Iglesias Desaparecidas - La Barcelona de antes

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Iglesias Desaparecidas

Edi. Religiosos
Sin duda alguna, las ciudades como las personas van cambiando y su transformación va desapareciendo a los ojos de sus habitantes, pero son las personas las que en un momento dado pueden recordar una parte de su historia.
Esta labor no es solo un privilegio de nuestro tiempo, que a través de internet podemos ir recopilando datos sino también ha sido potestad de nuestros antepasados. En 1904 Adolfo Alegret, escribía un artículo en La Vanguardia, en la que recordaba las iglesias y conventos desaparecidos desde el 1805.
Posiblemente en principio no nos parezcan importantes, porque seguro que su arquitectura no fuera para recordar, pero sí que nos impactara el lugar en donde estuvieron construidas en aquellos tiempos. Adolfo Alegret las describía así en su artículo.
Las iglesias y conventos que desde 1805 han sido derruidas son las siguientes:
Monasterio de San Juan de Jerusalén, que se hallaba enclavado en la calle del mismo nombre. (Calle e iglesia desaparecidas a principios del siglo XX, con la construcción de la Vía Layetana).
Monasterio de Santa María de Junqueras, que reunía .un hermoso claustro gótico, se levantaba en la plaza de Junqueras (ocupaba el triángulo de Plaza Urquinaona, Vía Layetana y calle Junqueras). El claustro, fue trasladado a la parroquia de la Concepción en la calle Aragón en 1871.
Las Magdalenas, erigida por la ciudad en la Riera de San Juan para las arrepentidas. (Calle e iglesia desaparecidas a principios del siglo XX, con la construcción de la Vía Layetana). En el solar se construyó el edificio de la Jefatura de Policía.
Convento  e Iglesia de Jerusalén, ocupaba el área destinada hoy día plaza-mercado del mismo nombre.
Monasterio de Montesión, que daba frente a la plaza de Santa Ana, (frente al antiguo cine Paris)
Iglesia de San Miguel, que se derribó para ensanchar la casa de la ciudad, en la parte que linda con la plaza que lleva el nombre del templo.
Iglesia de San Juan, en la calle Riera de San Juan. (Calle e iglesia desaparecidas a principios del siglo XX, con la construcción de la Vía Layetana).
Convento e iglesia de Santa Catalina, en la actual plaza y mercado de Santa Catalina
Convento e iglesia de San Francisco de Asís, que se levantaba junto a la plaza de Medinaceli
Iglesia de San José, que en su lugar se construyó la plaza y mercado del mismo nombre conocida actualmente como mercado de la Boquería.
Convento e iglesia de Trinitarios calzados, que se hallaba situado en la Rambla del Centro, en el solar que ocupa la fonda de Oriente y edificios contiguos. (Actual Hotel Oriente)
Iglesia de San Cayetano, en la plaza de Santa Ana, esquina a la calle del Gobernador. (Oficina de perdidos del Ayuntamiento de Barcelona, frente a calle Canuda).
Iglesia de San Sebastián, en la actual plaza de Antonio López, esquina al paseo de Isabel II.
Convento e iglesia de Capuchinos, en cuya área se edificó la plaza Real.
Convento e iglesia de Trinitarios descalzos, en el sitio que ocupa el Gran Teatro del Liceo.
Convento e iglesia de Santa Mónica, en la Rambla del mismo nombre y sitio en que actualmente se levanta la parroquia de San José.
También desde el año 1805 hasta nuestros días han sido derribadas las capillas
Nuestra Señora de Montserrat, que se hallaba en la calle de la Puertaferrisa Nuestra Señora de Montserrat, que se hallaba en la calle de la Puertaferrisa Nuestra Señora de Montserrat, que se hallaba en la calle de la Puertaferrisa
Nuestra Señora del Pilar, propiedad de la Casa Magarola, en la entonces llamada calle del Cuch (Gusano, cruzaba la baja y alta de San Pedro)
Ángel de la Guarda, que se levantaba en la Puerta del Ángel. Según reza la tradición, se edificó por haberse aparecido en aquel sitio el ángel  a San Vicente Ferrer; preguntándole éste, qué hacía en aquel paraje, y el Ángel le contestó que guardaba a Barcelona. Esta aparición estaba pintada sobre la puerta del templo.
Desde el mencionado año 1805 han sido, pues, derruidas diecinueve iglesias, y otras, como Santa Águeda y San Cayetano, destinadas a distinto objeto. Hay quienes suponen que las aplicaciones de la ciencia y el desarrollo del industrialismo en sus variados aspectos y actividades, secan las fuentes de que se nutre el sentido de lo bello, pero nosotros creemos todo lo contrario, porque así lo demuestra el florecimiento que en Barcelona ha alcanzado el arte monumental en los modernos tiempos, lo mismo en las construcciones de carácter religioso que en las de cualquier otro orden. ADOLFO ALEGRET
Ha pasado más de un siglo y lo que entonces era moderno hoy es antiguo, pero mientras hallan personas que intenten recordar el pasado posiblemente nosotros podamos mejorar el futuro.
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