Casino de la Rabassada Revisada el 12 de mayo del 2019 - La Barcelona de antes

Vaya al Contenido

Casino de la Rabassada Revisada el 12 de mayo del 2019

Parques
Aunque construido en el municipio de San Cugat del Valles, en la carretera que sube al Tibidabo (antes del desvió que lleva a la cumbre), se le puede considerar como un edificio de la ciudad de Barcelona, ya que para su inauguración se inauguró una línea de tranvía que acercaba a los clientes desde la calle Craywinckel. Si bien en su tiempo fue uno de los edificios más espectaculares de la Barcelona burguesa, hoy es un lugar ruinoso y lleno de misterio, que no indica el glamour que tuvo en su día.
Pero el futuro Casino había empezado en 1898, como Gran Hotel Restaurant de la Rabassada, fue decorado por Edmon Lechavallier Chevignard,  al que acudía la alta sociedad barcelonesa y los artistas y personalidades de la época que visitaban la ciudad. Para su cocina habían traído desde Paris una serie de cocineros que situaron el restaurante en cabeza de los restaurantes de la ciudad. El 15 de diciembre de 1899, la Vanguardia publicaba la celebración del tercer certamen concurso culinario de la Agrupación Artística culinaria “La Modelo” y la concesión del premio de la medalla de oro a José Casanovas, jefe de cocina del Gran Hotel Restaurant de La Rabassada.
Los precios que regían entonces y que eran solo para bolsillos opulentos, causarían risa en nuestros días. La habitación  sin desayuno costaba 8 pesetas  y en el restaurante en el que podías disfrutar de una exquisita carta, también podías degustar de un cubierto, que costaba 5 pesetas.
El éxito cosechado por el hotel-restaurante hizo que en 1908, capitalistas franceses decidieran ponerse en contacto con los propietarios del edificio, para constituir la sociedad inscrita en el Registro Mercantil de Barcelona el 14 de enero de 1910 con el nombre oficial de “La Rabassada Sociedad Anónima Inmobiliaria de Sports y Atracciones con un capital social inicial de 1,5 millones de pesetas.
La sociedad, aprovechando los terrenos que había alrededor del hotel decidió construir un complejo lúdico que fuera la admiración. Contactaron con Andreu Audet i Puig, para que realizase un proyecto en el que aparte del Hotel – restaurante, hubiese un casino, algo que en aquellos tiempos estaba de moda, un parque de atracciones, en Barcelona habían desaparecido todos los que estaban por el paseo de Gracia y un jardín botánico. El presupuesto del proyecto, se calculaba en un principio en dos millones y medio de pesetas.
La expectación por parte del público era tan grande en el seguimiento de las obras, que la sociedad decidió abrir temporalmente el 4 de septiembre de 1910, el espléndido restaurante dirigido por un chef expresamente traído desde París., amenizando las comidas y las cenas por la Orquesta Tziganes, dirigida por el maestro Frank Bertrand.
Para la inauguración se había decidido que fuera todo un acontecimiento multitudinario, se hizo instalar una nueva línea de tranvías que llevaría a los clientes desde la calle  Craywinckel hasta las puertas del casino. Se pusieron a disposición de los clientes adinerados que no seseaban subir en el tranvía, unos imponentes automóviles que salían desde el número 1 de la Puerta del Ángel con destino al Casino cada hora, desde las 9,30 hasta las 22,00 de la noche ininterrumpidamente.
El antiguo hotel sufrió una transformación completa, para poder adecuarlo a los nuevos edificios instalando todo tipo de comodidades, a los que se podía acceder a través de espectaculares escaleras, amplísimas terrazas y miradores desde los que se podía visualizar la ciudad.
Se modernizaron las instalaciones del Hotel y del Restaurante, el casino fue equipado con los últimos elementos en materia de juegos, en el Parque de atracciones, destacaba la montaña rusa “Scenic Railway”,  diseñada por  LaMarcus A. Thompson, (inventor de las montañas rusas), con un recorrido de 2 km. y, con un desnivel de 25 m. y  varios túneles, de los cuales alguno todavía se conserva. Por último el Jardín Botánico, en el que destacaban  el plátano de sombra, el cedro del Atlas, el cedro de la India, el castaño de Indias y la palmera excelsa o el azahar de la China, que habían sido importados, para deleite de los amantes de la naturaleza.
El conjunto fue inaugurado el 19 de julio de 1911. A la inauguración asistieron unos trescientos invitados, que después de una visita por las nuevas instalaciones, fueron obsequiados en salón de fiestas, con un espléndido banquete, presidido por el alcalde de San Cugat del Valles, Martin Rodó, y los diputados a Cortes Alfonso Sala, Rómulo Bosch y Alsina, Juan Godo, José Zulueta y Juan Moles.
No obstante la inauguración no fue todo lo lucida que se hubiera querido, ya que una gran parte de los invitados, que ante el temor de los problemas de aparcamiento que pudiera haber prefirieron subir con uno de los cuatro tranvías que habían sido alquilados a una empresa de Marsella, por circunstancias técnicas no pudieron hacer el trayecto  por culpa de la avería de un transformador de electricidad, la prensa de aquel día fue tan crítica con el Casino y la empresa A.E.G. que al día siguiente Waal.V. Lillo, escribía una carta al director de la Vanguardia, diciendo que el fallo no había sido de A.E.G. sino de la empresa que había construido el l Grupo Convertidor.
