Palacio de la Química – Estudios Orphea Revisión del 12 de agosto del 2018 - La Barcelona de antes

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Palacio de la Química – Estudios Orphea Revisión del 12 de agosto del 2018

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Fue construido con motivo de la Exposición Internacional de 1929, por el arquitecto  Antoni Sardà i Moltó (asesor técnico de la Cámara de la Propiedad Urbana de Barcelona hasta el 1929). Estuvo situado en la Plaza de la Química con el Paseo de los Montanyans y la Plaza de Sant Jordi.
Su construcción recordaba cierta influencia del estilo francés muy popular en aquella época, estaba destinado a mostrar material deportivo en sus salones, pero los organizadores de la exposición, en el último momento cambiaron su primera intención, para dedicarlo íntegramente a la industria química. Se construyó junto al Palacio de las Diputaciones, con una superficie de 4.500 m2 La fachada principal estaba dividida en tres secciones: la parte central con la entrada principal, tenía una columnata con una cúpula nervada sobre un tambor decagonal. En el vestíbulo de entrada, había un jarrón de proporciones monumentales colocado delante dela puerta al recinto, con la inscripción dé una importante casa farmacéutica barcelonesa.
En el Palacio, además de las empresas de España, que ocupaban la sala central, también exponían sus productos químicos empresas de Italia, Francia y Suiza. También se exponían en el Palacio, toda la gama de productos farmacéuticos, conocidos hasta aquel momento.
Italia, en el ala derecha, presentaba la Fabrica Reunnita Agricultori Italiani, una instalación muy completa del Instituto Sieroterápico Milanese, otra del Instituto Médico Farmacéutico de Roma y otra del Instituto Nacional Médico Farmacéutico.
Francia, en el ala izquierda, exhibía productos de las Industrias Químicas “Primeras materias, Pinturas y Pieles, Productos farmacéuticos y Papeles”, instalados en Vernon, París, Sainte Claire, Huningue y Mulhouse.
La Sección española constituía una esperanza para la industria nacional. En el año 1927 las importaciones representaban una salida de 230 millones de pesetas,  cifra que  significaba la capacidad consumidora de nuestra nación de materias que, transformadas, hallaban su aplicación en varias de nuestras industrias. Otros productos, en cambio de los cuales éramos tributarios del extranjero, podríamos (en muy breve plazo de tiempo), producirlos para las necesidades del consumo interior y para la exportación.
Una vez finalizada la exposición el edificio quedó sin una dedicación concreta, por lo que el gobierno municipal decidió darle  un uso. El 2 de marzo de 1932 un acuerdo municipal concedía a la editora Orphea Film, de París, licencia temporal para instalar un estudio en los locales del abandonado Palacio de la Química, los Estudios Cinematográficos Orphea, Francisco Elías y Camille Lemoine, sus precursores llegaron a Barcelona, procedentes de Paris, con unos aparatos más evolucionados para filmar películas sonoras y poder trabajar con menores costes.
En abril de 1932 comienza la instalación de los aparatos acústicos. En mayo, Josep M. Guillén-García inicia el rodaje de Pax, (primera película rodada en dichos estudios, escrita y dirigida por Francisco Elías, pero con bandera francesa), una fábula pacifista, fotografiada por Gaspari Porchet, en la que se realizaba una crítica  sobre la figura del General Primo de Rivera, con una versión realizada exclusivamente en francés.
Hay cierta discrepancia con los historiadores sobre el personaje que asistió a la  inauguración de los estudios, que algunos atribuyen al Presidente Francesc Macià, por un apoyo de la Generalidad a su ubicación de dichos estudios  en el antiguo Palacio de la Química, ya que en Madrid aún no existían estudios sonoros. En los estudios de Barcelona se filmaron la totalidad de las películas sonoras españolas del año 1932 y casi todas las rodadas en 1933, hecho que fue muy positivo para Barcelona como para los Estudios Orphea. Barcelona volvía a ser la capital cinematográfica de España.
El 23 de diciembre de 1932, el Ayuntamiento en sesión plenaria, autoriza la firma de un nuevo acuerdo que ha sido aprobado según el cual quedaba renovado el contrato de arrendamiento de las instalaciones del Palacio de la Química por cinco años a razón 20.000 pesetas cada uno.
El 16 de junio de 1933, la Vanguardia en su página 12, comentaba que el director español Benito Perojo había terminado en 'os estudios barceloneses de Orphea-Films, su película “Susana tiene un secreto”, primera película española filmada en dichos estudios. El jueves  26 de octubre de 1933,  se estrenaba en el cine Urquinaona, con la participación de la protagonista Rosita Díaz y demás actrices y actores que intervinieron, bajo su dirección.
En febrero de 1936 el edificio sufrió un incendio en una de las salas laterales,  que provocó la destrucción de esa parte de los estudios y el derrumbe de la techumbre de esa parte del palacio, posteriormente volvió  a ser reconstruido funcionando a pleno rendimiento, con unas instalaciones de primerísimo nivel. Los estudios estaban divididos en dos escenarios, que permitían  la realización de dos películas al mismo tiempo. El “A”, de 1.775 metros cuadrados y el “B” de 1770, el resto del total de los 4.085 metros cuadrados  eran ocupados por oficinas y servicios de los estudios.
El 28 de abril de 1962, aproximadamente a las ocho y cuarto de la tarde, dos operarios Jaime Sabaté y Jorge Gil Aguilera, dieron la voz de alarma, del incendio que dejo totalmente destruido, el antiguo Palacio de la Química. El edificio propiedad del ayuntamiento, estaba alquilado por la Sociedad Anónima Aragonés y Pujol. Hacía escasamente una semana que se había terminado el rodaje de la película “María de la O”, protagonizada por Pastora Imperio.
El 8 de mayo la Vanguardia, en su página 23, publicaba un artículo, sobre la necesidad de reconstruir nuevamente los estudios.
La reconstrucción de los  “Estudios Orphea".
Los propietarios de los Estudios Orphea, destruidos por un devastador siniestro, han realizado gestiones cerca del Ayuntamiento, propietario del edificio del Parque de Montjuich en que dichos estudios se hallaban instalados, con vistas a la inmediata reconstrucción de los mismos. Los señores Aragonés y Pujol, en nombre de Orphea, ofrecen proceder a la reconstrucción con toda celeridad sí el Ayuntamiento les entrega, también sin retraso, el local siniestrado.
Los señores Aragonés y Pujol creen que la restauración de lo perdido seria cosa de meses, tenida cuenta la urgencia de que en Barcelona funcionen unos, estudios cinematográficos importantes.
Ahora bien; si el Ayuntamiento no procede en esta ocasión, bajo los imperativos que imponen los trámites burocráticos, con la requerida premura, tal vez habría que buscar otra solución que no fuese la de reconstruir los estudios en Montjuic.
Hoy en el lugar donde se levantaba primero el Palacio de la Química y después los Estudios de cine Orphea, se encuentra un aparcamiento destinado a los autocares de los turistas que visitan el Pueblo Español.
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