Casa Ricart Revisada el 1 de abril del 2019 - La Barcelona de antes

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Casa Ricart Revisada el 1 de abril del 2019

Edi. Particulares II
Fue uno de los primeros palacetes construidos en el primitivo Paseo de Gracia en 1862, perteneció a Frederic Ricart i Gibert segundo Marqués de Santa Isabel, industrial textil, propietario de la antigua fábrica de Can Ricart en Pueblo Nuevo. Para su realización Ricart, se puso en contacto con el maestro de obras (nombre que recibían los actuales arquitectos), Felipe Ubach, para que realizase un proyecto de construcción de su casa familiar.
El solar adquirido por Frederic Ricart, había pertenecido a los antiguos Jardines del Criadero, unos terrenos a la salida de la ciudad amurallada que el ayuntamiento había dedicado para realizar un vivero, para criar los árboles y plantas que serían instalados dentro de la ciudad. Tenían una superficie de 1,2 hectáreas y un frente de unos 80 metros. Que corresponderían a la actual manzana situada entre la Gran Vía y la calle y Diputación y del Paseo de Gracia y la calle de Pau Claris.
Eran tiempos en el que la antigua carretera que se dirigía de Barcelona a la Villa de Gracia (actual Paseo de Gracia), era un camino de tierra en el que se construían los primeros palacetes y el incipiente paseo con una mueva arboleda daba una sensación de paz.
Para su construcción Frederic Ricart, necesito de la autorización del Gobierno Civil, que exigía que todas las construcciones de la zona, debían de seguir las normas dictadas para el futuro Paseo de Gracia, los palacetes debían realizarse dentro del perímetro del solar y debían de cumplir las siguientes condiciones: la construcción no podía  en ningún caso ser mayor que el terreno destinado a jardín y su construcción no podía superar los 16 metros de altura.
Felipe Ubach, había obtenido la aprobación de su proyecto por parte del arquitecto municipal Antoni Garriga i Roca,  contaba con planos y alineaciones, que fueron revisados y firmados por el propio Ildefons Cerdà, en los que constaba que el solar no tenía ninguna dificultad para poder llevar los materiales de construcción hasta su solar. Lo primero que construyó Ubach fue la verja de separación del solar con la calle y un pequeño edificio que posteriormente seria dedicado a la casita del portero o conserje de la finca.
La construcción fue acabada con un error en la altura, pasando de los 16 m. permitidos a los 24, para justificar el error Ubach,  lo aducía a razones estéticas y a la decoración de la fachada, ya que la zona habitada, en ningún caso superaba  la altura permitida. El enfrentamiento de Ricart y Ubach y Josep Fontserè i Mestre, (jefe de los arquitectos municipales y uno de los arquitectos que participo en el concurso de proyectos para diseñar el ensanche de Barcelona), fue bastante duro, no obstante finalmente accedió a otorgar un permiso provisional, mientras se cambiaban las nuevas ordenanzas que aumentarían el aumento de altura de las futuras edificaciones.
El palacete,  se mantuvo edificado hasta principios de los años 80, en que Frederic Ricart i Gibert, decide vender el edificio (que fue derribado), para construir un nuevo palacete en el paseo de San Juan 39-41, esquina con la calle Diputación 255, solar que había en 1869, para que Josep Fontserè Mestre, que había autorizado la construcción de su antiguo palacete, le construyera su nuevo palacete,  las obras empezaron en 1882 y no acabaron hasta 1887, por lo que Ricart no pudo ver terminado ya que el 15 de diciembre de 1883, fallecía a causa de una grave enfermedad, si haber visto terminar la construcción del nuevo Palacete.
El palacio del Marqués de Santa Isabel (tal y como lo conocemos hoy en día), la entrada principal está en la calle Diputación y otra fachada en el paseo de San Juan, el espacio de unión entre los dos edificios está ocupado por amplio jardín con una fuente, La actual construcción, no es el original. La primera construcción era de planta baja y dos plantas, también se había construido un invernadero de hierro y vidrio, declarada “Bien Cultural de Interés Local”.
Fue heredado por su hijo Felipe Ricart de Córdoba, que lo vendió en 1920 a la compañía de Aguas de Barcelona, para que lo convirtiera en su sede oficial, que posteriormente en 1945, realizo una ampliación construyendo tres nuevas plantas y una terminación con una serie de mansardas.
El edificio, tiene una construcción desconocida por el gran público y que fue realizada con motivo de la guerra civil. Durante la contienda se construyó un refugio antiaéreo, que ha sido restaurado y que puede visitarse esporádicamente ya que normalmente no está abierto al público. En la actualidad es la sede del Departamento de Interior de la Generalidad de Catalunya.     
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