zona en una plaza. La petición sobre el cambio de destino de los terrenos afectados fracaso rotundamente. Las autoridades españolas conocedoras de la oposición ciudadana con el beneplácito de las autoridades municipales, quisieron poner  fin a dichas reivindicaciones, aprobando urgentemente la construcción de edificios en los terrenos de la discordia.
Con tal motivo se procedió el 4 de septiembre de 1860, a la colocación de la primera piedra del primer edificio que se construiría dentro del perímetro del ensanche en la actual Plaça Catalunya. Se eligió para el acto, el edificio que pertenecería a un prohombre de la sociedad catalana, Manuel Gibert i Sans, presidente del Gran Teatro del Liceo, que había solicitado autorización para la construcción de una casa familiar en aquel lugar. Al acto se le dio por parte del gobierno de la nación una importancia relevante, haciendo de la colocación de la primera piedra una cuestión de Estado y para darle un mayor realce se hizo la publicidad, que el acto seria presidido por S. A. Real Isabel II, la cual vendría expresamente desde Madrid, para tal evento.
El edificio estaba situado en el espacio que hoy ocupan las dos fuentes que hay en el lado montaña de la plaza, tenía por un lado la estación de tren de Martorell y por el otro a partir de 1888, se construyó el popular Café del “Siglo XIX”, conocido por los ciudadanos como “La Pajarera”, después se construyeron nuevas edificaciones, lúdicas y particulares, entre ellas el teatro del “Buen Retiro”, en los terrenos que pertenecían al jardín de la “Casa Gibert”, los cuales fueron demolidos en 1886. En 1997 se construyó   la “Casa Estruch” y adosado a este edificio se construyó el edificio del Museo de la Armería del mismo propietario. Junto a estas casas se construyeron otros espacios de ocio, “El Circo Ecuestre Alegría” y la instalación del “Panorama”,  en el lado más cercano al lado sur de la plaza se edificaron la casas “Rosich” y “Grases” y un surtidor en el centro de aquel espacio que daba un poco de vistosidad al lugar.
No obstante, antes de entrar en la controversia de manzana de edificios o plaza del pueblo, los primeros tiempos según antiguas fuentes consultadas de la década de los años de 1870, aprovechando el derribo de las murallas y las incipientes construcciones los avispados hombres de negocios vieron un lugar para realizar locales de ocio a la salida de la ciudad. Construyendo pequeños locales para el esparcimiento de una parte del pueblo.
En mayo de 1875 se construyó, el Teatro “La Estrella”,  que estaba situado frente a las antiguas huertas de Santa Ana y la Puerta del Ángel, era en una tosca construcción de madera que realizaba representaciones diarias de 5 de la tarde a 11 de la noche, no obstante la calidad de los espectáculos o bailes no eran de gran calida y cerro sus puertas al año siguiente.
Al año siguiente el 28 de mayo de 1876, se convirtió en el Teatro Quevedo, el local hizo un gran cambio en su estructura de madera completándolo con cubierta de zinc, disponía de platea con sillas de rejilla  y palcos laterales a ambos lados y un primer piso. La falta de espectáculos de calidad, provocó nuevamente  un año después a cambiar de nombre  a partir del 24 de abril de 1877 convirtiéndose en el Teatro de la Comedia, pero los nuevos propietarios siguieron con los mismos defectos que los anteriores. El local volvió a cambiar de propietarios  y de nombre, que realizaron una publicidad que capto unos límites de expectación fuera de lo normal en la ciudad, el 20 de agosto de 1879, se presentaba el nuevo “Café Parisien” . la inauguración fue muy accidentada (se habían vendido más entradas que localidades), lo que provoco una pequeña revuelta de los espectadores indignados.
La presión constante que hubo por parte de los intelectuales y ciudadanos en convertir dicho espacio en una plaza, fue tomando cada día más fuerza y virulencia y las autoridades de Madrid temerosas de una revuelta ciudadana como muchas de las que habían vivido en la ciudad, aprovechando que se había concedido a la ciudad, la realización de la Exposición Universal de 1888, para acceder por fin  a la construcción de la plaza. En 1892 se dio la orden de expropiación de las construcciones que se habían construido durante aquellos años. En 1895, se terminaron de derribar las instalaciones para poder realizar la posterior urbanización de la plaza.
Antes de la Urbanización de la Plaza, el lugar estaba distribuido:
En los terrenos de la manzana 39: “Estación de Martorell”, que estaba construida en lo que hoy seria, un solar que empezaría en la parte oeste de la plaza y que ocuparía unos terrenos que comprenderían la calle Vergara, Rambla de Catalunya y Gran Vía, por detrás de la estación, bajaba la célebre “Riera_d'en_Malla”, que giraba hacia la actual calle Caspe. En el centro del descampado (antes de la urbanización y según los planos de Ildefonso Cerdá”, existían dos manzanas la 39 y 40 en las que  aprovechando el desconcierto inicial, empezaron a edificarse casas unifamiliares y construcciones lúdicas: “Casa Gibert”, “Teatro del Buen Retiro”, “Casa Estruch”, “Museo de la Armeria”, Café del Siglo XIX, “La Pajarera”, “Circo Ecuestre Alegría”. “El Panorama”.
