Almacenes El Águila – Magatzems El Águila - La Barcelona de antes

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Almacenes El Águila – Magatzems El Águila

Comercios
El Águila, propiedad del abogado Pere Bosch i Labrús, empezó como sastrería, en la plaza de la Verónica en 1880, la aceptación que tuvo el negocio hizo que en principio trasladase el negocio a la Plaza Real que por aquel tiempo era un lugar de reunión importante y creyó que el traslado le iba a beneficiar en la entrada de clientes, la progresión del negocio  era tal grande que pronto las miras del negocio hicieron que sus pensamientos adquirieran unos  pensamientos de progresión más amplios para ello  pensó en buscar un local en lo que empezaba a ser el centro de la ciudad.
En 1925 instalo un edificio de cinco plantas  coronado con una espectacular Águila con las alas abiertas en la parte superior de la esquina de la calle Pelayo con la plaza Universidad, en la que no solo se dedicó a la sección de sastrería, sino que siguiendo la moda de los últimos tiempos aprovechas las dimensiones del local para abrirlo con grandes almacenes, al propio tiempo y para poder abastecer el establecimiento edifico en la calle Sepúlveda un taller para la fabricación de prendas de vestir y no tener que depender de talleres autónomos.
No obstante pese a la popularidad alcanzada, nunca pudo competir con el que por aquel entonces era el almacén por excelencia “Casa Jorba”, el Águila, como el Sepu, Capitol, El Barato y Casa Vilardell eran considerados como almacenes de segunda categoría y su publicidad iba encaminada a buscar la clientela de menos posibilidades, con continuas ofertas y cupones de descuento.
Anuncio de La Vanguardia del 25 de junio de 1889 con un anuncio a toda plana del local de la Plaza Real nº 13
No obstante de entre todos era el que causaba más impacto por su gran edificio y por su espectacularidad a la hora de promocionar sus escaparates. Al final de los años cincuenta se interesó por su compra un famoso industrial catalán  Julio Muñoz Ramonet, que fue celebre no solo por ser propietario de grandes almacenes, sino por las luchas que mantuvo con las empresas de seguros por la cantidad de incendios y robos que sufrieron sus propiedades.
No se sabe si por el momento o por la forma de llevar los negocios, el Águila empezó a perder la clientela y en los años setenta puso el cierre definitivo. A principios de los ochenta el Águila abrió nuevamente pero solo la planta baja con el nombre de Premini” en la que solo se vendían artículos de restos de serie y de mala calidad, por lo que era normal verlos sin clientes o con clientes de bajo poder económico.
El sábado 6 de junio de 1981, se declaró un espectacular incendio que provoco la destrucción del mismo.
Julio Muñoz Ramonet, fue un hombre polémico donde los haya y pocas personas que lo conocían querían hacer negocios con él, no obstante amaso una importante riqueza con sus amaños y triquiñuelas, a parte del Águila, fue el propietario de los Almacenes el Siglo de la calle Pelayo (casualidad los dos víctimas de incendios raros), fue propietario del Hotel Ritz el cual fue embargado, El Palau Robert que le fue embargado por el antiguo Banco Central.
En 1950, adquirió la fabulosa colección de arte de Ramón Bosch i Catarineu con un fondo impresionante  que ascendía a 500 cuadros, 50 retablos y varios tapices, según un inventario de 1968, y en el que figuraban dieciocho obras de Goya, veintiséis de Fortuny, doce de El Greco, cuatro de Rembrandt, además de piezas de Rafael, Monet, Delacroix, Renoir, Tiepolo, Tiziano y Zuloaga, Boticelli, Murillo y Tiziano, entre muchos otros.
Compro también la mansión, construida en 1913 por el arquitecto modernista Enric Sagnier i Villavecchia, situada en la calle de Muntaner con Mariano Cubí, donada en 1991 –(contenido y continente) al Ayuntamiento de Barcelona y de la que las desheredadas hijas han hecho desaparecer dicen ha hecho desaparecer.
Si alguien tiene interés en conocer a Julio Muñoz Ramonet, no tiene nada más que entrar en internet y comprobara las andanzas de dicho personaje que hizo celebres entre el pueblo dos frases “Después de Dios Muñoz”  “Que era el único personaje que jamás se dejaba afeitar por nadie”.

 
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