Casa de Xifrè Revisada el 13 de agosto del 2019 - La Barcelona de antes

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Casa de Xifrè Revisada el 13 de agosto del 2019

Edi. Particulares II
La casa de Xifrè, es un edificio representativo de la Barcelona del 1800, debe su fama entre otras varias cosas,  a ser el primer edificio español en ser fotografiado. Para ello se tuvo que utilizar una técnica primitiva, que en aquellos tiempos se conocía como daguerrotipo.
Pese a los esfuerzos por parte de los historiadores no se ha llegado nunca a encontrar una copia de dicha (fotografía), en mis primeros años de investigación había circulado por internet una fotografía que algunos desaprensivos, habían hecho circular como autentica, la fotografía pertenecía a la Casa Cuadras, que se encuentra a continuación de la Casa Xifrè más cercana a Vía Layetana. Realmente al observar la fotografía y contemplar la casa se apreciaba la casa  y se veía la muralla a la izquierda, algo del todo imposible ya que tendría que haberse vista a la derecha. A parte los ángulos de la casa Xifrè son de 90º y en la fotografía la casa salía con un pequeño chaflán.
Pero para conocer mejor el edificio debemos situarnos en el 15 de octubre de 1777, fecha en que nació Josep Xifrè i Casas, en Arenys de Mar. En 1789, emigró con su hermano Domingo a Cuba, huyendo de los acreedores que perseguían a la familia. La especulación comercial y el contrabando, le hicieron aumentar rápidamente una fortuna.
Volvió a Barcelona con 60 años en 1831, después de pasar una temporada viviendo en Paris, donde se inspiró para la construcción de su edificio en la ciudad condal. Se puso en contacto con los arquitectos Francesc Vila y Josep Boixareu, para que se trasladaran a Paris y observaran los edificios que había en la Rue de Rivoli entre a plaza de La Concorde y el Museo del Louvre y le construyeran un edificio de las mismas características en el solar que había adquirido en la manzana formada por el paseo de Isabel II, el Pla de Palau y las calles de la Reina Cristina y de Llauder, terreno cercano a las murallas, en el mejor sitio de la ciudad en aquel momento, que habían sido urbanizados en 1834 a raíz del proyecto de derribar de las murallas en un futuro no lejano.
El edificio se empezó a construir 1836, pero las graves filtraciones de agua que minaban los cimientos retrasaron su terminación hasta 1837. El 22 de enero de 1837, el diario ‘E1 Guardia Nacional”, publicaba en sus páginas: La sólida, vasta y hermosa casa que el Sr. Xifré se está acabando de edificar en un estilo neoclásico. Fue proyectado como un conjunto de diez casas, con escalera propia y patio central, (algo que posteriormente lo encontraremos en: la Casa Terrades “Les Punxes” y Pascual y Pons), pero aportando una imagen unitaria. Los porches tienen una altura de la planta baja y el entresuelo, llegando al primer piso, del que se levantan tres pisos coronados por una azotea unificada, en la que se pensó establecer un observatorio astronómico.
La fachada principal y la del Pla de Palau, habían copiado los porches de la Rue de Rivoli parisina y las otras dos fachadas se construyeron de forma tradicional en un terreno cercano a las murallas, en el mejor sitio de la ciudad en aquel momento. La fachada principal había sido adornada con alegorías al comercio, la navegación y América: una serie de medallones con famosos navegantes: Colón, Elcano, Magallanes, Pizarro, también destacaban otros relieves con temática marítima y niños, otros con motivos de tipo mitológico, a los que se les confirieron un sentido de simbología masónica.
En el frontal principal que adorna la fachada del paseo de Isabel II, se puede leer A FUNDAMENTIS ERECTA ANNO MDCCCXLVII, fecha en que se dio por levantado el edificio, no la de su inauguración. En la parte inferior del relieve frontal, se puede leer: “Urania coeli motus scrutatur et astra”, El movimiento del cielo y las estrellas es observado por Urania.
Estaba  dotado de  soportales, que le hicieron un reclamo de fácil identificación por su belleza, conocidos como los Porches de Xifrè “Los  Porxos d'en Xifrè”. La planta baja fue destinada a la instalación de comercios. El primer piso estaba dedicado a su familia y el resto dedicado al alquiler. El edificio, se construyó en su tiempo con una serie de adelantos, que hoy pasarían desapercibidos pero que entonces dieron mucho que hablar: fue el primer edificio de Barcelona que dispuso de agua potable gracias a cuatro depósitos situados en las cuatro esquinas en la azotea
Xifré, que quería que el edificio fuera lo más parecido a su experiencia parisina, hizo construir en la esquina de Isabel II y Pla de Palau, un local de grandes dimensiones en el que se pudiera instalar un gran café restaurante como los que había visto en la capital francesa. Xifrè se puso en contacto con Josep Cuyás propietario del café, para que tomara las riendas del negocio, el cual fue inaugurado las navidades de 1838, sin poseer todavía un rotulo.
