Palacio de la Virreina – Palau de la Virreina - La Barcelona de antes

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Palacio de la Virreina – Palau de la Virreina

Edi. Oficiales
Manuel de Amat i Junient, marqués de Castellbell, volvió de Sudamérica con una gran fortuna, tras haber cesado en su cargo en 1776, consciente de su regreso era eminente, en 1772 había mandado empezar a construir un palacete en la Ramblas, quería demostrar con ello su gran poder económico. 
Para su construcción llevaba trabajando desde 1770, fecha en la que había encargado el proyecto de un palacete a Josep Ausich y a un colaborador de este el arquitecto y escultor Carles Grau, habiendo exigido que este fuera construido con piedra sacada de las canteras de Montjuic que entonces había adquirido mucha fama. La precipitación en el proyecto y en el inicio de la obra, hizo que al haberse empezado la construcción palacete, sin estar todavía acabado y aprobado el plan de urbanización de las Ramblas, que corría a cargo del ingeniero Cermeño y que no se acabó hasta 1976, hubiese un desvió importante en la alineación del edificio con respecto a los otros que se construyeron despué. Por eso se ve esa especie de plazoleta delante del palacio.
Este carácter prepotente que imponía en sus decisiones, que le llevo a errores garrafales había sido según decían la causa de su cese, primero había sido Gobernador y Presidente de la Real Audiencia de Chile y luego fue nombrado, Virrey del Perú y Presidente de la Real Audiencia de Lima.
Aunque tuvo un hijo con una artista peruana, llego soltero a Barcelona, donde conoció a Francesca de Fiveller i de Bru, con quien se casó por poderes en 1779; ya que el novio estaba en Madrid.
Murió en 1782, y al no haber dejado descendencia, dejó a su mujer y a su sobrino, Antonio de Amat y Rocabertí como herederos; la viuda residió en el palacio hasta 1791, por lo cual el edificio en la voz del pueblo mal intencionado, se reconoció a partir de entonces, como el Palacio de la Virreina.  
A partir de 1910, a la entrada en el lado izquierdo se instalaron unas casetas de madera en la que había unos escribientes que se dedicaban a escribir cartas y documentos a aquellas personas que no sabían escribir y tenían necesidad de escribir. En 1954, las casetas quedaron destrozadas a causa de un incendio, esto sirvió para que desaparecieran y fueran trasladadas a otro lugar.
 En la actualidad, el propietario del edificio es el Ayuntamiento, el cual lo ha convertido en la sede del área de cultura. Las Dependencias y el patio sirven de marco de continuas exposiciones. Una sala interior ofrece una exposición permanente de los Gigantes de Barcelona. 
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