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Diario de Barcelona – Diari de Barcelona

Prensa Antigua
Aunque considerado por muchos como el decano de la prensa en España, el 1 de octubre de 1792, el rectificar es de sabios, Barcelona conto anteriormente con otros periódicos que aunque no obtuvieron una gran resonancia existieron unos años antes y realmente a ellos se les puede citar como periódicos ya que su publicación no era diaria sino que salían periódicamente, no así el diario de Barcelona que aunque empezó con el mismo estilo, su aceptación y difusión hicieron que se editara diariamente.
El principio de la prensa en Barcelona empezó treinta años antes en 1762, el día 7 de enero con el nombre de “Diario Curioso, Histórico, Erudito y Comercial, Público y Económico”, su propietario Don Pedro Ángel de Tarazona en la cabecera del periódico señalaba las intenciones del mismo. Como es de suponer si no existían diarios no existían kioscos, por ello era difícil el encontrar una manera de distribución cosa que no fue difícil de conseguir. En aquellos tiempos los hombres con un poder adquisitivo y con interés por la actualidad, habían cogido la costumbre de afeitarse en las “Barberías”, hoy en día peluquerías, en donde se discutían temas actuales, ¿Qué mejor? que fueran los barberos los que distribuyeran los periódicos.
La publicación tuvo apenas un año de vida, los costes económicos y la falta de interés de los barberos en su distribución hicieron fracasar el intento. Diez años después aparecieron otros dos nuevos periódicos el “El Diario Curioso, Erudito, Comercial, Civil y Económico” y el “Diario Evangélico Histórico-Político”, como podemos comprobar los nombres eran lo más expresivos, no como ahora que son escuetos y directos.
Como decía el 7 de enero de 1792, Pedro Paulo Usson, napolitano residente en Barcelona edito lo que se conoce el primer periódico de España. En el año 1809 la Junta Superior de Cataluña otorgó el privilegio de este diario a un nuevo titular, el impresor y periodista Antoni Brusi i Miravent.
Entre los años 1810 y 1814, se publicara primero en catalán pero siempre bilingüe con el francés, bajo la nueva denominación de Diari del Govern de Catalunya i Barcelona. Después de la Guerra de la independencia, el 6 de junio de 1814, el diario recuperó su antigua denominación, siendo nuevamente su titular Antoni Brusi i Miravent, el cual dejaría la administración del periódico a sus familiares, de ahí que desde entonces el Diario de Barcelona haya sido conocido popularmente como “El Brusi”.
El diario adoptó una ideología monárquica y liberal-conservadora; una posición que, si en un primer momento garantizaba su continuidad, el diario, sin contar con algunas poesías o pequeños escritos en catalán, se publicó en castellano, como gran parte de la prensa catalana de la época.
Con la aparición de nuevos periódicos:” El Correo Catalán” en 1876 y “La Vanguardia” en 1881, “El Noticiero Universal” en1888 y “La Veu de Catalunya” en1899, el Diario de Barcelona fue perdiendo progresivamente su hegemonía, para lo cual aparte de almanaques anuales ofrecía a sus lectores relatos y novelas en fascículos periódicos.
En la década de 1920 el periódico incorporo por primera vez fotografías en la portada, con una imagen que ocupaba toda la portada acompañada de un pie de foto explicativo y que tenía relación con una noticia destacada. En su interior empezaron a aparecer anuncios dibujados de publicidad comercial y carteles de espectáculos.
El general Primo de Rivera durante la Republica en marzo de 1924 estableció una Real Orden, que obligaría las editoriales al descanso dominical, lo que propicio la edición primero los lunes por la mañana de “la Hoja Oficial de la Provincia” y luego “Hoja del Lunes” que editaba y distribuía “La Asociación de la Prensa”. Por la tarde “El Noticiero Universal” que era de edición vespertina. A finales de 1935 cambió levemente su formato adoptando un diseño que se mantendría prácticamente intacto hasta el año 1960.
Con ocasión de la Guerra Civil de 1936 el periódico fue incautado transformándose en el órgano del partido “Estat Català”, publicado en catalán por el guerrillero y periodista Marcel•lí Perelló i Domingo. De los dieciocho periódicos existentes en la ciudad durante la guerra solo pudieron reaparecer cuatro. El Diario de Barcelona no volvería a publicarse hasta el mes de noviembre 1940, una vez devuelto a sus antiguos propietarios.
En 1965 hizo una restructuración total del formato, pasando a tener un tamaño de gran periódico con un diseño moderno tanto de la cabecera como de su interior. Conservó los mismas secciones y artículos de opinión así como las notas gráficas de las páginas centrales, pero introdujo la novedad de los suplementos temáticos dominicales 
En las postrimerías del franquismo, con audacia y cautela se puso crítico con la gestión municipal debido a los problemas que la ciudad padecía como consecuencia de su rápido desarrollo urbanístico, posicionándose como el diario de las clases medias y populares, adoptando un carácter “catalanista” y “de izquierdas” en la medida de lo permitido.
En 1974 el señor Santacreu quedó como único propietario del diario, el cual cambio tres años más tarde nuevamente su formato reduciendo su tamaño y perdiendo calidad esto provoco el inicio de la decadencia que acabo con el cese de la publicación en 1980. En 1982 los antiguos empleados lo rescataron formando una cooperativa de autogestión que en una edición bastante pobre lo edito en formato bilingüe (catalán – castellano), la autogestión fracaso y dos años más tarde tras los problemas de la cooperativa el Ayuntamiento compro la cabecera. 
En 1985 un año después de su adquisición, la cabecera del “Diario de Barcelona” fue cedida al grupo Zeta, propiedad del empresario barcelonés Antonio Asensio Pizarro, que desde 1978 era el propietario entre otros de “El Periódico de Catalunya” “El Sport” diario deportivo y la revista “Interviu” entre otros. Un año después en 1986 reapareció completamente renovado y editado en totalmente en catalán con el nombre de “Diari de Barcelona”.
En 1992 el año de los Juegos Olímpicos de Barcelona, poco antes de la inauguración de estos, el Grupo Zeta que pasaba por unos momentos difíciles, tras in cambio del accionariado y viendo la poca rentabilidad del rotativo, decidió deshacerse de él quedando en manos de la ONCE, entidad que vendió sus acciones a los editores de “La Mañana” de Lleida los hermanos Carles y Emili Dalmau, la operación fue considerada fraudulenta y tuvo serios problemas por la insolvencia de estos.
En 1994 desapareció definitivamente como periódico y el Ayuntamiento que siempre poseyó una parte de las acciones paso a publicarlo por internet como diario digital con noticias exclusivas de Barcelona, como
www.diaridebarcelona.com. Con la implantación de Barcelona Televisión “BTV”, la web cambio el nombre por la de  www.btvnoticies.cat.
Esta es en síntesis la historia de los para muchos fue el primer periódico español.
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