Plaza Palacio - Pla de Palau ver. 28-11-17 - La Barcelona de antes

Vaya al Contenido

Plaza Palacio - Pla de Palau ver. 28-11-17

Plazas
Nacida del mar, fue en un principio el ensanchamiento natural de la playa, que acabó formada por pequeñas islas: Maians (situada a un centenar de metros de la línea de costa y Puig de les Falsies, que emergían en un mar poco profundo. El recuerdo de esa llanura ha persistido en el evocativo nombre popular de Plaza Palacio “Pla de Palau”.
 Durante la época medieval el llano que hoy ocupa el Pla de Palau, se configuro como un centro no solo de intercambio comercial de primer orden, sino también como sede de edificaciones civiles y oficiales, que con el tiempo fueron desapareciendo o cambiaron el destino para el que fueron construidas, algunos de esos edificios subsisten en la actualidad con diferentes utilizaciones.
En la edad media fue la principal plaza comercial de la ciudad, (en sus orígenes no fue considerada como plaza), en el lugar existía un llano frente a una de las puertas que había existido ubicadas en la muralla, para poder entrar y salir de la ciudad, cuyo fin no era otro, que la utilización del puerto. La explanada era utilizada por los carruajes  que iban a llevar o recoger viajeros y mercancías y que lo aprovechaban, para dejar reposando los carruajes durante el tiempo que estaban fuera de las murallas.
Entre los años 1352 y 1357, junto a la playa, Pere Llobet levantó un porche que luego se conoció como Lonja de Barcelona “Llotja de Barcelona”  o Lonja de Mar “Llotja de Mar”, como lugar de contratación de las mercaderías que llegaban y salían de la ciudad. Cuando en 1362, la edificación quedo pequeña, Pedro el Ceremonioso autorizó la construcción de una gran sala cerrada que aparte de dar más amplitud, evitara las inclemencias del tiempo.
Entre 1384 y 1397, Pere Arvei, fue en encargado de construir una gran sala de tres naves separadas por arcadas de medio punto sostenidas por cuatro columnas y techos de madera. En 1459 se inauguró el piso superior en el que se situó  el Consulado del Mar “Consulat del Mar”, obra de Marc Safont, arquitecto de la capilla de San Jorge en el Palacio de la Generalidat. Después del 1714 durante un tiempo  se convirtió en cuartel. Recuperado el edificio para la ciudad, se modernizó el edificio por Joan Soler i Faneca durante 1774 y 1802,  aunque las obras, fueron finalizadas por su hijo Tomàs Soler i Ferrer y Joan Fàbregas. Fue sede de la Bolsa de Barcelona y actualmente Cámara de Comercio de Barcelona y Real Academia de Bellas Artes de San Jorge.
El Pla, era utilizado en el siglo XVII, como uno de los lugares escogidos para realizar las ejecuciones de aquellas personas que la justicia creía merecedores de la pena de muerte. En él se ejecutó, a Josep Moragues i Mas, militar español, que en 1707 formó parte del Regimiento de los Reales Guardias Catalanes, regimiento de élite catalán perteneciente al ejército austracista. Cataluña junto a Baleares fueron las únicas regiones que aún se resistían a aceptar a Felipe V, sin tener en cuenta los compromisos adquiridos y firmados con los aliados, en 1713 en el “Tratado de Utrecht”.
Se Moragues, retiró a Sort donde vivía con su familia, hasta que fue detenido el 22 de marzo de 1715, juzgado por sedición le fueron retirados todos los honores militares, fue ejecutado el 27 de mayo de 1715, después de muerto su cabeza fue cortada (  según los historiadores) permaneció colgada en una jaula en la Puerta del Mar, durante doce años (pese a las protestas de su familia y de los comerciantes de la zona), por la mala impresión que causaba y el mal olor que desprendía.
Josep Moragues es recordado como uno de los defensores de la causa catalanista en la Guerra de Sucesión Española. En 1991, la población de San Hilario Sacalm le nombró Hijo Ilustre y erigió un monumento en la plaza que lleva su nombre, obra del escultor Domènec Fita. Junto con Rafael Casanova, el “Día Once de Septiembre”, recibe diferentes homenajes y ofrendas florales.
De aquella época viene el dicho catalán “La quinta forca”, una de las horcas que existían (la quinta), se encontraba situada en el extrarradio y cuando la ejecución se realizaba en ella y alguien preguntaba donde se realizaba, la gente respondía en “la quita forca”, esta frase quedo en el vocabulario del pueblo, para responder cuando alguien preguntaba por un sitio que se encontraba  lejos del lugar y la gente respondía en “La quinta Forca”.
El auge alcanzado por el primitivo puerto hizo que las autoridades de Barcelona, fueran tomando conciencia de urbanizar el llano, para poder ofrecer un mejor servicio y lo que era más importante un mejor y mayor control de las entradas y salidas de  mercancías y  pasajeros.
