Sala de Baile La Criolla – Sala de Ball La Criolla - La Barcelona de antes

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Sala de Baile La Criolla – Sala de Ball La Criolla

Bailes-Cabarets
La Criolla, fue el local más trasgresor que hubo en la Barcelona de primeros de siglo XX, en él se fusionaban desde las personas más pendencieras a los señores más elegantes, dentro se encontraba cualquier tipo de droga y dentro se ejercía la prostitución de una forma indiscriminada, no tuvo una vida larga ya que lel local tuvo una vida muy efímera del 1925 al 1938, pero era tal la degradación que había entre sus paredes que no hubiera sido posible su existencia durante la dictadura sufrida al acabar la guerra. 
El edificio había sido una fábrica textil desde 1881, situada en la calle Cid número 10, en pleno Barrio Chino entre calles estrechas y sucias que sufrió un importante incendio en 1908. Del local solo se salvaron las paredes maestras. El local fue íntegramente reformado y se construyo en los bajos en local de baile “La Criolle” y en su parte superior se construyeron unos pisos pequeños.
El local como Sala de Baile, se inauguro en 1925, constituyéndose en poco tiempo en el local insignia de los bajos fondos de la ciudad. En 1928, Valentín Gabarro tomo la decisión de reformar el local con motivo de prepararlo para la celebración de la Exposición Internacional de 1929, acondicionándolo con pequeños palcos para los clientes más adinerados. En el exterior se colocó un gran letrero rojo que abarcaba la altura total del edificio.
La renovación que dejo un local con una decoración caribeña, no cambio en cuanto a los clientes que abarrotaban el local: prostitutas y homosexuales poblaban su pista de baile presidida por una tarima para los músicos, todos los días.
Los rotativos de la época la describían como un local en que la mezcla del olor a sudor y tabaco, creaban un ambiente irrespirable. Era un territorio ideal para delincuentes, traficantes de drogas proxenetas y en algunos casos traficantes de armas. Las peleas eran frecuentes y era raro el día que no tuviera que intervenir las autoridades policiales.
La fama del local atrajo a turistas extranjeros y a burgueses españoles, que querían conocer de primera mano las historias que se contaban de las vivencias del local, que contemplaban desde los palcos, el espectáculo grotesco que se contemplaba desde ellos.
El encargado del local José Márquez Soria, conocido popularmente como Pepe lo de La Criolla, había sido contratado por Gabarro para relanzar el negocio.Era un hombre que se hacía respetar y disponía de una rara habilidad para abortar los intentos de disturbios que con mucha frecuencia estallaban dentro de su local, controlaba todos los movimientos del local. En 1936 Pepe dejó el negocio de La Criolla para abrir otro cabaret mítico de las nuches en la calle de las Tapias, “Barcelona de Noche”. A los pocos meses de su apertura, Pepe sería asesinado misteriosamente en el portal de su casa cuando volvía a su casa en la calle de Santa Madrona de madrugada, era el 29 de abril de 1936.
El 24 de septiembre de 1938, una bomba lanzada por la aviación italiana en la zona del puerto, destrozó las dos plantas superiores del inmueble y parte del barrio tan miserable como apasionante. Los destrozosd dejados por las bombas, dejaron un gran número de edificios derribados, esto sirvió para que al cabo de unos años el gobierno hy el ayuntamiento decidieran sanear el barrio y aprovecharon la ocasión para derribar unos edificios y abrir una ancha avenida “García Morato”, que sirvió para adecentar la zona.

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