Convento Santa Catalina Revisada el 29 de agosto del 2018 - La Barcelona de antes

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Convento Santa Catalina Revisada el 29 de agosto del 2018

Edi. Religiosos
Situado en el lugar en el que hoy se encuentra el mercado de Santa Catalina. Fue fundado por la orden de los dominicos en 1243. En 1836 afectado por la desamortización, fue derribado y sustituido por el antiguo Mercado de Santa Catalina
El obispo de Barcelona, Berenguer de Palou, había donado unos terrenos para la construcción del convento a la orden religiosa de los dominicos, la cual empezó a construirlo en 1230, fue una de las primeras iglesias construidas junto con el convento de San Francisco. Construido en el estilo gótico catalán constaba de una nave con cabecera poligonal flanqueada por capillas laterales entre contrafuertes, fue inaugurado en 1243.
Durante el siglo XVI el convento sufrió una serie de reformas, para adaptarlo a las nuevas necesidades de la época: en 1529 amplio  añadiendo la capilla de la Natividad,  en 1534 se añadió la capilla de la Cofradía de sombrereros de Barcelona, en 1545 se hicieron unas obras en el fondo de la iglesia para colocar un altillo en el que se instaló el coro, al propio tiempo que se construyó un sagrario, en 1567 se realizó la capilla del Rosario y en 1602 se inauguró la capilla de San Raimundo de Peñafort (en honor del santo que había sido un visitante del convento, antes de su defunción en 1275), obra del maestro de obras Pere Blai, que realizo unos años después la actual fachada del Palacio de la Generalidad de Barcelona, en un estilo renacentista.
En 1223, sufrió una ampliación  gracias a la cesión de  unas casas levantándose un nuevo convento, gracias a la ayuda económica del Rey Jaime I. En dicho lugar existía una capilla dedicada a Santa Catalina, que dio nombre definitivamente al convento. En 1275 se realizó el rosetón de la fachada principal. En el siglo XVI se construyó un nuevo claustro con unas dimensiones similares al anterior. Nuevamente en 1601 la mayor asistencia de feligreses a los actos religiosos aconsejo su ampliación. La iglesia, estaba orientada a la calle Colomines, con entrada por la plaza de Santa Catalina y el ábside con el altar en la parte de la calle Giralt Pellisser, como la mayoría de iglesias de la época, en los laterales de la misma si habían construido pequeñas capillas dedicadas a diferentes advocaciones.
Aunque sufrió serios desperfectos durante el asedio de 1714, no fue hasta el año 1820, que el convento sufrió un importante deterioro, la ciudad poco a poco iba tomando forma y las autoridades municipales decidieron continuar abriendo la calle Freixures que empezaba en la Baja de San Pedro hasta la Plaza de Santa Catalina, lo que provoco la desaparición de la biblioteca y el segundo claustro, desapareciendo el convento y quedando la iglesia como edificio parroquial, lo que provoco la expulsión de los monjes dominicos.
Nuevamente en 1824, con los nuevos acontecimientos políticos, se decide el retorno de la comunidad, rehabilitando los anexos que habían quedado al lado de la iglesia y construyendo otros nuevos para el retorno de los dominicos. Un incendio en 25 de julio de 1835, durante la quema de conventos que sufrió Barcelona, daña gravemente el edificio y gran parte del mobiliario del mismo, se especula en iniciar una nueva restauración integral, la cual no llega ya que el ayuntamiento decide derribarlo en 1837 y levantar nuevos equipamientos para el barrio que concluyen con la construcción del primitivo Mercado de Santa Catalina en 1845.
Posteriormente en 1997 se decidió modernizar el mercado trasladándolo provisionalmente al Paseo Lluis Companys hasta su finalización en   2004. Con motivo de la reforma por parte de los arquitectos: Enric Miralles y Benedetta Tagliabue, se descubrieron durante su derribo restos del antiguo convento, que paralizaron las obras durante un tiempo, los cuales pueden contemplarse actualmente en el subsuelo del mercado.
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