Casa Narciso Plá Revisada el 8 de julio de 2018 - La Barcelona de antes

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Casa Narciso Plá Revisada el 8 de julio de 2018

Edi. Particulares II
Situada en la antigua Rambla de Cataluña 26, esquina con la futura Ronda que debía abrirse entre el Paseo de Gracia y la propia rambla de Cataluña una vez hubiera sido derribada la Estación de Martorell y sin perspectivas que formara parte de la futura Plaza de Cataluña.
Fue una de los primeros grandes edificios construidos en el lugar, ya que hasta entonces solo se habían edificado pequeños palacetes familiares conviviendo durante varios años con las casas Estruch y Gibert, construidas y la antigua Estación del Tren de Martorell que impedía la apertura  y que cerraba el paso a la apertura de la futura Ronda Universidad. El edificio pertenecía a Narcis Pla i Deniel, político y abogado, hermano del que fue arzobispo de Toledo y Cardenal Primado de España: Enrique Plá i Deniel, que poseía un solar en el actual número 9,  de actual en la plaza de Cataluña, estuvo situado por un lado con el solar  del futuro “Gran Café Colón” y por el otro por el otro por el “Café Alhambra” en el que años después estuvo edificado el Teatro Barcelona.
Narcis Plá, encargo al arquitecto Francesc de Paula del Villar, la construcción de una casa  con planta baja y cuatro pisos de altura, lo que le hizo destacar sobre las otras más bajas de la zona. Esta circunstancia fue aprovechada por la Empresa de seguros inglesa “La Gresham”, que alquilo uno de los pisos y coloco un letrero publicitario en la terraza, fue uno de los anuncios pioneros de los miles que desde ese tiempo han sido colocados en la plaza de Cataluña.
A principios de 1880, Narcis Pla recibió una oferta fabulosa para adquirir el edificio por parte del industrial Enrique Batlló Batlló, para la adquisición de su edificio e instalar allí su residencia, para ello solicito en 1885, permiso al ayuntamiento para construir dos tribunas que sobresalían en piso principal, en los dos vértices de la esquina, futura residencia familiar. En 1895, decidieron ampliar el edificio adquiriendo Rufino Batlló, el solar que había quedado libre con la división del Café Alhambra y el cierre de la puerta que había tenido abierta por la futura Plaza de Cataluña, el proyecto del nuevo edificio fue realizado por Josep Vilaseca i Casanovas.
El 17 de enero de 1889, a las 5.45 de la tarde sucedió un suceso que marco la estancia de dicha familia en el edificio y su posterior venta.
En la Vanguardia del 18, en sus páginas 2 y 3 aparecía la noticia de lo sucedido la tarde anterior.
El petardo de ayer
Trascurría tranquilamente la gente por uno de los sitios más concurridos del ensanche, la Ronda de la Universidad y la Rambla, de Cataluña, cuando se sintió sobrecogidas, las 5 y 45 de ayer tarde por la enorme detonación de un petardo que había estallado a poca distancia.
En el cruce de las calles Rambla de Cataluña y Ronda de la Universidad, tienen su casa los señores Batlló y Batlló, fabricantes de esta capital;  de la puerta de esta casa salía una columna de humo que indicaba que un petardo había estallado en la escalera. Hacia aquel sitio corrieron los transeúntes, entre asustados y curiosos. Pocos minutos después llegamos nosotros al lugar del suceso.
El portal de la calle estaba lleno de caliches y de vidrios rotos  y polvorientos por la sacudida de las paredes. En la escalera también se veían los tramos cubiertos de escombros menudos. Conforme se sube, a los diez o doce escalones a la derecha hay varias habitaciones que reciben la luz por gruesos cristales colocados en el techo al mismo nivel del piso principal, en donde parece que estalló el petardo.
Los cristales de esa claraboya cayeron hecho añicos en las referidas habitaciones destinadas a la  portería. Hemos oído que el portero que está enfermo había sido trasladado de habitación anteayer y que a este traslado debe su salvación, porque dormía en una cama situada debajo de la claraboya.
En el primer descanso de la escalera, en el piso principal ya se podía observar los destrozos principales del petardo, porque allí es donde según todas las señales estalló. El principal como todos los pisos de la casa está dividido por la escalera en dos departamentos y los dos están ocupados por la familia de los señores Batlló. Jumo a la puerta de la derecha, había un hoyo bastante grande. En aquel sitio parece que fue colocado el petardo que a juzgar por los destrozos parece que fue de dinamita.
La explosión arrancó de cuajo la puerta próxima y la lanzó volteando contra el testero del recibimiento. En este testero, sentado en un banco de cedro, estaba el ordenanza de los señores Batlló, Gerónimo Codorniu, al que la puerta disparada cogió de refilón las piernas y se las rompió. El recibimiento estaba adornado con lienzos de Urgell, Bru y otros maestros, estatuas, lámparas y objetos arqueológicos. Todo esto quedó destrozado y algunos lienzos completamente separados de los marcos.
En el testero, en que se apoyaba el banco donde estaba sentado el desgraciado Codorniu, había un reloj de caja metálica, que a la trepidación de las paredes se desprendió y cayó sobré la cabeza del ordenanza, quedándosele encajado como un sombrero.
Este golpe le produjo heridas de pronóstico reservado. La puerta del principal izquierda también quedó hecha añicos; las del segundo y las del tercero, que estaban cerradas, fueron violentamente abiertas por la explosión. El armazón de hierro y de madera de la escalera ha quedado hasta el piso tercero completamente desprendido de la mampostería de los tramos. En el piso ocupado por los señores Batlló los destrozos han alcanzado a las habitaciones interiores. En el despacho, vimos estantes y libros tumbados; en el resto del edificio, y aun en alguno de los contiguos no ha quedado un cristal entero.
El lector se imaginará el susto de los habitantes de la casa del señor Batlló y de las próximas. En algunas de ellas, muchos se figuraron que estaban amenazados de un terremoto, porque la trepidación era notable. El herido Gerónimo Codorniu fue Inmediatamente auxiliado por los doctores Monner yJori, que acudieron en los primeros momentos; luego fue llevado a la casa de socorro de la Ronda de San Pedro en donde fue nuevamente examinado y curado y por último fue trasladado al Hospital civil.
Al sitio del suceso acudieron en los primeros momentos el concejal señor Galvell, los inspectores señores Peláez y Castaños, el alcalde del barrio, los doctores Monner y Jori, y parejas de la Guardia civil, de orden público y de municipales. Las autoridades tomaron las rundidas oportunas de precaución, impidiendo la entrada y salida en la casa, y practicando reconocimientos que según hemos oído dieron por resultado encontrar fragmentos del tubo de hierro en el cual a lo que se creo estaba contenida el petardo.
Pocos minutos después de la explosión llegaron también a casa de los señores Batlló, el Juez del distrito del Parque señor don José Viver y el Secretario don Alberto del Mercado, quienes empezaron a instruir diligencias.
A las once de la noche el desgraciado Codorniu, víctima de este atentado, continuaba grave en el Hospital.
En los bajos del edificio se instaló en 1909, uno de los cafés-salón  más populares de la época “La Lune”, que después de la guerra civil quedo convertido el La Luna, por la consigna de no utilizar nombre que no fueran castellanos
Los sucesos acaecidos en 1889, crearon una preocupación en la familia Batlló, que determinaron que en 1918, tomaron la decisión de vender el edificio a Joan Pich i Pon, hombre de negocios y político que fue nombrado alcalde entre el mes de enero y octubre de 1935.
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