Antiguo Matadero de Barcelona revisada el 18 de junio del 2019 - La Barcelona de antes

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Antiguo Matadero de Barcelona revisada el 18 de junio del 2019

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A Barcelona le cabe el honor de haber tenido el primer matadero municipal que existió en España, fue el 25 de abril de 1456, festividad de San Marcos, cuando el Consejo de Ciento, en sesión extraordinaria, acordó la construcción de un matadero donde se sacrificarían las reses, para poder abastecer a las carnicerías de la ciudad, reinando Alfonso V el Magnánimo.
Con motivo de la celebración de la Exposición Universal de 1888, la ciudad sufrió una transformación total en la adecuación de los servicios, las autoridades municipales, decidieron entonces aunar los servicios mayoristas del ramo de la alimentación distribuyéndolos en tres zonas independientes. El Borne aglutinador de productos agrícolas. El Mercado del pescado en la calle Wellington que distribuía todo el pescado que llegaba a la ciudad procedente del mar.
El nuevo matadero, se realizaría en los terrenos de “La Viñeta”, que ocupaban las cuatro islas vacías entre las calles, Diputación, Vilamari, Tarragona y Aragón, construyendo un único edificio que pudiera centralizar el sacrificio y distribución del ganado y las aves. Hasta entonces el ganado vacuno y lanar estaba en la calle Ocata cerca la estación MZA (actual estación de Francia), el porcino, estaba en la calle Pujadas. No existía por aquel entonces un matadero de aves y eran los propios comerciantes los que los sacrificaban conjuntamente con los conejos, que muchas veces no tenían las condiciones necesarias de higiene.
Para la realización del proyecto, el ayuntamiento decidió contactar con los arquitectos Antoni Rovira i Trias y Pere Falcara i Urpi, los cuales hicieron la primera parte del proyecto, que fue la construcción de los pabellones paralelos a la calle Aragón, en su construcción se emplearon materiales procedentes del derribo de los palacios de la Exposición Universal de 1888.
Antes de la realización del proyecto, los arquitectos habían visitado distintos mataderos europeos que  les llevo a introducir el agua corriente en todas las instalaciones, lo que hacía que se tomara en aquella época una medida higiénica  desconocida en los otros mataderos españoles. Fue inaugurado el 28 de junio de 1891. Con su construcción también se pretendía evitar el trasiego de animales vivos por el centro de la ciudad.
Conforme la ciudad se hizo más grande se fueron construyendo nuevos pabellones, estos cambiaron la construcción del techo adoptándose la teja rojiza, en vez den la uralita, con que fueron construidos los primitivos, que eras utilizada en aquella época.
A la sombra del matadero su montaron nuevos negocios, en la calle Tarragona, se edificaron nuevos locales, en los que se guardaba ganado equino, estos locales eran regentados por personas de etnia gitana que alquilaban los caballos a la plaza de toros de las Arenas, como en aquel entonces los caballos no llevaban peto (posiblemente los que morían), después de pasar la revisión veterinaria fueran higienizados y vendidos en el matadero.
Otros de los negocios que se establecieron a la sombra del complejo fueron los bares y restaurantes, que se fueron abriendo frente a la entrada del matadero por la calle Diputación. Eran el lugar predilecto de los trabajadores y las personas que hacían desayunos de plato y tenedor en los que se servían productos recién salidos del matadero.
La puesta en marcha del nuevo matadero, pronto planteo rápidamente su primer conflicto, hasta aquel momento el sacrificio de los animales estaba realizado por matarifes particulares, los cuales después de sacrificarlos, debían despiezarlos y prepararlos para ser enviados a los establecimientos.
En 1893, Manuel Enrich, alcalde de Barcelona, decretó crear el Cuerpo Municipal de Matarifes, que ponía fin a las disputas. Había nacido la profesión de matarife profesional, debidamente preparado. Desde aquel momento, los matarifes barceloneses realizaron una intensa vida social,
Conforme las necesidades de la ciudad fueron aumentando el interior fue creciendo, pero la cantidad de animales que llegaban a diario, ocasionaban un problema de tránsito y lo que era peor, un olor a ganado, insoportable en todo el barrio.
El domingo17 de marzo de 1963, La Vanguardia, publicaba un artículo, a raíz de las nevadas de diciembre de 1962 y que provocaron un colapso en su funcionamiento, con la siguiente pregunta ¿Está nuestro centro único de sacrificio de carnes adecuado a las necesidades de la ciudad?, refiriéndose a las palabras del concejal Pedro Chías, que expresó su inquietud por la insuficiencia cada día más manifiesta de las instalaciones del Matadero que amenazan con no poder dar abasto a las necesidades de la ciudad. Se comentó en la reunión la disyuntiva del alcalde en adoptar una solución de carácter inmediato, o realizar una transformación tecnológica, o estudiar el proyecto del traslado del Matadero a un lugar más idóneo cuando pueda ser realizado.   
Ante las continuas quejas del vecindario las autoridades municipales, tomaron la decisión de abandonar el proyecto de modernización del edificio y construir en la Zona Franca, Mercabarna, que aglutinaría no solo el matadero, sino también el mercado central del Pescado y el Borne, que al mismo tiempo favorecería a los comerciantes, al centralizar en un solo lugar la compra de mercaderías.
Aunque Mercabarna empezó a funcionar en 1971, las instalaciones del matadero fueron las últimas en ser acogidas en el recinto, ya que había que ir adaptando su incorporación y aparte varias instalaciones sufrieron retrasos por problemas de las empresas contratadas, todo eso llevo a un retraso de más de un año en su instalación total, que no se produjo hasta principios de agosto de 1979 y aunque el ayuntamiento anunciaba con inserción de una fotografía el 12 de agosto de 1979 del comienzo del derribo, el miércoles día 12 de agosto volvía a anunciar que hasta final de mes, no quedaría vacías
Las nuevas instalaciones en Mercabarna habían costado a la ciudad la friolera de mil cien millones de pesetas. Con una capacidad calculada de sacrificio de 40.000 toneladas anuales, que englobaba: dos cadenas de vacuno, de 40 cabezas-hora; 3 de ovino, de 600 cabezas4iora, y una de porcino de 2S0 cabezas-hora. Cifras que podrían ser ampliadas posteriormente. La capacidad de los frigoríficos, de dos plantas era de 14.000 metros cuadrados. Cada frigorífico tenía 3.500 metros cuadrados de superficie.
Finalizado el derribo el viejo matadero cerró sus puertas, empezando su derribo, las instalaciones obsoletas y el espacio se convirtió en un parque para la ciudad y aunque para el gran público es el parque del Matadero, su nombre oficial responde a Parque “Joan Miro”, en el que se colocó una estatua diseñada por el artista.
En 1980 el Colegio de Arquitectos de Barcelona, hizo público su disconformidad con el Ayuntamiento por su falta de sensibilidad, al haber realizado las obras de remodelación del lugar  sin haber conservado en el espacio alguna pieza original como recuerdo de la instalación para dar testimonio de lo que había ocupado el lugar en el pasado.
En subsuelo del parque, hay construido un gran depósito de aguas pluviales, que sirve para evitar inundaciones y se aprovecha para el riego y limpieza de la ciudad.
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