En los terrenos de la manzana 40: “Casa Rosich”, “Casa Grases” y las consiguientes  paradas efimiras de fin de semanas y festivos.
La primera urbanización se inició en 1902,  realizando dos vías en forma de aspa que partían de los extremos  y que formaban una pequeña plaza  en su intersección no obstante durante mucho tiempo se fueron realizando pequeños cambios promovidos por el ayuntamiento de turno.
En 1918, un proyecto arquitectónico, promovido por Ramón Selles Miró y un grupo de inversores catalanes, desarrollo un proyecto en lo que se llegó a llamar el triángulo de la discordia (Plaza Cataluña, Pelayo y Vergara),para construir un edificio que pudo marcar todavía más el conocimiento de la plaza en el mundo. Encargó a dos destacados arquitectos estadounidenses, John Mead Howells y James Gamble Rogers, el estudio para construir un rascacielos en dicho espacio, una torre de 130 metros de altura y 30 plantas, , que debía albergar oficinas, un hotel, galerías comerciales y en el subsuelo, la estación de ferrocarril de Sarria hoy ( FGC Ferrocarriles de la Generalitat de Catalunya, que por aquel entonces tenía la estación de superficie en la calle Pelayo, para ello se debía adquirir todos los edificios de la isla, pero la oposición de los propietarios y la falta de apoyo de las autoridades trunco el proyecto..
La segunda etapa se inició en 1924 y duro hasta 1926. Con motivo de la Exposición Internacional de 1929, la cual requería un transporte rápido que pudiera llevar desde el centro de la ciudad a la Plaza España. Para solucionar el problema se diseñaron las dos primeras líneas de metro de la ciudad. El “El Gran Metro” (actual L3 Verde),  que se inauguró el día 30 de diciembre de 1924, con un  recorrido desde Plaza Cataluña hasta Plaza Lesseps, cuya estación subterránea (Ramblas Pelayo) discurría desde Canaletas  al centro de la plaza. La otra línea era “Metro Transversal”, (Hoy Línea 1 Roja), con la estación en el lado montaña que se inauguró en 1926 y que iba de Cataluña hasta Bordeta, con entradas en Paseo de Gracia y Rambla Cataluña. Esto motivo la reurbanización de toda la plaza, ya que las estaciones estaban en el subsuelo. La inauguración fue realizada el 2 de noviembre de 1927, por S. M. Alfonso XIII con el boato que se daban en aquellos tiempos a dichos acontecimientos.
En 1929 se completó la cobertura del  Ferrocarril de Sarriá desde Cataluña  hasta Muntaner, lo que provoco que la estación de Plaza Cataluña se ubicase por debajo de la desaparecida Avenida de la Luz...
En 1933 el subsuelo de la plaza sufrió una nueva restructuración, se puso en marcha una nueva estación de Renfe entre las dos vías del Metro Transversal, para unir las estaciones de Arco del Triunfo con Sans.
La consolidación de la Plaza como eje central de la ciudad, hizo desde un principio que las autoridades municipales tuvieran que acometer continuos cambios conforme iban cambiando las necesidades de la plaza, tanto en su estructura, como en la circulatoria de personas y transporte.                          
La guerra civil, la hizo protagonista de episodios de enfrentamientos graves. El edificio de la Telefónica, (especialmente en los primeros momentos) era una pieza codiciada de ambos bandos ya que a través de él se controlaban las comunicaciones con el exterior y tuvo que soportar tiroteos para lograr su control. Después de estabilizado el golpe de estado, hasta la finalización de la contienda, fue un lugar de exaltación de las autoridades republicanas.
Finalizada la guerra después de la entrada de las tropas nacionales por la Diagonal, fue protagonista de exaltación de los vencedores. Tras el 26 de enero de 1939, llego a pensarse el cambiar el nombre a la plaza por el de “Plaza del Ejército Español”, idea que fue desestimada por el general Juan Yagüe Blanco, que había entrado al frente del ejército.
Con la finalización de la guerra, la plaza sufrió un cambio urbanístico, ya que los bancos se fueron apoderando de los edificios de la zona, lo que la hizo perder un poco de su encanto, ya que los almacenes y locales de ocio fueron desapareciendo de ella, lo que provoco que por las tardes en que los bancos cerraban, el público se desplazase a otras zonas. Especialmente las aceras de los lados montaña y mar. Solo hubo un sitio que rompía con la monotonía, la esquina de la calle Pelayo, El Zúrich arriba y La Avenida de la Luz, era el centro de encuentro de las personas que se daban cita en la plaza.
