Monumento a la Paz – Monument a la Pau - La Barcelona de antes

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Monumento a la Paz – Monument a la Pau

Monumentos
En la explanada existente al final de las Ramblas delante del puerto, fue levantado el Monumento a la Paz “Monument a la Pau”. La ciudad que estaba cansada de las continuas hostilidades a la que había sido sometida por el gobierno central, tuvo la idea al finalizar la tercera guerra carlista, que celebrar en 1875 con la construcción de un monumento, su alegría al poder dejar atrás toda la injusticia y sufrimiento que había tenido que sufrir durante las tres guerras que tuvo que soportar.
El Ayuntamiento encargo a Antoni Rovira i Trias, la construcción en la explanada que estaba frente al cuartel de Atarazanas, del cual partían las principales represiones contra la población, la realización de un monumento que conmemorara la efemérides del final de aquellos años de hostilidades y penurias.
El 28 de febrero de 1876 y con la presencia de las fuerzas vivas de la ciudad, tuvo lugar con un acto multitudinario la inauguración del “Monumento a la Paz”,  el cual tendría pocos años de existencia, ya que con la celebración de la Exposición Universal de 1888, el ayuntamiento tomo la decisión de construir en su lugar un monumento con mucha más relevancia en su lugar.
En 1885 el monumento sería derribado para construir el monumento que desde entonces ocupa un sitio preferente del final de las Ramblas, el monumento a Colón, construido por Gaietà Buïgas i Monravà, padre de Carles Buïgas i Sans que construyo la Fuente Mágica de Montjuic en 1929 para la Exposición Universal.
El monumento  a La Paz “Pau”, tenía una altura aproximada de unos 18 metros, estaba compuesto por cuatro volúmenes que iban decreciendo a medida que el monumento iba ganando altura. Los materiales empleados en su construcción, yeso y madera con el que se construyó, daban a entender que sus mentores eran conscientes del carácter provisional del monumento.
En la base estaban representados los escudos de las provincias españolas, le seguía otro volumen, en que estaba en grande el escudo de Barcelona y se aprovechaba  la parte superior para colocar figuras representativas que evocaban al mundo del trabajo, la industria, la agricultura y el comercio en cada uno de los lados. En el tercer volumen se podía leer la frase “El Ayuntamiento Constitucional de Barcelona a la Paz”. Le seguía una columna con la inscripción real A XI y remataba el monumento una figura femenina con los brazos abiertos.

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