Antigua Calle Nuria – Antic Carrer Nuria - La Barcelona de antes

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Antigua Calle Nuria – Antic Carrer Nuria

Calles
Cuando queremos retroceder en el tiempo para conocer los cambios importantes que tuvo la ciudad para llegar a lo que es hoy, muchos dan como la urbanización de la plaza de las Glorias como la principal obra y aunque no dejan de tener razón ya que sirvió para abrir la Gran Vía que solo llegaba a San Juan de Malta y unir la Diagonal y la Meridiana que se encontraban cortadas por el descampado que había en el solar de la plaza.
Pero no era solo la plaza de las Glorias el único motivo de la unión de la Barcelona del siglo XX, existía una calle muy corta y estrecha que en el siglo XIX se llamaba calle de la Aurora y que después paso a llamarse calle Nuria, que entorpecía el desarrollo del transporte público hacia la zona norte de la ciudad. Esta calle empezaba en el cruce de la calle Mallorca con Rogent y finalizaba en el pasaje Puigmadrona y tenía una calzada justa para circular un coche y dos aceras en las que apenas podía ir una persona.
Esto motivaba que los tranvías que hasta entonces era el transporte público de la ciudad y se desplazaban desde el centro o desde la otra parte de Barcelona, vinieran por la calla Mallorca entoces era de dirección contraria a la actual, tenían el final de su recorrido en la esquinade Rogent y de allí salieran por la calle Valencia para efectuar el recorrido de regreso.
El acondicionamiento del transporte público y la necesidad de transportar viajeros hacía los barrios de la zona norte: La Sagrera, San Andrés etc., motivados a la vez por la entrada en el servicio de los autobuses y para evitar el posible atasco que supondría el ubicarlos por la Meridiana, hizo tomar la decisión en los años setenta del siglo pasado de reinvertir las direcciones de las calles Valencia y Mallorca, derribar las casas antiguas que había en la calle y unir la calle Mallorca. Con ello se abría la puerta a que los autobuses pudieran tener dos calles que cruzaran la ciudad y que estuvieran en mayor medida al transporte público.
La única casa que se salvo del derribo fue el edificio de la cooperativa La Hormiga Martínense “La Forniga Martinenca”, cuyos arquitecto conocedores de los planes a largo tiempo del proyecto, construyeron el edificio en línea con la calle Mallorca haciendo una cerramiento a la artura del desto de edificios con la parte baja de obra y una reja en la parte superior que dejaba a la vista la entrada a la cooperativa en la que se vendían productos de comida y limpieza y una puerta en la que se subía al piso superior en el que se realizaban actuaciones de artistas noveles o veteranos, obras de teatros y reuniones de los socios.

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