Casa Samà - Palacio Samà Revisado el 18 de septiembre del 2018 - La Barcelona de antes

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Casa Samà - Palacio Samà Revisado el 18 de septiembre del 2018

Edi. Particulares II
La Casa Salvador Samà, conocida también como Palacio Samà o del Marqués de Marianao, (título concedido el 6 de junio de 1860, por la reina Isabel II), estuvo situada en la esquina del Paseo de Gracia con la calle Cortes, en el actual número 11, fue construido por el arquitecto Josep Oriol Mestres i Esplugas, (que en 1856, había sido designado para la remodelación de la Catedral de Barcelona), el cual había solicitado al ayuntamiento  el 2 de junio de 1868, fue uno de los primeros palacetes construido en el Paseo de Gracia.
El proyecto consistía en la construcción de un edificio con sótano, planta baja y planta principal destinada a vivienda familiar y planta segunda, con dos viviendas destinada al alquiler, un jardín que la rodeaba su parte trasera, que iba desde la calle Cortes al Paseo de Gracia donde un pasaje cubierto, daba entrada directa al jardín y al edificio.
El 19 de junio de 1868, el ayuntamiento concedió el permiso de construcción. Las tres fachadas  del edificio eran de piedra muy habitual en aquellos tiempos, en el chaflán las columnas  exteriores enmarcan las aberturas del salón. En la fachada posterior casi todas las aberturas eran balcones que daban al jardín privado.
La entrada principal tenía la particularidad de haber sido diseñada en la parte correspondiente al Paseo de Gracia, en vez de haber sido diseñada en el centro del chaflán, con una puerta grande de entrada de carruajes y dos puertas laterales más pequeñas servían de entrada para el servicio y para las dos viviendas alquiladas de la segunda planta. Estaban adornadas por columnas redondas: dos en los extremos y una en cada lado de la puerta principal, sobre una peana cuadrada.
La vivienda familiar ocupaba el sótano, la planta baja y el piso principal, con una dedicación completamente diferente: en el sótano se encontraba la cocina, la lavandería y los servicios. En la planta baja estaban los dormitorios del servicio, las cocheras, la salita del mayordomo, unos despachos y dos salones con salida directa al jardín, en las que se celebraban los actos sociales. La planta principal, estaba ocupada por las habitaciones familiares y por el salón principal,  decorado por el pintor Eduard Llorens i Masdeu, especializado en decoración de interiores y la sala de la chimenea (muy frecuente en aquellos tiempos).
Para poder comprobar el grado de aislamiento sufrido por la ciudad, durante su encierro dentro de las murallas y de la lentitud de como se iba urbanizando el ensanche,  transcribo una parte de un artículo de La Vanguardia del domingo, 9 de diciembre de 1894, en su página 4, que hacía referencia a un comentario sobre Manuel Gibert, propietario de la primera casa construida en el ensanche y que deseaba adquirir varios terrenos de la zona.
Siempre tuvo la obsesión del derribo del cinturón de piedra (La Muralla), que ahogaba a Barcelona. Un amigo suyo, llamado Font poseía dos campos de cultivo que se extendían desde el Camino de Ronda, (un cinturón ideado por Cerdà, para rodear la antigua muralla desde el Arco de Triunfo a la avenida de Paralelo), hasta los mojones aun todavía hoy existentes en la Calle Cortes (hoy Gran-Vía), frente al Palacio de Sama. Gibert ofreció a su amigo abonarle el doble precio del que sacaba ordinariamente del arrendamiento de aquellos campos de cultivo, para  luego partir la propiedad de los terrenos, una vez obtenido el derribo de las murallas. La perseverancia del señor Gibert, que preveía una acción inmediata.
Finalizada la guerra Civil, la privilegiada situación, fue un lugar que acaparo la mirada de las grandes empresas, que intentaron hacerse con el solar, para construir sus sedes principales y aunque no lo tuvieron fácil, fue el Banco Vitalicio que tenía su sede en la misma calle Cortes con Rambla Cataluña, consiguió doblegar la resistencia de su propietario y conseguir levantar un edificio sin un valor artístico, que seguía las construcciones monumentales de la época. Su derribo dio comienzo en 1947, seguidamente se empezó la construcción de un edificio, que todavía perdura en nuestros días. Una parte del edificio fue ocupado por las Galerías Condal. Cerró el 14 de abril de 1986.
En edificio interior de la planta baja, que fue inaugurado 13 de diciembre de 1946, en una gala a beneficio del Hospital Cotolengo del Padre Alegre, con el estreno de la película “El velo azul”. Posteriormente el edificio fue inaugurado en 1951, con una serie de locales comerciales, en su recorrido se encontraba una plazoleta con una fuente interior, de la que se podía entrar en el cine Galerías Condal y el restaurante cafetería La Nau, El cine cerró sus puertas el 14 de abril de 1986, el restaurante hizo lo mismo en el 2014.
El edificio dedicado mayoritariamente ha acogido al consulado argentino  y al consulado de Francia, el cual sufrió un atentado en 1983, al hacer explosión una bomba que causó varios heridos.
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