Teatro Circo Olympia/Olimpia revisada el 2 der agosto del 2019 - La Barcelona de antes

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Teatro Circo Olympia/Olimpia revisada el 2 der agosto del 2019

Teatros
El teatro circo Olympia, fue un local que había en la Ronda de San Pablo 27 esquina con la calle Aldana, dedicado (en sus comienzos), al mundo del circo, por el empresario artístico José Ventura Gannau, con la colaboración de  Joaquim Cabot Rovira presidente de la empresa Tívoli, S. A., con el fin de ofrecer a la ciudad de Barcelona, el local podía acoger a 6.000 personas. La mayor capacidad de espectadores que se había construido en España, de los cuales 3.000, estaban en el patio de butacas y el resto en las tribunas de planta baja detrás del patio de butacas y primer piso. Estaba considerado uno de los más confortables y mejor acondicionados de Europa
Para su construcción, José Ventura, se puso en contacto con el arquitecto Francesc Folguera i Grassi, ayudante de Antoni Gaudí, para que le realizara un proyecto del futuro circo y con el constructor Joan Artigas i Campà, para que realizará su construcción.
La fachada era de estilo novecentista, con elementos de tierra cocida y estucado, la terminación superior del edificio en la zona del chaflán, tenía  una altura más con tres ventanas acabando en forma triangular, que le daba un aspecto más clásico. El interior era espectacular para un edificio de aquella época, la platea estaba diseñada inclinando la parte trasera para facilitar la visión desde cualquier lugar de ella. Sistema empleado en los pabellones deportivos o en los locales cerrados de los grandes edificios públicos levantados hoy en día, de forma que los espectadores de las últimas filas no tengan ningún problema de visión por estar tapados por el espectador de delante.
José Ventura y Francesc Folguera, pensaron en un principio que si construir un local con una cantidad enorme de espectadores, debían pensar en que pudieran asistir personas de distintas clases sociales, por ello edificaron el piso superior con el fin de poder ofrecer al público, la posibilidad de adquirir unas localidades a precios más asequibles que gozaban de la misma visibilidad, aunque les alejaba un poco del centro del espectáculo.
El escenario tenía 13 metros de embocadura y 9 metros de alto. Estaba dotado de la maquinaria más avanzada del momento, con foso y un doble puente. La pista de circo era móvil y podía transformarse rápidamente en una piscina de 300.000 litros de agua, en la que se podían ofrecer espectáculos acuáticos. Las dimensiones y el equipamiento escénico y estructural del teatro permitían de hacer grandes espectáculos.
La inauguración tuvo lugar el 4 de diciembre de 1924.  Su empresario José Ventura, presento un espectáculo que solo con el anuncio causo una expectación fuera de serie: Los Elefantes musicales de Rossi. Las 5 maravillosas Focas del capitán Frohm. Los 12 Caballos presentados por Mr. Rancy. La Cubeta de la muerte, por los 5 Catalini. Los 8 Stitto, saltadores formidables. Nippon Troupe de 4 japoneses antipodistas. Trio Van-Rerg, originales equilibristas. Los clowns de fama mundial Antonet  y Beby. Augustos de soirée, Emilio y su nene (nuevos en España)  y el popular Silva.
El Olympia fue durante mucho tiempo un lugar de los más visitados de la ciudad, ya que no solo accedían espectadores de la ciudad sino que venían verdaderas excursiones de los pueblos cercanos para ver el espectáculo y conocer el edificio.
La fiebre del cine a principios del siglo XX, hizo que sus propietarios adecuasen el local, para poder ofrecer también sesiones cinematográficas, con tal motivo la empresa adquirió la célebre máquina “Imperator Kruppernemann”, contrató una orquesta con cuarenta profesores, dirigidos por el maestro Antonio Capdevila, (que acompañaban las secuencias de las películas). El 30 de enero de 1926, tuvo lugar el estreno en España de la película “Quo Vadis”.