El Porche del Trigo “Porxo del Forment”, fue un edificio construido entre el 1387 y el 1389, para poder almacenar el trigo. Era un edificio cubierto de una sola planta, con amplios soportales y suelo enlosado para la mejor conservación del grano. En 1441 el Consejo de Ciento, acordó construir encima, un piso dedicado al Ala de Paños, “Halla dels Draps”. Tenía su origen en un almacén portuario de lana de época medieval, en 1514, se les añadió otro piso superior con una sala de armas que servía de arsenal. En 1652, Josep de la Concepció, lo reconvirtió en el palacio y residencia oficial de los virreyes de Cataluña. En 1771, se reformo la fachada dándole un aspecto clásico.
En 1802 fue acondicionado como residencia de Carlos IV y su esposa María Luisa de Parma, para la boda del Príncipe de Asturias y de la Infanta María Isabel con dos príncipes italianos. En 1844, coincidiendo con la visita de Isabel II en Barcelona, se reformó de nuevo el edificio como Palacio Real, construyendo una pasarela que llegaba hasta Santa María del Mar, con el fin de que los reyes no tuvieran que pisar la calle cuando iban a misa.
En 1860, Isabel II visito la ciudad condal, con motivo de la inauguración del Ensanche, aprovechando la ocasión el Instituto Agrícola, realizo un monumento floral (efímero) delante del Palacio Real, utilizando frutas, verduras y semillas, que desapareció como era lógico inmediatamente después de su marcha. La imágenes de los actos quedaron reflejadas por Charles Clifford, fotógrafo inglés afincado en Madrid, que había sido nombrado, fotógrafo oficial de la Casa Real. El lugar empezó a ser conocido por la gente que debía citarse o desplazarse por aquella zona, Llano del Palacio “El Pla de Palau”, nombre que quedo hasta nuestros días. En 1875 el Palacio Real sufrió un grave incendio y el palacio fue derribado.
En 1792, se construyó la antigua Aduana de Barcelona en estilo neoclásico, donde permaneció hasta su traslado en  1902, ocupando desde aquel momento la sede del Gobierno Civil.  Con la muerte de Franco, la llegada de la democracia y la derogación de los Gobiernos Civiles, se edificio se transformó temporalmente en la sede de la Delegación del Gobierno Central en Catalunya. Hoy se encuentra sin una labor concreta, al haberse trasladado la Delegación al “Palacio Muntaner” en la calle Lauria.
La aglutinación de personas y mercancías, en la antigua puerta de la muralla era tal, que en 1837, decidieron demolerla y en su lugar construir un edificio mucho más importante con dos puertas mucho más grandes (de entrada y salida), para agilizar el tránsito y establecer un servicio de control de aduanas mucho más severo. El edificio que se inauguró en 1843, tomo el nombre del “El Portal del Mar”.
El Pla de Palau fue durante siglos un ámbito de intercambio comercial y de centralidad política. A partir de 1820 se decidió emprender un estudio para reformar el llano y convertirlo en una plaza. Las obras empezaron  a partir de 1822, según proyecto de Josep Massanés. En 1842 se colocó una placa de mármol, que bajo el escudo real llevaba esta leyenda:
Año 1842
Reinando doña Isabel II, y siendo comandante general de este distrito
el Excmo. señor don Antonio Van-Halen, conde de Peracamps,
teniente general de los ejércitos nacionales,
se concluyó esta obra que dirigió el coronel del cuerpo de ingenieros
don Francisco Huarte y Jaúregui.
En 1837, una nueva edificación vio la luz en la plaza ocupaba la manzana delimitada por las calles Reina Cristina, Llauder, Paseo de Isabel II y Pla de Palau, era un conjunto de 5 edificios de arquitectura  neoclásica, conocida como casa Xifré. Propiedad de Josep Xifré i Casas, fue construido por los arquitectos Francesc Vila y Josep Boixareu, la fachada es un exponente de medallones con personajes notables y motivos de tipo mitológico, que le confirieron un sentido de simbología masónica.
Xifré que en su visita a Paris, paseando por la Plaza Vandome y la Rue Rivoli, había quedado prendado de aquellas edificaciones y con unos porches desconocidos por el hasta la fecha, mando construir los nuevos edificios a semejanza de los que había contemplado. La planta baja con unos soportales conocidos como los Pórticos de Xifré  “Portics d'En Xifré”, albergarían su domicilio particular, dejando una parte para ubicar sus oficinas y otra para montar un café restaurante de lujo, el local por la composición del edificio tenía 7 puertas para el público y una octava para la entrada del persona, por lo que el edificio se llamó, Las 7 Puertas “7 Portes”.  A su lado se montó la primera horchatería que llego a la ciudad de tierras valencianas, la  Horchatería del Tío Nelo “L'Orxateria del Tío Nelo”,  la cual cerró sus puertas después de la Exposición Universal en 1890.
El día 10 de noviembre de 1839, la casa Xifré, fue el primer edificio de España en ser fotografiado, fue un acontecimiento en la ciudad, se solicitó la colaboración de la ciudadanía para poder realizar la fotografía, ya que se solicitó que no se abrieran las puertas de los balcones ni se saliese a ellos durante la exposición. El encargado de realizar la fotografía fue Ramón Alabern y se tomó desde el terrado de un edificio que estaba junto a la Aduana, durante muchos años perteneció al Bar Nebot.
