Fabrica de Chocolates Amatller, revisada el 15 de julio del 2019 - La Barcelona de antes

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Fabrica de Chocolates Amatller, revisada el 15 de julio del 2019

Fabricas
Gabriel Amatller, maestro chocolatero (nacido en Molins de Rey), abrió una tienda de chocolates en los bajos de un edificio de su propiedad en 1797, en el que vivía con su familia, en la calle Manresa, cerca de Santa María del Mar. Empezó vendiendo chocolate que él mismo elaboraba artesanalmente en el interior del establecimiento.
A su muerte, sus hijos, Gabriel, Antoni y Domingo Amatller Ràfols, tomaron el relevo y convirtieron la ración social en Amatller Hermanos. Ampliando el negocio aparte de la fabricación de chocolate, con productos coloniales: cacao, azúcar y vainilla, con los que elaboraron nuevos tipos de chocolates.
Pero para producirse el gran salto de la empresa, tuvieron que pasar dos generaciones, su hijo Antonio viendo las posibilidades que tenía el chocolate, envió en su adolescencia a su nieto Antonio Amatller Costa, a visitar y estudiar las técnicas utilizadas por las principales fábricas de Francia y Suiza, para conocer el funcionamiento de las industrias chocolateras europeas, este hecho le hizo revolucionar, no solo la producción sino también la presentación y la promoción de los productos fabricados.
En su viaje había adquirido un espíritu comercial diferente al empleado hasta estos momentos, no solo por ellos sino también por el resto de fabricantes españoles., dotando a sus productos de diseños originales y eslóganes publicitarios para promocionarlos completamente diferentes  a los utilizados hasta  aquellos momentos, lo que hoy en día se llamaría Marketing.
Con  36 años, adquirió un solar en el Paseo del Cementerio (actual Avenida Icaria) 138, en la antigua villa de San Martin de Provensals (actual barrio del Pueblo Nuevo), donde construyó una moderna fábrica que revolucionó a partir de entonces la fabricación  del chocolate, fue inaugurada en 1878, colocando en poco tiempo a la empresa familiar en el principal fabricante de chocolate español, dejando la antigua fábrica en almacén de distribución y como departamento de oficinas.
La nueva fábrica disponía de dos máquinas de hielo que fabricaban 4.000 kilos por hora. En ella trabajaban hasta 150 empleados repartidos en las diferentes secciones: Almacén de Cacao y otras materias primas, sala de tostado, sala de molinos de cacao, sala de mezclado y refinado, sala de batidoras y moldeadoras, sala de envasado, cámara frigorífica, sección litográfica y tipográfica, para la realización de la presentación de cada uno de los productos.
Antoni Amatller, saco a relucir todas sus inquietudes para potenciar su marca, dotando a su fábrica con la maquinaria más moderna de la época, lo que permitió a los Chocolates Amatller, a producir sus productos, con la calidad que permitían los últimos adelantos tecnológicos, iniciando un camino hacia el liderazgo en la fabricación chocolatera de la España de finales del siglo XIX.
A la muerte de Antonio Amatller en 1910,  su hija Teresa Amatller Cros, continua con el negocio familiar, bajo el nombre de  Sociedad Hija de A. Amatller, posteriormente crea la nueva especialidad de chocolate LUNA, Teresa para su lanzamiento, organiza el 27 de febrero de 1914, un concurso de carteles, para promocionar la nueva variedad de chocolate con 6 premios con un valor total de 10.000 pesetas, en los que debe de aparecer “Chocolates Amatller, marca LUNA”  que tiene una gran aceptación por parte de los artistas, ya que se cierra la admisión de originales el día 30 de mayo con una participación de 590  obras.
En 1915, se llega a la producción de 11.000 kilos de chocolate al día, una cifra que aunque parece excesiva, (las diferentes informaciones de la época, la dan como veraz). En 1924 abrió una segunda fábrica en Bañolas. En 1928 Amatller Hermanos se convierte en sociedad anónima como Chocolates Amatller, S. A.
Como publicidad y aprovechando la creación de la nueva sociedad, realiza la edición de colecciones de cromos., entre las que destacan:
“Don Quijote” compuesto de 80 ilustraciones de José Segrelles. “Las 49 provincias españolas”, traje típico y escudo. (Canarias por entonces constaban como una provincia. “Equipos de Futbol” con los escudos e información de los equipos de futbol que competían en la primera liga nacional,  para que los aficionados pudieran tener en casa, una información de sus equipos favoritos.
Con el funcionamiento de las dos fábricas, se inicia una importación masiva  de cacao, procedente de lugares tan diferentes como: Venezuela, Cuba, Ecuador, isla de Bioko en Guinea Ecuatorial (antigua Fernando Poo) y  Ceilán, que le permitía fabricar una mezcla de sabores que daban una personalidad diferente a sus productos.
Ambas fábricas funcionaron hasta 1960, cuando su hija Teresa, que no había tenido descendencia (siendo la última de una generación dedicada a la fabricación chocolatera), decide en 1972, vender la compañía a otro fabricante que también fue pionero en la fabricación de chocolate,  que estaba establecido desde 1840 en la población de  “Sant Sadurní d'Anoia”, Chocolates Simón Coll, el cual sin olvidarse de continuar con la magnífica producción que habían realizado los chocolates Amatller y  sus anteriores generaciones, ha continuado dando prestigio y calidad a los Chocolates Amatller, manteniendo la misma calidad.
Chocolates Amatller, hizo célebre el Slogan “Hoy como ayer Chocolates Amatller”
La casa Amatller, del Paseo de Gracia 41, fue mandada construir por Antoni Amatller Costa, entre 1898 y 1900 al arquitecto modernista  Josep Puig i Cadafalch, fue la primera casa construida,  en la “Manzana de la Discordia”, entre las calles Consejo de Ciento y Aragón.
Desde 1960, depende del Instituto Amatller de Arte Hispánico. Declarada monumento histórico-artístico, el 9 de enero de 1976.
En la actualidad los productos Amatller, son fabricados por la Fábrica de Chocolates Simón Coll que adquirió en 1972, la marca comercial y que produce los productos con la misma calidad.
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