Frontón Condal Revisado el 2 de noviembre del 2018 - La Barcelona de antes

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Frontón Condal Revisado el 2 de noviembre del 2018

Edi. Deporte
El Frontón Condal, fue uno de los más famosos frontones de final del siglo XIX, estaba situado en la calle Balmes 132-134, esquina con la calle Rosellón, frente a las antiguas vías de tren de Sarria, (cuando este era un municipio independiente de Barcelona, ya que no fue anexionado a esta hasta el 4 de noviembre de 1921), actual FGC. Actualmente en lugar está ocupado por la Universidad Pompeu Fabra.
Fue construido por la Real Sociedad del Sport Vasco, que ubico también en el edificio, su sede social. El edificio era obra del arquitecto Francisco Rogent Pedrosa, con fachada de con una fachada de piedra. Tenía una pista totalmente cubierta con una claraboya que iluminaba  la pista con luz natural, con un aforo de 6.000 espectadores, que se repartían entre la planta baja donde se encontraban las sillas de pista, (con ocho hileras de sillas), ocupadas normalmente por aquellos espectadores más inquietos y que se movían constantemente con el fin de adecuar sus apuestas al desarrollo del partido.
Como en la mayoría de frontones de la época tenía tres graderías, que eran ocupadas por aficionados diferentes en el primer piso cinco hileras de gradas y palcos, se ubicaban los espectadores entendidos y los de más poder económico, que aparte de la realización de sus apuestas deseaban tener una visión completa de la pista de juego. En el segundo iban normalmente los que disfrutaban del juego, pero con menos posibilidad de apostar, pero si deseaban tener una visión perfecta de los partidos. Por último el tercer piso (general), era ocupado por aquellos aficionados que no realizaban apenas apuestas y por aquellas personas que querían conocer y presencial una jornada del juego del frontón.
La pista de juego discurría paralela a lo largo de la calle Rosellón con de 68 metros de longitud, (medidas máxima reglamentaría), aunque posteriormente se redujo a 60. La entrada principal estaba en el chaflán de Balmes- Rosellón, con un vestíbulo en el que aparte de la entrada a la pista de juego, destacaba un elegante salón, con cafetería y un sencillo restaurante y una escalera que llevaba a la sede  de la Real Sociedad de Sport Vasco en Barcelona, dedicada a gestionar el frontón y fomentar el deporte de la pelota vasca, (que con el cierre del local traslado las oficinas al Frontón Principal Palacio de la Rambla de Santa Mónica). En la parte interior del edificio un amplio jardín serbia de zona de descanso para aquellos acompañantes poco aficionados al juego de pelota.
Fue inaugurado con motivo de las fiestas de la Merced, el día 24 de Septiembre de 1896, pretendía fomentar el deporte de la pelota y ser un oponente al Frontón Barcelonés (con una situación mucho más privilegiada), que había sido inaugurado hacía tres años,. En 1897, aunque por poco tiempo, estuvo funcionando con pelotaris femeninos, que practicaban la “Cesta a punta”. Nombre traducción del euskera “zesta-punta”. .
En 1902 cerró las puertas para una importante reforma que fue inaugurada el domingo 26 de febrero de 1905. La capacidad del local, le dio la oportunidad de poder programar a sus gestores a parte de los deportes de pelota vasca, ocasionalmente otros deportes y actos, combates de Boxeo, Lucha Grecorromana, enfrentamientos de esgrima y bailes y actuaciones de artistas en eventos puntuales.
Uno de los actos que más repercusión alcanzo en el Frontón Condal, tuvo lugar el 19 de noviembre de 1905, con motivo de la celebración de una cena en su local por parte de la Lliga Regionalista, que reunía a 2.500 comensales para celebrar el triunfo electoral en las elecciones municipales del 12 de septiembre de 1905, en las que consiguieron 12 concejales. La cena estaba presidida por  Albert Rusiñol, presidente de la Lliga y  Francesc Cambó, que fue un éxito de asistencia y que dio pie a que el semanario  satírico de ideología catalanista “Cu-Cut”, publicara una caricatura realizada por Joan García Junceda, con un comentario que no gusto al gobierno.
Este hecho provocó una serie de graves incidentes, perpetrados por un  grupo de oficiales del Ejército que decidió pasar a la acción, asaltando en la noche del día 25 de noviembre, la imprenta que imprimía la revista  en la calle de Avinyó. El afamado restaurador Miquel Regás propietario del Restaurante Can Culleretes, que fue el encargado de servir la cena, temió sufrir la ira de dichos militares con algún tipo de represalia en su restaurante, pero se tranquilizó al percatarse de que solo habían destruido la redacción del “Cu-cut”. Posteriormente las autoridades judiciales ordenaron el cierre de dicha revista.  