Por su gran aforo el local fue utilizado por los partidos políticos y sindicatos obreros para celebración de sus mítines durante la segunda república y el periodo de la guerra civil.
El 22 de diciembre de 1935 se celebró un mitin organizado por la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) contra la pena de muerte y para solicitar el indulto de los que se encontraban condenados. La Segunda República tenía por entonces dictadas 30 penas de muerte. Intervinieron entre otros: Tomás Herreros, Vicente Pérez, Francisco Ascaso, Liberto Callejas y Vicente Ballester. Al finalizar el acto, fueron aprobadas las siguientes conclusiones: abolición de la pena de muerte, indulto de los condenados a la última pena, amnistía total de los presos político-sociales, y revisión de la causa instruida contra el militante anarquista Jerónimo Misa Almazán. El 21 de enero de 1937, se celebró a las nueve de la noche, la asamblea general del Sindicato Único de la Industria Fabril, Textil, vestir y anexos, de Barcelona.
Acabada la guerra civil, lo primero que hizo el régimen franquista fue cambiar y españolizar el nombre del local, suprimiendo la “y” por la “i”, españolizando el nombre, al igual que había hecho, con todo aquello que no fuera estrictamente castellano. En aquellos tiempos la sala cambio su programación de teatro por la de cine en el que se programaban “Reestrenos Preferentes”, dotando al local de equipos de Alta Fidelidad. La Obra Sindical de Educación y Descanso aprovecho la capacidad del local para organizar las matinales de los domingos eventos musicales.
En 1944, unos días después de su presentación en el Palacio de la Música “Palau de la Música”, se realizó un concierto popular  de  presentación de “La Orquesta Municipal de Barcelona”.
La precariedad de la economía después de la guerra, causo un declive en la asistencia de espectadores y en la calidad de los artistas, no obstante la empresa del Circo Olimpia y la compañía artística Circuitos Carcellé, consiguieron organizar para el lunes 26 de noviembre de 1945, a las 12 del mediodía colapsar la ciudad, con un impresionante desfile de siete elefantes adultos, con sus respectivos domadores, pasearon por las principales calles de Barcelona´
El recorrido empezó en el Teatro Circo Olympia que estaba ubicado en la esquina de la Ronda San Pablo y la calle Aldana, siguiendo hasta la Ronda de San Antonio, Plaza de La Universidad, Pelayo, Plaza de Cataluña, Paseo de Gracia, Provenza, Aribau, Gran Vía, Urgel, para volver a regresar al Olympia.
El impacto promocional no duro mucho, la falta de afluencia de espectadores y los gastos de mantenimiento acabaron por sentenciar al circo que estaba considerado en tecnología, como el circo más moderno de Europa, que le permitía ofrecer una gran diversidad de espectáculos no sólo circenses, sino también teatrales, deportivos, gracias a la facilidad y rapidez para transformar el escenario.
El domingo  16 de febrero de 1947, la Vanguardia publicaba un artículo  de Cesar González Ruano, en el que hacía un epitafio sobre el cierre del local
El Teatro Circo Olimpia, cerró sus puertas el domingo 23 de febrero de 1947, con una representación de la Opera “La Bohème”, cuyos beneficios la empresa CINAES, que llevaba la administración del teatro, cedió los beneficios de la función al Frente de Juventudes barcelonés. Posteriormente  a su derribo se han escrito muchas cosas sobre su cierre, que según la simpatía de la persona que las escribía se contradecían enormemente.
Según manifestó Sempronio, comentaba que su derribo fue decidido para el aprovechamiento del hierro de su estructura en unos tiempos en que este metal escasea.
Mientras que en el 2011, otros decían: ¿Fue una pena sí, pero lo de terrible crimen contra el sentimiento de un pueblo por qué? Una de las razones para que cerrara el Olympia fue la falta de público y la imposibilidad de mantener abierto un local claramente deficitario desde el primer día, ya que la "leyenda urbana" del aprovechamiento del hierro ha sido desmentida posteriormente


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