La Casa Collasso, conocida originalmente como Casa Carbonell, fue construida poco después de la construcción de la casa Xifré, en la década de 1840, en el momento de su construcción la fachada daba directamente a la muralla del Mar, ocupando la manzana de las calles, Reina Cristina y Paso Bajo la Muralla “Pas Sota Muralla” y el Pla de Palau, su constructor según algunos historiadores fue Antoni Rovira Riera. Destaca el pórtico de la fachada que da a la plaza de Palacio de estilo neogriego. Constaba de planta baja para uso comercial y tres pisos de viviendas con cubierta a la catalana, reproduce los porches de la casa Xifré, pero sin su riqueza ornamental, tenía un balcón corrido en el primer piso con losas de piedra sobre ménsulas y  barandillas de hierro forjado.
La Escuela de Náutica de Barcelona, conocida también como La Facultad de Náutica de Barcelona, fue creada en 1760, con la intención de fomentar los conocimientos prácticos de la náutica y favorecer el conocimiento de la navegación, en sus inicios estaba situada en la Casa de la Lonja, pasando después a un piso de los porches de la casa Xifré. En la década del 1920, se levanto un nuevo edificio en el lugar donde había estado situado el antiguo Portal de Mar, obra del arquitecto Adolf Florensa.
El estallido de la guerra civil, propició que el edificio fuera ocupado por el Comité de Milicias Antifascistas. En octubre de 1936, el edificio queda solo como Escuela de la Marina Mercante del Mediterráneo. Entre 1936 y 1939, la escuela tuvo adscrito el buque escuela, “President Macià”, antiguo yate “Rosa V” del Conde de Godó. Desde 1990 pertenece a la Universitat Politécnica de Catalunya (UPC), es la facultad marítima más antigua de España, en 1969 celebro el segundo centenario de su creación.
El 13 de julio de 1852, el ayuntamiento, decidió una reurbanización de la zona, con el fin de comunicar las actuales Avenida de Isabel II y  Avenida de Marques de Argentera, dividiendo la plaza  en dos partes y evitar así el tener que rodear la plaza, con los carruajes. Como el espacio era grande decidió realizar una plaza que acogiera el monumento con la fuente, dedicada a Francisco Bernaldo de Quirós y Mariño de Lobera, Marqués de Campo Sagrado, por haber traído en 1826, las aguas de la sierra de Moncada que sirvió  para el consumo de la ciudad, durante su etapa de Capitán General de Cataluña.
Conocida como La fuente del Genio Catalán  “La Font del Geni Català”, la construcción fue encargada al arquitecto Francesc Daniel Molina. Las esculturas (en mármol blanco) fueron realizadas por los hermanos italianos Fausto i Ángelo Baratta, la figura central que era un efebo alado (adolescente entre 15 y 18 años, de belleza afeminada), con la estrella del Progreso sobre su cabeza, estaba desnudo y dotado de grandes atributos (que hicieron que muchas barcelonesas fueran a hasta la plaza sólo para admirar el vigor de la figura), con cuatro matronas que representan a las cuatro provincias catalanas, alternando con cuatro cabezas de león de las que brotan  sendos chorros de agua que simbolizan los ríos Ebro, Segre, Llobregat y Ter. La fuente fue inaugurada el 1 de junio de 1856. La controversia causada por los atributos del genio, genero muchas visitas y comentarios del sector femenino de la ciudad, que llego rápidamente al obispado, el cual hizo castrarlo  rápidamente a golpes de mazo y cubrir la amputación con un velo de mármol.
El derribo de las murallas desplazo hacía la zona de la plaza Catalunya, los centros políticos y comerciales de la ciudad. La plaza  Palacio, empezó a perder peso entre sus patrocinadores, que vieron  como la plaza perdía fuerza de atracción que había tenido con la ciudad amurallada. A primeros de 1968, se anunciaba que a partir de 4 de febrero, desaparecían los tranvías y se inauguraba el servicio de autobuses de la línea 39, desde la Barceloneta a la Plaza Camelias y viceversa.
En los años sesenta, la plaza y sus calles adyacentes de la parte cercana al puerto, sufrieron una gran transformación,  abriendo pequeños comercios o bazares en los que se vendían artículos de joyería, electrodomésticos y moda a precios mucho más bajos que en el resto de la ciudad. La gente que se desplazaba a Andorra, Ceuta, Melilla y Tánger (entonces español), a comprar piezas de oro por la diferencia de precio que existía. Era normal ver a grupos de personas de cualquier parte de España que se desplazaban unos días a Barcelona para comprar joyas, relojes, televisiones, porque los precios eran mucho más económicos. La picaresca surgió pronto en la calle, personas sin escrúpulos ofrecían en la calle falsos artículos (joyas, televisiones), que se daban cuenta del engaño cuando llegaban a casa.    

Regreso al contenido