Casa Segura – Casa Cabot Revisada el 10 de julio del 2018 - La Barcelona de antes

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Casa Segura – Casa Cabot Revisada el 10 de julio del 2018

Edi. Particulares II
La Casa Segura, conocida también como Casa Cabot, por el nombre de su propietario Jaime Cabot Batlle, adquirió el antiguo edificio de la Casa Rosés en la Plaza Cataluña 17, para construir en 1923, un edificio de viviendas de alquiler y utilizar los bajos como locales comerciales, en el que instalaría una nueva joyería, con la que expandir el negocio y aumentar sus inversiones.
Su pretensión era que (en una época en que la plaza era el centro de la atención ciudadana), el nuevo edificio le diera prestigio y notoriedad por lo que selecciono entre varías las firmas que ocurrían los otros locales comerciales. Estos fueron ocupados por la casa de fotografía Baltà y Ribas, pionera en aquellos momento en el mundo de la fotografía y el cine y la Librería Catatonia que inauguro allí su primera librería en la ciudad,
La Casa Segura fue durante varios años el edificio civil más alto de la ciudad, que Cabot siempre puso su empeño en saber explotar. El 18 de abril (viernes Santo) de 1924, había anuncio en la prensa que a las once y media de la mañana se realizaría la escalada del edificio, por parte del portugués Néstor Lopes, aunque el anuncio tuvo una repercusión de público enorme, el resultado fue un poco decepcionante ya que el portugués lo había conseguido ayudado por unas cuerdas.
Decepcionado por el éxito y fracaso que se produjeron a la vez, nuevamente el 14 de diciembre de 1930, volvió a programar una nueva escalada a cargo del gimnasta portugués Massa Vaz, conocido con el sobrenombre del hombre araña, se presentaba en los periódicos de la época, como la persona que intentaría escalar la fachada del edificio hasta llegar a la cúpula. La expectación fue enorme y una multitud de curiosos se concentró en la plaza para seguir las evoluciones del osado atleta, que finalmente, con no pocas penurias y sufrimientos, consiguió lograr conquistar la cima.
En 1932, el edificio fue derribado, al ser adquirido junto al nº 18, por la Canadiense “La Canadenca”, empresa de electricidad  para convertirla en su edificio de oficinas sede central de Riegos y Fuerzas del Ebro. La guerra civil en 1936 paralizo la construcción del edificio. La empresa después de varios problemas sociales hizo suspensión de pagos y en 1948 fue comprada por el financiero balear Juan Marc que la integro en 1951 en la empresa FECSA (Fuerzas Eléctricas de Cataluña), y vendió el edificio. Finalmente en mayo de 1948 el gobierno adquirió el local para construir la Oficina del Banco de España en Barcelona que quedo inaugurado en 1950.
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