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Casa Milà – La Pedrera

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La Casa Milà, más conocida por “La Pedrera”, es el edificio más popular si exceptuamos La Sagrada Familia, construido por el arquitecto Antoní Gaudí, entre los años 1906 y 1910, se encuentra en el distrito del ensanche, en un chaflán del Paseo de Gracia con la calle Provenza, ocupado anteriormente por un chalet que hacía frontera entre los municipios de Barcelona y Gracia, antes de la anexión de esta a la Ciudad Condal en 1897.
El antiguo Chalet había pertenecido  a Josep Ferrer-Vidal i Soler, hermano del fundador de la antigua Caixa de Pensions de Barcelona actualmente “La Caixa”, Lluis Ferret-Vidal i Soler. El cual vendió a Pere Milà i Camps en 1905 el Chalet para construir un nuevo edificio.
El edificio tendría seis plantas con fachada a la calle Provenza y Paseo de Gracia, este pese a su visión unitaria consta de dos edificios adosados e independientes cada uno con su propia puerta de acceso, con dos patios interiores, que se comunican únicamente por la Planta Baja. No obstante el edificio exteriormente da el aspecto de un solo. Gaudí contó con la colaboración de sus ayudantes Josep María Jujol, Domènec Sugrañes, Francesc Quintana, Jaume Bayó i Font, Joan Rubió, Enrique Nieto y Josep Canaleta, así como del constructor Josep Bayó i Font, que ya había trabajado con Gaudí en la Casa Batlló.
Antoni Gaudí recibió el encargo de parte de Pere Milà  rico empresario cuyo padre, Pere Milà i Pi, había forjado su fortuna en la industria textil. Que fue el promotor de la construcción de la plaza de toros La Monumental, diputado por parte de Solidaritat Catalana, de construir una casa señorial, estaba casado con Roser Segimon i Artells, viuda de Josep Guardiola i Grau, indiano enriquecido en América con plantaciones de café, cuya fortuna heredó.
Gaudí, entonces era un arquitecto de gran renombre, que trabajaba en diversos proyectos a la vez: el Templo de la Sagrada Familia (1883-1926), la Torre Bellesguard (1900-1909), el Parque Güell (1900-1914), la Casa Batlló (1904-1906) y la restauración de la Catedral de Santa María de Palma de Mallorca (1903-1914).
El edificio de grandes dimensiones quedaría desglosado de la siguiente manera, el piso principal sería  destinado a su propia residencia y el resto lo destinaría en régimen de alquiler. La planta baja, en su parte exterior, seria destinada a locales comerciales, siendo la primera tienda una sastrería abierta en 1928.
En febrero de 1906 se presentaron los planos en el Ayuntamiento para solicitar el permiso de obras. El cuál sufrió diversos retrasos, ya que el edificio superaba la altura y anchura a lo establecido por las ordenanzas municipales.
El Ayuntamiento detuvo las obras en diciembre de 1907 porque un pilar de la fachada ocupaba una parte de la acera sin respetar el alineamiento con las fachadas colindantes. Al serle comunicada la noticia Gaudí, respondió con su estilo irónico habitual. Diles que si quieren cortaremos el pilar como si fuera un queso y esculpiremos una leyenda que diga “Cortado por orden del Ayuntamiento”.
En septiembre de 1909 el ayuntamiento abrió un nuevo expediente porque superaba la altura prevista y excedía el volumen construido. Les imponía una multa de 100 000 pesetas o derribar el desván y la azotea. La polémica se solucionó un año y medio más tarde, el 28 de diciembre de 1909, cuando la Comisión del Ensanche certificó que se trataba de un edificio monumental y no se requería que se ajustara estrictamente a las ordenanzas municipales.
La solución satisfizo a Gaudí, que pidió una copia de la resolución para conservarla. Gaudí abandonó la dirección de la obra en 1909 por grandes divergencias con Pere Milà respecto a la decoración interior. Esto hizo que la relación entre ambas partes se enfriara y que Gaudí tuviera que llevar a juicio al Sr. Milà para cobrar sus honorarios, los cuales una vez cobrados fueron donados a los jesuitas. El señor Milà para hacer frente al pago, tuvo que hipotecar la casa.
En 1910 una vez acabada la construcción Pere Milà, pidió el permiso al Ayuntamiento para poder alquilar  las viviendas el cual no fue concedido ya que no poseía el certificado de finalización de obras ya que en su disputa con Gaudí este no se lo había entregado y no fue hasta octubre de 1912, que Gaudí extendió  el certificó de la finalización de las obras.
Durante la Guerra Civil, la Pedrera fue ocupada por el PSUC, (algo muy normal que sucedió en aquellos tiempos con casi todos los edificios de un valor artístico especial), cuyo secretario general, Joan Comorera, se instaló en el piso principal que era la vivienda de los Milà. Estos que estaban veraneando en Blanes en el estallido de la contienda, se pasaron a la parte nacional y no volvieron a su casa hasta terminada la guerra en 1939. En 1940 falleció Pere Milà, en 1946, su mujer vendió el inmueble a la Inmobiliaria “CIPSA” Compañía Inmobiliaria Provenza, S.A., si bien siguió viviendo en el piso hasta su fallecimiento en 1964.
En 1986 “La Pedrera” fue adquirida Catalunya Caixa. Fue declarada Monumento Histórico-Artístico Nacional en 1969, en 1984 la UNESCO la incluyó dentro del  Patrimonio de la Humanidad, junto con el Palacio Güell, el Parque Güell y la Cripta de la Colonia Güell.
En 1987 la Pedrera instauro su apertura al público, lo que ha motivado una gran afluencia de visitantes, supera el millón de visitas cada año, en verano se hacen visitas nocturnas con alguna actuación musical convirtiéndola en uno de los diez lugares más visitados de la ciudad.
El 1 de enero de 2013 nació “La Fundació Catalunya-La Pedrera”, que es la encargada de velar por el mantenimiento estructural, cultural y promocional del edificio

 
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