Casa Pascual y Pons Revisada el 11 de julio del 2018 - La Barcelona de antes

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Casa Pascual y Pons Revisada el 11 de julio del 2018

Edi. Particulares II
La actual casa Pascual y Pons es un conjunto de dos edificios que fueron construidos por el arquitecto modernista Enric Sagnier i Villavecchia,  arquitecto modernista para las familias de Sebastià Pascual y de Alexandre Pons, aunque para ser más certeros deberíamos decir que los dos edificios pertenecían a una misma familia ya que pese a que los edificios llevaban el nombre de Pascual y Pons que eran los cabezas de las dos familias y que servía para diferenciarlos. En uno habitaba la familia de Alexandre M. Pons Serra, en el otro lo hacía Isidra Pons mujer de Pascual y hermana de Alexandre.
En 1841 el Ayuntamiento de Barcelona convocó un concurso por promover el desarrollo de la zona y en 1852 se colocaron las primeras farolas de gas. Con el derribo de las murallas que se realizó a partir del 9 de agosto de 1854, el paseo coge un nuevo impulso y a partir de 1890 se convirtió en el centro residencial de la alta burguesía.
La casa fue construida entre 1890 y 1891, en el solar que ocupaba el primitivo Teatro Novedades que estaba construido en madera, que había sido inaugurado  en 1869 como “Salón de Novedades” y que fue derribado en 1884, debido a su traslado a la Calle de Caspe 1. El nuevo edificio ocuparía los números 1 de la Ronda de Ronda de San Pedro, 2 y 4 del Paseo de Gracia y 2 y 4 de la calle Caspe. En aquellos tiempos el Paseo de Gracia no existía, ya que no se había urbanizado la Plaza de Cataluña y La Villa de Gracia no se había anexionado con Barcelona y el futuro paseo recibía el nombre de Camino de Jesús, que era un camino de tierra que partía de la Puerta del Ángel y dejaba la ciudad a la altura de la calle Provenza para continuar hasta Gracia.
Como era preceptivo en aquellas fechas el piso principal era habitado por las dos familias, dejando el resto del edificio para el alquiler individual de viviendas, a los que se accedía por una escalera diferente a la de los dueños. Si nos paramos un poco a pensar, es junto con los edificios de Bosch Alsina y Agustí Manaut, las tres únicas reliquias que quedan en pie de la Plaza de Cataluña de final del Siglo XIX, como verán cuidamos y conservamos, los edificios históricos.
En 1905 Pascual y Pons decidieron aprovechar el incremento de visitantes por la zona para abrir en los bajos la tienda, “Granja Catalana” o “Vaquería Can Pons”. Fue el primer paso para ocupar la esquina de Paseo de Gracia Ronda de San Pedro,  la afluencia de público dispara la afluencia de público al lugar, lo que hace que la familia de camiseros Comas, decidiera en 1912 trasladarse a dicho edificio y consiguen que el mismo Enric Sagnier, sea el arquitecto del nuevo proyecto, el cual es inaugurado un año más tarde consiguiendo la decoración del mismo, el primer premio de decoración otorgado por el Ayuntamiento en el 1913
La Sastrería y Camisería Comas y Cía., fue en aquellos momentos la tienda de más prestigio en vestuario masculino que había en Barcelona, en ella no solo se podían encontrar las más prestigiosas marcas mundiales, sino que se había especializado en el  vestuario y los utensilios para la práctica del tenis, un deporte entonces exclusivista solo al alcance de bolsillos adinerados, Santiago Comas, dictaba desde su tienda la vestimenta de la clase alta de la ciudad. Tenía además también la exclusiva de  ser el centro de inscripción para los principales campeonatos que se celebraban en las principales plazas europeas.
En 1922 La casa Pascual y Pons, es comprada por la empresa “Sociedad Catalana de Seguros Contra Incendios a Prima Fija”,  que había sido fundada en 1864, por Ferrán de Delás i de Gelpí, hoy la conocida Catalana de Occidente.
En 1982 la casa Comas cerró sus puertas, se había cambiado la forma de vestir, los trajes a medida iban desapareciendo, las camisas ya no hacía falta confeccionarlas  a medida y el deporte del tenis ya no solo era exclusivo de la élite, los alrededores de la ciudad, se habían saturado de la construcción de pequeños complejos para el disfrute del tenis.  Su lugar fue ocupado por la Caixa Catalunya para hacer un lugar para poder celebrar exposiciones de pintura.
En 1984 la casa Pascual y Pons Catalana de Occidente que había adquirido el edificio, realizó un proceso de rehabilitación para corregir el lógico deterioro producido a través de los años y toma la determinación de volver a dejar la esquina del edificio, como en un principio había proyectado Sagnier, eliminando el espacio comercial y volviendo a sus orígenes.
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