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Chocolates Amatller – Chocolates Simó Coll

Fabricas
Gabriel Amatller, maestro chocolatero nacido en Molins de Rey, abrió en 1797 una tienda en la calle Manresa muy cerca de Santa María del Mar, en pequeño edificio en el que también vivía y empezó a vender el chocolate que él mismo elaboraba artesanalmente. Tuvieron que pasar dos generaciones, para que su nieto Antoni Amatller, revolucionara no solo la producción sino también la presentación y la promoción de los productos fabricados, fue el propulsor de la construcción de la Casa Amatller del Paseo de Gracia.
Con 36 años y después de haber visitado las fabricas mas importantes del continente europeo, construyo una nueva fábrica en la villa de San Martin de Provensals, hoy el barrio de Pueblo Nuevo, dejando la en la antigua fábrica la sección de oficinas y almacén de productos acabados.
La nueva fábrica disponía de dos máquinas de hielo que fabricaban 4.000 kilos por hora, de dos máquinas de hielo que fabricaban 4.000 kilos por hora. En ella trabajaban hasta 150 empleados repartidos en las diferentes secciones: Almacén de Cacao y otras materias primas, sala de tostado, sala de molinos de cacao, sala de mezclado y refinado, sala de batidoras y moldeadoras, sala de envasado de productos, cámara frigorífica, sección litográfica y tipográfica, para la realización de la presentación de cada uno de los productos.
De su viaje había adquirido un espíritu comercial, dotando a sus productos de diseños originales y eslóganes publicitarios para promocionar sus productos, lo que hoy en día se llama Marketing. En 1928 realizo una colección de cromos dedicada a los equipos de futbol que competían en la primera liga nacional, aprovechando el gran impacto que representaba que los aficionados pudieran tener en casa los escudos y una información de sus equipos favoritos.
Desconozco la producción real de la fábrica pero según diferentes informaciones consultadas en 1915, producía la espectacular cifra de 11.000 kilos de chocolate al día, bajo mi modesta opinión dicha cifra me parece excesiva, pero son varias las fuentes consultadas que dan veracidad a esta cifra.
Lo que si que es real la masiva importación de cacao que venía de sitios tan diferentes como: Venezuela, Cuba, Ecuado, de la isla de Bioko en Guinea Ecuatorial (antigua Fernando Poo) y de Ceilán, que le permitia hacer una mezcla de sabores que eran la personalidad del producto.
Antoni Amatller, saco a relucir todas sus inquietudes para potenciar su marca, doto a su fábrica con la maquinaria más moderna de la época, lo que permitió al Chocolate Amatller producir con la calidad que permitían los últimos adelantos tecnológicos e iniciar un camino hacia el liderazgo en la España de finales del siglo XIX.
Dado el incremento de sus ventas Antoni Amatller inauguró en 1924 una nueva fábrica Amatller en Banyoles (Girona), con lo que conseguiría aumentar la producción y poder abastecer la reciente demanda de sus clientes.
Ambas fábricas funcionaron hasta 1960, cuando su hija Teresa, que no había tenido descendencia siendo la ultima de una generación dedicada a la fabricación chocolatera, decidió vender la compañía en 1972, a otro fabricante también pionero en la fabricación de chocolate establecido desde 1840 en la población de San Sadurní de Noya “Sant Sadurní d'Anoia”, “Chocolates Simón Coll”, el cual sin olvidarse de continuar con la magnífica producción que habían realizado sus anteriores generaciones, a continuado dando prestigio y calidad a los “Chocolates Amatller”, manteniendo la misma calidad.
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