Con la urbanización de la montaña del Tibidabo diez años antes y la inauguración del complejo del Gran Casino Rabassada, la clase burguesa de la ciudad, había encontrado un lugar de diversión a pocos minutos de la ciudad, al que  llegaban con tranvía, desde la estación del funicular del Tibidabo, o en su propio medio de locomoción.
La prohibición del juego en España, el 30 de mayo del 1912, por parte del presidente del gobierno  José Canalejas Méndez, precipito el comienzo del declive del complejo lúdico, que provocó la quiebra de la sociedad al cabo de un año. El complejo fue alquilado a Joan Meunier i Monin para que pudiera explotar todo el complejo excepto el Casino. En 1919, Joan Meunier compró todo el complejo lúdico, reabriéndolo como Jardines de Recreo y Atracciones,
Las instalaciones sobrevivieron como hotel – restaurante y parque de atracciones pero poco a poco fue perdiendo clientela lo que propicio el cierre progresivo de las instalaciones hasta que en 1930, se clausuraba definitivamente el restaurante. Durante un tiempo los túneles de la montaña rusa, fueron usados como bodegas y almacenes.
Algunos cronistas ha escrito que debido a la Exposición Internacional de 1929, el hotel - restaurante volvió a abrir sus puertas a la sala de juegos del antiguo Casino, pero que la permisividad del gobierno, duro el tiempo que estuvo abierta la exposición y que finalizada esta el general Primo de Rivera decretó  la prohibición del juego nuevamente.
El domingo 17 de octubre de 1976, en su página 49, J. Leonard escribe un artículo, sobre el Casino, en el que comenta que el casino había sido reabierto con ocasión de la Exposición Universal de 1929, articulo que fue rebatido en el mismo diario el viernes 12 de noviembre en su página 5, por la nieta del Sr. Meunier que decía
He leído en «La Vanguardia», en una página en color del domingo 17 cte., un artículo que me ha divertido mucho sobre el casino de la Rabassada, que desde el año 1912 ó 1913 fue propiedad de mi familia que la compró a una sociedad anónima que se fue al cielo…
No discuto lo referente al año 1911. Aún no había nacido cuando inauguraron el Casino, pero en el año 1912 o 1913 estaba ya en La Rabassada donde vivía. Por consiguiente hubiese sido un poco difícil que no me hubiese enterado de la existencia del juego, aunque por referencias familiares. El señor J. Leonard se ha armado un lío con lo que fue y lo que no fue. No hubo nunca en la Rabassada pisos amueblados.
Hubo, como era costumbre en los restaurantes de la época, salones, comedores, reservados en total 6 y en la foto se ven las ventanas moriscas de dos de ellos. Hubo además de nuestra vivienda particular, habitaciones, ya que en el año 16 ó 18 en La Rabassada se alquiló parte de ella para hotel-restaurante y así se quedó y fue siempre hasta que mi familia lo guardó entero como finca de recreo en por allí el año 1930.
Por consiguiente el juego duró un par de años del 1911 al 13 máximo y si las voces de los croupiers aún resuenan en los bosques es que, evidentemente, hay mucho eco por allí… Recuerdo haber oído comentar que Canalejas que tenía que dar la autorización para reanudar el juego (después de la adquisición por mi abuelo del Casino), fue el día antes asesinado en Madrid y nunca más hubo juego en La Rabassada.
Esto debía ser en el año 1912 o 13. En cuanto a la noticia de que el general Primo de Rivera ordenó el cierre del Casino, me hace mucha gracia. El general Primo de Rivera, que era un buen amigo, estaba en La Rabassada el día antes de la proclamación de la Dictadura, y recuerdo que me recomendaron no comentar su presencia.
Si un extenso sudario verde cubre los escasos restos del difunto Casino, es porque en 1936 se apoderaron de él e instalaron en nuestra vivienda y en la parte inhabitada del antiguo Casino un cuartel de Carabineros. Lo dejaron tan destruido, tan maltrecho, que en 1940, para evitar accidentes, se tuvo que acabar de derribarlo.
Esto también forma parte de la historia de La Rabassada.
Aunque con algunas inexactitudes, me ha hecho mucha gracia el artículo. Le ruego lo comunique al autor. La verdad es siempre la verdad.
P. Th. P, de UTRILL
Durante la guerra civil los túneles de las atracciones fueron utilizados como refugio contra los bombardeos y el hotel fue utilizado como cuartel. En 1940, las instalaciones fueron derribadas en su mayor parte, quedando en pie restos de paredes, columnas, esculturas escondidas entre la vegetación, túneles, fragmentos de escalinatas y otros pequeños rincones.
En la actualidad está prohibida la entrada al solar que ocupaba todo el recinto, por motivos de seguridad, tanto de los visitantes como de los restos ubicados en el solar, que (por sucesión), han pasado, a ser propiedad de dos familias barcelonesas. No obstante a quienes pueda interesarles conocerlo en sito, pueden solicitar una autorización anticipada por medio de la administración del Parque Natural de Collserola y esperar les sea concedida la autorización.
Regreso al contenido