Salón Cibeles - La Barcelona de antes

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Salón Cibeles

Bailes-Cabarets
El Salón Cibeles fue un baile que estuvo ubicado en la calle Córcega 363, antes había sido una sala de cine que estuvo abierta durante un corto espacio de tiempo (1911-1917), con el nombre de Cine Imperial, la gente lo llamaba “El Imperial de Gracia”, era una sala de proyección grande para lo que se llevaba a principios de siglo y pronto la prensa de la época le denomino “La Perla del Ensanche”, es muy difícil encontrar más datos del cine no obstante se ha podido encontrar un anuncio de la época.
El local quedo inutilizado a raíz del cierre, hasta que dadas las dimensiones y el lugar en que se encontraba, fue alquilado durante veinte años por una fábrica de gaseosas, que lo utilizo en almacén y garaje de la misma. En 1939 el propietario de la Sala “La Paloma” Ramón Dora vio una posibilidad de montar una sala de baile en el local y en 1940 abrió sus puertas el “Salón Cibeles”.
El local con una superficie diáfana de 300 metros cuadrados, tenía una especie de pequeños palcos a su alrededor con sillas para que las señoritas que no bailaban pudieran estar sentadas esperando que algún caballero la sacara a bailar. Se había hecho un altillo al que se subía por dos escaleras laterales del fondo de la sala, para poder subir a un altillo del que pudiera observarse la pista de baile desde la altura y pudiera haber un poco más de intimidad entre las parejas y las personas que ocupaban los palcos. En el fondo de la sala estaba el escenario de la orquesta que estaba decorado con varias pinturas decorativas, la central la que quedaba detrás de la orquesta era una pintura alegórica a la fuente de la Cibeles de Madrid, de la cual había cogido el nombre.
El local atraía a gentes de las clases medianas y trabajadoras, abría los jueves y los domingos, este hecho lo había hecho popular entre el servicio doméstico, que en aquella época hacía fiestas los jueves por la tarde, esto hacía que la mayoría de señoritas que asistían al local fueran empleadas del hogar, por eso calo pronto un dicho popular entre los barceloneses que cuando tenían que hablar del local, siempre decían “El baile de las criadas”.
La censura que en aquellos momentos existía hizo que se pusiera una persona en el altillo para que vigilara que las parejas no bailaran demasiado juntas y que los jóvenes no se pasaran de listos con las manos. 
La irrupción de los Beatles en los 60 y la de otros grupos anglosajones trajeron al local grupos autóctonos que versionaban aquellas canciones de los melenudos de Liverpool.
Al morir Ramón Dora, se hicieron cargo del local, Carlos Pazos y Manuel Valls, los cuales cambiaron la orientación del negocio, buscando a un público más rockero que cambio los hábitos de la clientela.
En esa época el salón abría de jueves a domingo, cantantes famosos ofrecían sus actuaciones en el escenario, “Gato Pérez”, ”Raúl del Castillo”, “La Orquesta Platería”, “Caco Senante”. Era entonces muy habitual en muchos noctámbulos de empezar la noche en Cibeles hasta las dos de la madrugada, después bajarían a Ciudad Vieja, “Ciutat Vella”, para acabar la noche en uno de los locales de moda en aquella época.
 El fin de la dictadura propicio el inicio de una de las etapas más gloriosas de Cibeles, que reunía una mezcla de intelectuales, progresistas y gente de teatro. En 1979 Narcis Serra candidato a la alcaldía de Barcelona por el PSC, celebro el primer mitin inaugural de campaña, a las elecciones municipales.
En su última etapa Cibeles estuvo animada por varias orquestas y grupos de varios tipos de música. Era uno de los lugares predilectos para organizar despedidas de soltero. Las noches de los viernes la sala era gestionada por la empresa “Mond Club” que ofrecía sólo música disco. 
Este nuevo enfoque en el negocio, propicio las primeras quejas de los vecinos y por consiguiente las primeras denuncias, el local carecía de una insonorización buena y el ruido molestaba profundamente a los vecinos, pero esto no fue lo más grave, las salidas a altas horas de la madrugada con la gente excitada por la música y el alcohol provocaban continuas peleas entre los clientes por lo que tras varias denuncias el local fue clausurado.
El propietario del local Pau Solé Ribas, que a su vez lo era del local la “Paloma”, no quiso asumir más responsabilidades y decidió vender en el 2005, el local al Ayuntamiento, para destinarlo a equipamientos públicos, en el 2009 empezó a derribarse.
 
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