En la caricatura se veía un civil y un militar vestido de húsar, observando el banquete, con el siguiente diálogo: -¿Qué se celebra aquí que hay tanta gente?, -El Banquete de la Victoria, -¿De la victoria?, Ah, vaya, serán paisanos.
El domingo 8 de julio de 1906, el administrador de la empresa enviaba una carta al director de la Vanguardia:  
Muy señor mío y de mi consideración más distinguida: Espero de su amabilidad la inserción de las siguientes líneas: En la que el administrador gerente del Frontón Condal, denunciaba que había llegado el momento de hacer públicas las arbitrariedades que con el Frontón Condal se venían cometiendo, terminaba. “No dudamos, ni por un momento, de las buenas y rectas intenciones del gobernador que fue de esta provincia, señor duque de Bívona, ni de su sucesor el señor Sostres, porque si dudásemos de esas buenas intenciones, les inferiríamos grave ofensa. Pero lo cierto es que, tanto uno como otro señor, seguramente mal aconsejados, están procediendo de un modo que, por tratarse de una autoridad, nos abstenemos de calificar.
El hecho es como sigue: Por Real decreto de 23 de febrero de 1904, siendo ministro de Hacienda el señor Osma, se autorizó la intervención de corredores en los Frontones, detallándose minuciosamente las cuotas contributivas de cada Frontón, haciéndose mención muy especial de los de Barcelona y Madrid, todo ello encaminado a regularizar el no pequeño ingreso que la cuota contributiva señalada supone para la Hacienda pública.
Escudada la empresa que represento en ésta que es ley del reino, acordó dedicarse a la explotación de este negocio en Barcelona, aportando para ello un no pequeño capital y satisfaciendo religiosamente la contribución asignada, que asciende, según cálculos aproximados, a unas cien mil pesetas anuales. Por lo que luego se verá, hemos sido víctimas de un verdadero despojo, puesto que, al poco tiempo de funcionar el Frontón, una orden gubernativa, seca y terminante porque sí, suprimió los corredores.
La fiebre constructora que padeció el ensanche en aquella época,  hizo que los constructores pusieran los ojos en las grandes  edificaciones, el Frontón Condal no podía ser menos.
El 25 de marzo de 1924, se celebró un programa de despedida con motivo del cierre del frontón y el traslado de las oficinas de la Real Sociedad del Sport Vasco, al edificio del Frontón Palacio de La Rambla de Santa Mónica. Se celebraron desde las once de la mañana los últimos partidos entre las parejas "Sunyer (J.)-Barguñó”, “Pérez-García”, “Escudero (E.)-Olamend”, “Patau-Amat”. Posteriormente el día 1 de abril comenzó el derribo del hermoso Frontón Condal, pese a la crítica a las personas que con su falta de compromiso habían consentido en que se perdiese aquel edificio dedicado al deporte del frontón, único en el mundo.
En 1926 los jesuitas, compraron el solar, para construir el Instituto Comercial Inmaculada, obra de Enric Sagnier i Villavecchia que fue inaugurado el 1 de julio de 1927, en el que cursarían estudios de: Bachillerato Elemental, además de los títulos de Comercio. Las Clases Nocturnas de Lenguas vivas y estudios de Comercio que estaban establecidos en el Colegio del Sagrado Corazón en la calle de Caspe y que habían sido trasladados para el nuevo curso. En  1953 fue ocupado por  el Fórum Vergés, centro cultural perteneciente a la Compañía de Jesús.
En 1987, los jesuitas lo vendieron a una sociedad formada por las viudas de los agentes de cambio y bolsa, para convertir el edificio en la sede de la Bolsa de Barcelona o en un hotel de cuatro estrellas, tres años más tarde, tras no haber tenido éxito ninguno de los proyectos. El 6 de marzo de 1990, El presidente de la Generalitat Jordi Pujol, anunciaba la compra del Fórum Vergés, por 1.000 millones de pesetas para para convertirlo  en el primer edificio de la Universidad Pompeu Fabra la “UPF”.
Su rehabilitación para usos universitarios corrió a cargo de los arquitectos Jaume Llobet y Josep Benedito. La superficie edificada es de 1.548 m2 y una superficie construida y rehabilitada de 12.229 m2
En 1941, se inauguró en el Paseo de Gracia junto a la Diagonal, un nuevo Frontón Condal, que no tuvo nada que ver con el antiguo.
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