Convento e Iglesia de Carmelitas Revisado el 30 de mayo del 2019 - La Barcelona de antes

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Convento e Iglesia de Carmelitas Revisado el 30 de mayo del 2019

Edi. Religiosos
La actual iglesia de los Carmelitas en avenida Diagonal 424, esquina con la calle Roger de Llúria, fue proyectada junto al convento desaparecido construido en la calle Llúria, por el arquitecto Josep Domènech i Estapà. La primera piedra del convento, fue colocada el 25 de marzo de 1909. En su interior un claustro, con dos pisos con ventas con terminación con arco de medio punto con clara inspiración modernista. Un año después de haberse acabado el convento fue inaugurada la torre del Campanario en estilo mudéjar, Domènech i Estapà, demostraba que los estilos arquitectónicos no eran un problema para combinarlos.  
La iglesia en estilo neo bizantino, fue construida Josep Domènech i Estapà entre 1910 y 1917. Continuando la labor su hijo Josep Domènech i Mansana entre 1919 y 1925. La fachada de la iglesia con puerta de arco de medio punto tenía en la parte superior, una hornacina con acabado en arco de medio punto albergaba tres vidrieras del mismo estilo que daban luz al interior. El interior era una nave central que acababa en la zona del altar que albergaba una gran cúpula visible desde todos los puntos. La fachada de la nave central estaba acompañada de dos laterales con dos pisos con cinco ventanas de arco de medio punto, una ventana mayor en la planta baja y cuatro más estrechas en el piso superior que daban luz a una galería interior. El interior de la iglesia fue decorado  con pinturas y mosaicos de tipo bizantino  por Lluís Bru i Salelles.
La proclamación del golpe de estado por parte del general Franco, le hizo ser participe activo de varios acontecimientos que quedaran para la historia. El 19 de julio de 1936, a las cinco de la madrugada un grupo de oficiales y soldados del Regimiento de caballería de Santiago, del Cuartel de Girona que iban a pie a participar con los golpistas, cuando avanzaban a pie por la calle Córcega en dirección al Cinco de Oros, fueron interceptados por las fuerzas leales a la República  y por algunos milicianos armados.
Ante el ataque inesperado, el coronel Francisco Lacasa Burgos, el teniente coronel Vázquez Delage, el comandante Rebolledo y la tropa que les acompañaba, decidieron buscar refugio en el Convento de los Padres Carmelitas, convirtiendo el convento en un fortín, en manos de los sublevados, que quedó sitiado por más de tres mil ciudadanos armados con fusiles y ametralladoras.
El 20 de julio por la mañana se produjo un intento de abortar la ocupación del convento por parte de las fuerzas sublevadas, con el intento de asalto por parte de las fuerzas gubernamentales y los milicianos que leds acompañaban. Ante la virulencia de los combates, la Generalidad trató de conseguir la rendición por medios pacíficos, enviando al teniente de Asalto, Nicolás Felipe para intentar conseguir la rendición de los insurgentes, comunicando al coronel Francisco Lacasa que la mayor parte de las fuerzas sublevadas se habían rendido y el general Goded estaba prisionero. El coronel Lacasa le contestó que no se rendirían la negativa enfureció a los sitiadores, que reanudaron el ataque con mayor intensidad.
Hacia el mediodía la Guardia Civil mandada por el coronel Escobar, tomo el mando de la operación y le comunicó a Lacasa que su resistencia era suicida, proponiéndole una rendición honrosa, respetándoles a todos  la vida, evacuando a los heridos al Hospital Militar y el resto serían entregados a las autoridades militares, para juzgarlos y determinar el grado de responsabilidad de cada uno de ellos; que la Guardia Civil garantizaba la seguridad de todos.
Al abrirse la puerta principal y salir los primeros prisioneros, los milicianos rompieron el cordón de la Guardia Civil y se entregó a provocar un ataque contra los sublevados a base de tiros, machetazos y golpes de culata que pillo por sorpresa a la guardia civil, provocando una bárbara matanza, que acabo con la vida del coronel Francisco Lacasa, el teniente coronel Vicente Vázquez Delage, el comandante Antonio Rebolledo, los capitanes Claudio y Pedro Ponce de León y muchos soldados. En la refriega fueron asesinados tres padres carmelitas: José Tristany Pujol, Juan Páfila Montelló y Antonio Bosch Verdura, al intentar salir del convento junto a las fuerzas rebeldes. El 21 de julio el convento fue asaltado por los milicianos, quemando los objetos religiosos en el patio del claustro
El 7 de octubre de 1936, los oficiales del Regimiento de Caballería Santiago, que no fueron  ejecutados durante el asalto, fueron juzgados a bordo del buque Uruguay (antiguo transatlántico Infanta Isabel de Borbón), que con la llegada de la republica fue rebautizado y desde 1934, estaba apartado del servicio y amarrado en el puerto de Barcelona y era utilizado como cárcel. Un día después (La Vanguardia en su página 5), comentaba el acto del juicio, en el que los procesados fueron condenados a la pena de muerte y ejecutados en el Campo de la Bota
Durante el franquismo el conjunto fue restaurado, acogiendo el Seminario Mayor Carmelitano de Filosofía y Teología, también fue residencia de estudiantes, durante un corto espacio de tiempo.
La especulación inmobiliaria que sufrió la ciudad, hizo desaparecer el convento y la torre en 1971, una vez derribados ambos en su lugar se construyeron varios edificios que cambiaron radicalmente el aspecto del lugar

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