Frontón Barcelonés - Frontó Barceloní - La Barcelona de antes

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Frontón Barcelonés - Frontó Barceloní

Edi. Deporte
Sin duda alguna Barcelona, es la ciudad que después de ser la que más favoreció el arte modernista ha sido la ciudad que más lo ha destrozado, muchas obras de arte que se construyeron a principios del siglo XX, fueron desapareciendo al final del mismo.
El frontón Barcelonés es un claro ejemplo de ello, la obra fue diseñada por uno de los exponentes más fieles del modernismo arquitectónico.
El Frontón Barcelonés estuvo situado en la esquina de la calle Sicilia/Diputación, para su construcción había un solar de más de 4.000 metros cuadrados, para su construcción contrataron a Enric Sagnier i Villavechia, y fue inaugurado el 19 de octubre de 1893, fue considerado uno de los más lujosos de España
El edificio estaba rodeado por una reja de hierro sobre un muro de obra. La entrada principal estaba en el chaflán de las dos calles con dos torretas-quiosco que hacían la función de taquillas. Al pasar la puerta te encontrabas con una rotonda (que hacía de vestíbulo) de 16 metros de diámetro, con siete puertas que daban de, las cuales daban entrada a la planta baja y al piso superior que estaba rematada por una cúpula con una corona de piedra. Dichas puertas te llevaban al frontón, o al salón – restaurante del mismo.
El restaurante era un salón de 240 metros cuadrados y disponía de entrada propia por la calle Sicilia, para aquellos clientes que solo querían usar el Restaurante, estos también podían disfrutar de una terraza para la temporadas en el que el tiempo permitía estar al aire libre.
El Frontón tenía unas dimensiones de 11 metros de ancho por 68 metros de largo lo que le permitía alcanzar has 17 cuadros de profundidad que como saben los entendidos tienen una distancia entre sí de 4 metros. La separación que había entre el público y la pista era como es habitual mucho menor en la zona próxima a la pared de juego ensanchándose conforme se iba alejando para que los jugadores pudieran abrirse al igual que las pelotas en los rebotes de las pelotas.
La parte del público arrancaba con cinco hileras de sillas de pista protegidas por unas barandillas, le seguían unos palcos que se dividían en tres secciones. Como es lógico disponía de todos los servicios necesarios tanto para los jugadores, como para el público en general. Todo el frontón estaba rodeado por jardines que rodeaban el edificio entre la pared y la reja metálica.
El Frontón Barcelonés era propiedad de una sociedad anónima, que lo construyo en un momento que el auge de este deporte evolucionaba de una manera rápida, pero que no tuvo en cuenta que el edificio estaba a las afueras de la ciudad y que hablan otros más céntricos que le hacían la competencia, lo que le llevo primero acesar como frontón y luego a desaparecer por las deudas a finales de 1902, el edificio quedo abandonado y la obra de Sagnier tuvo que pasar por la piqueta.
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