Josep Cuyas, consiguió rápidamente por su calidad y servicio, el elogio del público y la prensa J. Coroleu, articulista de La Vanguardia, escribió el 8 de abril de 1889, un artículo del cual ofrezco unos párrafos muy interesantes:.
E! mes de octubre de 1848 fue uno de los más notables de la historia de Barcelona, por haber ocurrido en él, un hecho que demuestra palpablemente la gran ventaja que lleva la región catalana a las demás de España en punto a actividad y amor al progreso: La inauguración del ferrocarril de Mataró
El día de Todos los Santos de aquel año abriéronse al público el Gran Café del Comercio y el, Gran Café de la Rambla, vastos y lujosos locales que representaban un gran progreso en esta ciase de establecimientos. Hasta entonces el más reputado había sido el de las Siete Puertas, que se hallaba en los pórticos de la casa Xifré en la plaza de Palacio. Era espacioso y bien decorado; pero excéntrico en demasía, (entonces a las afueras de la ciudad). El público prescindía de esto por su excelente servicio y por las simpatías que disfrutaba su dueño el señor Cuyas.
La casa Xifré, fue el primer edificio español en ser fotografiado con el método de Daguerrotipo (formación de la imagen sobre una superficie de plata pulida como un espejo. Para economizar, las placas eran de cobre plateado, por una sola cara), una invención de Louis  Daguerre. El día 10 de noviembre de 1839,  a las 11 de la mañana dio comienzo la obtención del daguerrotipo, que tuvo una duración entre 60 y 70 minutos. El acto supuso un gran acontecimiento en la ciudad ya que se solicitó la colaboración ciudadana para realizar la toma desde un terrado de la calle Castaños 7, con fachada a la plaza de la Constitución (actual Plaza Palacio). El encargado de realizar la fotografía fue R amón Alabern
El 21 de setiembre de 1895, (en el actual número 4 del Paseo de Isabel II), instalo su residencia en Barcelona el matrimonio formado por José Ruiz Blasco y Lola Picasso, junto con su hijo, el joven Pablo. La familia eligió esa ubicación porque quedaba justo delante de la Escuela Llotja, donde coincidirán padre e hijo: José como profesor de Bellas Artes y su hijo Pablo, como alumno. Picasso, era entonces un adolescente de 13 años, que a menudo subía a la azotea del edificio para observar el paisaje que se contemplaba desde ella, allí se inspiró para realizar sus primeras pinturas que evocaban las terrazas.
En la década de los 60, la zona se vio invadida por la apertura de bazares que hacían la competencia, al resto del comercio barcelonés con la venta de todo tipo de productos con precios que no tenían competencia. La Casa Xifré, también se vio invadida en los bajos de los edificios de la calle Reina Cristina y en todo el edificio cuya portería daba a la plaza Palacio, que los bazares estaban en todos los pisos de la escalera. Era un lugar de visita obligada para todo aquel que venía del resto de España y quería comprar algún objeto de oro, puros cubanos, tabaco de estraperlo, las primeras medias de cristal (nylon) y en un momento en los que era pecado y difícil comprar preservativos (condones), en los escaparates y en pequeños estantes colocados delante de las tiendas se exhibían una cantidad de modelos de diferentes medidas y colores, que muchas veces comprometían  a los padres cuando su hijo pequeño le preguntaba  para que era aquello.
Al amparo de aquellos negocios, apareció la picaresca  y no era raro encontrar, al cliente que quería comprar aún más barato y al listo que tenía el producto a mejor precio en el capo de un coche. Resultado que cuando el cliente llegaba a casa con la caja precintada del producto que había comprado, se encontraba con que en el interior no se encontraba el producto que había adquirido.
En 1993,  Luis Celi Méndiz, presidente de la Asociación Barna Port, comentaba en una entrevista las dificultades que tenían no solo por la competencia que tenían no solo entre ellos, sino también con los estafadores que vivían alrededor de aquellos comercios que llegaban a dar empleo a más de 1.000 personas.
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