En 1955, el arquitecto, ingeniero y empresario José María Bosch Aymerich, presidente de la inmobiliaria Levitt Bosch Aymerich y presidente del consejo de administración de la estación de esquí de Masella (Girona), ralizo un proyecto que hubiera cambiado nuevamente el paisaje urbano de la plaza, diseño un moderno rascacielos de 40 plantas para el famoso triangulo que hasta entonces tenía un solar inhabitado en los antiguos terrenos de la desaparecida estación y que afeaban aquella parte de la ciudad.
El proyecto generó una gran controversia y el Ayuntamiento que no había resuelto aún la utilización del referido lugar, convocó un concurso para adjudicar la construcción de un edificio singular en el solar más codiciado de la ciudad. La inmobiliaria Levitt Bosch Aymerich fue la única que se presentó, pero la iniciativa nunca se realizó y acabó en los tribunales, después de un largo proceso judicial se acabó por abandonar el proyecto.
Con la llegada de los años 60, la plaza recibió un nuevo impulso y aunque seguía la misma monotonía en sus edificios, la plaza había aumentado de una manera considerable los movimientos de vehículos y de personas, esto provoco la apertura de nuevas entradas publicas  hacia los transportes subterráneos y una distribución del tráfico de superficie, tanto a nivel peatonal como de transporte.
Se abrieron nuevas entradas a los subterráneos que con el tiempo quedaban obsoletas y se abrían otras nuevas. La apertura en 1962 del “Corte Ingles” y las sucesivas ampliaciones sucesivas agravaron más todavía el problema, ya que arrastro mucho más movimiento a la plaza, lo que provoco la última reforma importante que se realizó en ella a nivel de estructura, no así en el del tráfico, que todavía tuvo sucesivos cambios.
El entonces alcalde José María de Porcioles, (uno de los peores alcaldes en temas de urbanismo que ha tenido la ciudad), a él se debe la desaparición de una gran parte del modernismo, cambiando los edificios históricos  por edificaciones simples.  Remodelo la parte central de la plaza, eliminando el suelo asfaltado  sustituyéndolo por otro de losetas mármol izadas, que dibujaba una gran estrella enmarcada en una circunferencia, la afición (por aquel entonces) en ir a dar de comer a las palomas, provoco problemas  de estabilidad de las personas, ya que después de regar o en días de lluvia, era imposible cruzar la plaza sin exponerse a un resbalón, (los excrementos de las palomas con el agua provocan muchas caídas).
En el lado montaña se colocaron dos surtidores y un parterre que los unía en el que por el lado montaña había una entrada al subterráneo y por el lado mar se ubicó un espacio con césped, plantas y un “Reloj Floral”, que durante un tiempo fue una atracción turística.
Pero como en la mayoría de los casos los proyectos municipales tienen dos variantes: La primera como se proyecta y la segunda como se realiza su conservación, la falta de vigilancia provoco el deterioro paulatino del reloj, lo que motivo que fuera eliminado dejando únicamente el césped y las plantas.
En 1966 se comenzó la construcción de un aparcamiento subterráneos que con el tiempo ha llegado a colapsar el espacio subterráneo de la plaza, siendo realmente complicado moverte dentro de él.
El parking en forma de “L”, empezaba en la plaza desde Rivadenayra en la acera mar hasta llegar al cruce del Paseo de Gracia con la Ronda de San Pedro y un pequeño desvío hasta los sótanos del Corte Ingles. Se amplió al primer tramo de la Rambla Cataluña hasta la Gran Vía. Finalmente en 1990, el único tramo que quedaba para ocupar de Ronda Universidad a Canaletas cruzando por Vergara). Si uniésemos los Parkings y las estaciones, estableceríamos una nueva plaza en el subsuelo.  
En 1967, se realizó una obra en el subsuelo del cruce de Pelayo, Rambla y la propia plaza que vino a solucionar el gran número de personas obligadas a entorpecer en tráfico de la zona. Se proyectó una rotonda subterránea  para unir las estaciones de la Línea 3 y de los ferrocarriles de la Generalitat,  que con la unión que se había realizado entre las dos líneas de metro evitaba en primer lugar el pago de otro billete y en segundo lugar evitar el tráfico (espectacular) de esos viajeros por la superficie.
En 1984, después de muchas discrepancias  entre unos y otros se vuelve a priorizar el dar un nuevo enfoque a una plaza que nunca ha llegado a ser, la plaza que desean los ciudadanos, prueba de ello está el artículo de La Vanguardia del día 29 de abril, en el que comenta el deterioro sufrido por la plaza y la necesidad de darla un nuevo rumbo. Pueden leer dicho artículo en formato PDF.
Desde entonces la plaza ha sufrido diversos cambios en sus edificaciones. El edificio FNAC- El Tiangle, soluciono de una manera menos mala, la problemática de la manzana de la discordia, enfrente del edificio del Corte Ingles, la acera montaña con solo dos edificios, queda con pocas posibilidades por el momento de ser una acera comercial, solo queda la acera lado mar, que aunque sin grandes despliegues comerciales, tiene la ventaja de servir de puente entre la Puerta del Ángel y las Ramblas.


 
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