Colegio e Iglesia de Belén revisada el 26 de julio del 2019 - La Barcelona de antes

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Colegio e Iglesia de Belén revisada el 26 de julio del 2019

Edi. Religiosos
La Iglesia de Belén “Església de Betlem”, está ubicada en la esquina que forman las Ramblas  y la calle del Carmen. Fue mandada construir por San Ignacio de Loyola, el cual, había obtenido permiso por parte de los Consejeros Catalanes, el día 13 de junio de 1553, para que pudiera edificar un convento y una iglesia en la antigua Rambla de los Estudios. Conto para su construcción con la colaboración especial de la hija del duque de Nájera (genera a cuyas órdenes había militado Ignacio de Loyola antes de cambiar la espada por los hábitos).
La primera construcción fue el convento estaba destinado a colegio de Nuestra Señora de Belén, fundado en 1544 por María Manrique de Lara, el primer colegio  de enseñanza superior regentado por los jesuitas,  en 1553, se construyó una capilla, que estaba situada (aproximadamente), con la última de las dos puertas laterales que dan a las actuales Ramblas.
En octubre de 1671, durante los funerales de San Francisco de Borja, se prendió fuego en la capilla, alcanzando tales proporciones, que tanto la capilla como el colegio quedaron declarados en ruina, por lo que el rector del Colegio, padre Teodoro Mauris, iniciara en 1680, los primeros trabajos para levantar el edificio que finalizaron en 1729, en estilo barroco en su parte exterior por el maestro de obras Josep Juli,  bajo la supervisión del jesuita padre Tort que colaboro en el proyecto, La decoración interior sufrió un importante retraso a consecuencia de los duros enfrentamientos que los jesuitas mantenían con las autoridades españolas que concluyo en 1767, con la expulsión de los jesuitas de España. Los trabajos de decoración interior no estuvieron terminados hasta 1855. Es uno de los edificios  más notables de la actual Ramblas.
La iglesia de una sola nave, se construyó paralelamente a la Rambla. La fachada principal, se construyó en la calle del Carmen y es visible desde la Rambla de San José, ya que en la unión de las dos Ramblas, la Rambla de los Estudios, sobresale  de la de San José, al estrecharse en su lado Llobregat. Las obras fueron dirigidas por el Hermano Tort, el arquitecto, fue el escultor Hermano Pablo Diego de Lacarre (autor este del Colegio e Iglesia de San Carlos, de Zaragoza). El proyecto fue realizado por el arquitecto  Josep Juli i Major
En la fachada principal, la puerta de entrada  se encuentra adornada con dos columnas salomónicas en las que se encuentran las esculturas de San Ignacio de Loyola y San Francisco de Borja (fundador y uno de los primeros pioneros de la orden de los jesuitas), obra del escultor Andreu Sala. Sobre la puerta hay una representación del nacimiento de Jesús, obra de Francesc Santacruz y en la esquina del tramo de la calle del Carmen con la calle Xuclá, hay una hornacina con la figura de San Francisco Javier  obra también de Andreu Sala.
La fachada lateral, que da a las actuales Ramblas, tiene un encojinado, con dos puertas. La más cercana fue la primera y la original y está coronada por el Niño Jesús, de Francesc Santacruz. En 1906 se realizó la segunda (copia de la primera), bajo la dirección de Enric Sagnier y decorada con una imagen de San Juan Bautista niño, costeada por la Familia Barba.
La nueva construcción, tuvo una serie de problemas, por parte del rector y Parroquia de Nuestra Señora del Pino, para su construcción, ya que con la construcción del nuevo edificio se suprimía la actual fuente que hoy está situada en la entrada de la calle de Puertaferrisa. Fue necesaria la intervención del Virrey y del Consejo Real, ya que la construcción del nuevo edificio suponía el traslado de la fuente.
Vencidas las dificultades, el padre rector mandó sacar el montón de tierra que estaba frente al trozo que le interesaba ocupar, y el trasladó de la fuente motivo de las discordias a la calle Puertaferrisa, en donde sigue actualmente. El 9 de julio de 1680 se otorgó la licencia de posesión de las seis canas de terreno de la Rambla de los Estudios  y  el 1 de septiembre, empezaron las obras de la que había de ser la actual iglesia, cuya primera piedra, fue colocada el 8 de abril de 1681, por el obispo de Barcelona, Ildefonso Sotomayor, en el ángulo del edificio que da a las Ramblas, al acto asistieron los miembros del Consejo de Ciento y el Virrey.
En 1725, sin haber terminado las obras, el Gobierno acordó se celebrar en la iglesia, la fiesta que la Real Audiencia dedicaba a San Francisco de Borja, a la que S. M. dotó con cien libras catalanas. En 1729 con la construcción de las celosías, se dio el templo por terminado, el cual poseía las tres cualidades esenciales en todo edificio: solidez, comodidad y belleza.
El 1 de octubre de 1838, con motivo de modificarse, los distritos de las parroquias la iglesia de Belén, quedó constituida, en parroquia autónoma cuyo primer párroco fue nombrado en 1846, previo concurso Mauricio Flaquer i Cañáis.
El 20 de junio de 1866 se inauguró el altar mayor, que había sido terminados totalmente su decoración y restaurándose, por aquellos días, la capilla del Santísimo. El altar de la capilla próxima al presbiterio, estaba dedicada al fundador de la compañía de Jesús, San Ignacio de Loyola, en el que estuvo colocado debajo del altar durante un tiempo: una urna con la espada, dos colchones, la almohada, un taburete y varias tablas, de lo que en vida había constituido la cama del santo jesuita.
Co la llegada de la primera república el 11 de febrero de 1873, la iglesia fue profanada al estar ocupada por grupos de milicianos, que la usaron como un salón de bailes y fiestas que llegaron a colocar en una de sus puertas un letrero que ponía “Principal Batallón de Artillería de Voluntarios de la República”, la iglesia fue utilizada de esta manera hasta  el 22 de febrero  de 1874, fecha en fue restituida.  En el mes de marzo, se celebró una ceremonia de   reconciliación y purgación, restableciéndose seguidamente el culto.
En 1924, se inauguró la nueva cripta que se le dedicaba, en cuyo altar figuraba una talla policromada del Santo, del siglo XVIII, con una maravillosa vidriera policromada.
En 1936, con motivo del golpe de estado del general Franco, las milicias anticlericales de la república como represalia, en contra del alzamiento, se dedicaron a destrozar las iglesias más emblemáticas  de la ciudad, las cuales sufrieron el ataque de los manifestantes. La iglesia de Belén (una de las más suntuosas de la ciudad), fue incendiada y destrozada dejándola completamente destruida. El interior de la iglesia, sufrió un deterioro irreparable en policromías, tallas, estucados italianos y mármoles que adornaban el interior de la iglesia,  que sufría un deterioro irreparable.
Finalizada la guerra, la iglesia fue rehabilitada interiormente en su totalidad, pero jamás alcanzo a  recuperar el esplendor anterior. Desde 1952 la iglesia alberga una imagen de la Virgen de los Desamparados, de Mariano Benlliure.
La Iglesia de Belén, es una sinrazón de como no se debe defender unas ideas, con la destrucción de otras, ya que después las pérdidas son irreparables.

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