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Prensa Antigua
Existe una controversia en cuanto a la primera propiedad del periódico “La Vanguardia”, mientras todos creemos que sus primeros dueños fueron los hermanos Carlos y Bartolomé Godó empresarios oriundos de Igualada. Los historiadores Rafael Tasis y Joan Torrent, así como para Jean Michel Desvois, adjudican la primera propiedad del periódico al periodista Jaume Andreu que en 1887 vendió la propiedad del periódico Carlos Godó.
El primer número del periódico, vio la luz el 1 de febrero de 1881, (en el primer edificio que tuvo el periódico en la calles “Les Heures” paralela a Fernando) como órgano del Partido Liberal. El periódico mantuvo su línea editorial hasta el 1 de enero de 1888, coincidiendo con los preparativos de la Exposición Universal, sus propietarios tomaron la decisión de modificar el subtítulo del periódico desvinculándose del “Órgano del Partido Liberal”, por el de “Información Independiente”.
Con el cambio de portada también sufrió un cambio en su formato y en la aparición de sus ediciones que de ser una diaria, paso a ser de dos ediciones una por la mañana y otra por tarde con el fin de recoger las noticias más urgentes que se habían producido por la mañana. Se nombró nuevo director con los auspicios de Carlos Godo y Práxedes Mateo Sagasta, al periodista Modesto Sánchez Ortiz, lo que dejaba un poco en cuarentena “el subtítulo de Independiente”, conociendo la afiliación política de ambos, en el “Partido Liberal Progresista”. Durante 1888 a 1901 periodo en que estuvo Sánchez Ortiz, como director del diario abrió sus páginas a jóvenes pintores e intelectuales: Casas, Nonell, Rusiñol, Casellas, Leopoldo Alas Clarín, Unamuno y otros escritores de la generación del 98. 
Con la llegada del nuevo siglo y el aumento de lectores se necesitó cambiar las maquinarias de impresión, esto supuso que los talleres de la calle Les Heures se quedaron pequeños. El 25 de octubre de 1903, el diario se trasladó a la calle Pelayo 28, a un edificio modernista y renovó su sistema de composición.
Con el cambio del local, La Vanguardia hizo una restructuración total de su sistema, nombrando director a Miquel dels Sants Oliver, contrato a nuevos colaboradores, incorporando a los más prestigiosos de la época entre los cuales se encontraban varios de su rival en la ciudad “El Diario de Barcelona”. Fue el primer diario español que aparte de surtirse de las agencias de noticias contrato los primeros corresponsales directos en Europa, en las ciudades de Paris y Berlín, por lo que sus noticias llegaban más puntuales a los lectores, que le convirtieron en el más leído con más de 80.000 ejemplares diarios.
En 1920 Ramón Godó Lallana, pese al gran funcionamiento del periódico, decidió dar un nuevo impulso a La Vanguardia, por lo que procedió a cambiar la dirección del mallorquín Miguel dels Sants Oliver, por la del que hasta entonces había sido el corresponsal en Paris, Agustí Calvet Gaziel, bajo su dirección se introdujo una serie de adelantos técnicos: la conexión directa con las principales agencias de noticias y el uso del huecograbado, así como la ampliación de la red de corresponsales en el extranjero.
Con la muerte en 1931 de Ramón Godó, las riendas de la Vanguardia pasaron a manos de su hijo Carlos Godó Valls. En 1936 con el inicio de la contienda civil, al igual que todos los periódicos de Barcelona La Vanguardia fue incautada, pasado a depender primero de La Generalitat y después del Gobierno de la Republica.
En 1939 con el final de la Guerra Civil y la victoria franquista, Carlos Godó recuperó el control del diario. Pero Franco le obligo a cambiar la cabecera que había tenido hasta antes de la guerra civil por la de “La Vanguardia Española” obligándole a relegar las 773 ediciones publicadas durante la guerra, numerando la edición del 27 de enero de 1939 como la 22 575, Ya que la 22574 se había publicado el 19 de julio de 1936.
Franco también impuso para evitar posibles desmanes en sus ediciones la figura como director de Luis Martínez de Galinsoga de la Serna, conocido popularmente como Luis de Galinsoga, antiguo director del ABC de Sevilla, nefasto director que tuvo el periódico con un odio racial hacía Catalunya y los Catalanes, que determinaron su relevo el 5 de Febrero de 1960, tras los incidentes provocados por la frase pronunciada a la salida de una misa que la homilía se había impartido en catalán y comento con las personas con quien iba “Todos los Catalanes son una mierda”. La frase fue escuchada por personas que pronto difundieron la noticia y Franco no tuvo más remedio que destituirlo a raíz de los efectos que habían tomado los acontecimientos.
Tras la destitución fueron varios los directores que le siguieron del 1960 a 1963 Manuel Aznar Zubigaray, del 1963 al 1966 Xavier de Echarri Gamundi el cual falleció en 1969 sucediéndole Horacio Sáenz Guerrero, el 26 de agosto de 1978 con la llegada de la democracia el diario recupero su antiguo nombre de “La Vanguardia”. 
Javier Godó que había tomado el mando de la empresa en 1981 con motivo del centenario de la empresa incorporo el video terminales a la redacción. El 30 de junio de 1983, se publicó el último ejemplar con tipografía realizada en plomo.
En abril del 2004, tras un siglo en la calle de Pelayo 28, La Vanguardia cambió de sede y se trasladó la redacción a un rascacielos en la avenida Diagonal plaza Francesc Macià, ganando espacio y luminosidad en la redacción, pasado la parte de impresión de la rotativa a un edificio del Poblenou 
El 3 de mayo de 2011 con las mejoras que se hicieron en el la rotativa, La Vanguardia inauguro la salida al mercado de una edición en catalán para satisfacer las sugerencias que los clientes habían sugerido para la realización de esta impresión.
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