Casa Lleó Morera Revisada el 6 de septiembre del 2018 - La Barcelona de antes

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Casa Lleó Morera Revisada el 6 de septiembre del 2018

Edi. Particulares II
La Casa Lleó Morera, situada en el Paseo de Gracia 35, chaflán con Consejo de Ciento, es el primero de los edificios que nos encontramos en la manzana de la discordia, anteriormente había sido  uno de los primeros edificios construidos en 1864 por el maestro de obras Joaquim Sitjas para la familia Mombrú, constaba de planta baja y tres alturas, el principal como residencia familiar y los dos pisos superiores dedicados al alquiler.
El nuevo impulso tomado por el paseo que servía de unión, entre la Villa de Gracia y Barcelona, hizo que el edificio fuera adquirido en 1894 por, Antoni Morera i Busó para la construcción de su residencia, en la cual no logro vivir a causa de su fallecimiento, viudo y sin descendencia el edificio  fue heredado por su sobrina Francesca Morera Ortiz, hija de su hermano Joan Morera y de la portorriqueña Baldomera Ortiz, que estaba casada con este último.
Francesca encargó en 1902,  la reforma de la casa que había heredado a Lluís Domènech i Montaner, arquitecto que en aquellos momentos, junto a Gaudí y Cadafalch, eran los arquitecto más solicitados por la burguesía barcelonesa y que en aquellos momentos estaba interviniendo en las obras de la Fonda España y la Casa de Ardiaca.
Al igual que Gaudí con la casa Batlló, Domènech i Montaner, aprovechó el antiguo edificio para realizar una reforma integral, remodelando sus interiores y subiendo una altura el antiguo edificio. Proyecta una fachada con tribunas y balcones de piedra, que causan admiración sin estar todavía acabada la casa. Pero Francesca no llega a inaugurar el nuevo edificio, muere en diciembre de 1904, sin ver terminada la reforma. Su hijo Albert Lleó i Morera, (director del laboratorio de hematología del Hospital de San Pablo), toma el mando de la obra que finaliza la  el 10 de marzo de 1905 dando  nombre al edificio.
Estaba considerada una de las mejores obras modernistas, para su realización Domènech i Montaner, conto con la inestimable colaboración de Gaspar Homar i Mezquida, decorador y ebanista, que diseñó el conjunto de mobiliario decorado con vidrios emplomados, marquetería y tallas de madera, el cual se rodeó de los mejores profesionales de la época:
Eusebi Arnau i Mascort, uno de los escultores más destacados del Modernismo, el cual realizó las esculturas de la fachada, desaparecidas tras la reforma de 1943, proyectado por el arquitecto madrileño Francisco Ferrer Bartolomé por encargo de la firma Loewe para abrir una tienda, en los bajos del edificio, con la reforma desaparecieron unas figuras femeninas abrazadas a una vasija.
Lluís Bru i Salelles, azulejero y escenógrafo, que realizó las cerámicas y mosaicos de la escalera y el piso principal, que trabajo junto a Mario Maragliano, un italiano que vivió en Barcelona y que colaboro con Bru, en la colocación de los suelos, junto con Lluís Bru.
Josep Pey decorador, dibujante y pinto, que realizo las marqueterías del mobiliario diseñado por Gaspar Homar.
Antoni Rigalt i Blanch,  dibujante, pintor y vidriero modernista, que realizó las vidrieras del edificio, destacando la realizada en la parte posterior del edificio que representaba el árbol de la vida.
Antoni Serra i Fiter, pintor y ceramista, que realizó  en el comedor unas espectaculares escenas del campo.
Alfons Juyol i Bach, escultor y marmolista, fundador de una empresa especializada en la aplicación de la escultura a la arquitectura, participó en la fachada y en el interior del edificio, también colaboro en la decoración del templete que coronaba la casa, hoy en día continua la empresa a través de su cuarta generación.
Joan Carreras, escultor y tallador, participó en la talla de la Adoración de los Reyes de la campana de la chimenea del salón.
Dada la asimetría de la fachada, Domènech i Montaner, decide disimularla, situando en el piso principal, una tribuna para romper el diferente tamaño de las dos fachadas, continuando en el mismo eje unos balcones más pequeños, coronados por templete muy bien decorado con piedra y mosaico, sustentado sobre ocho pilares finos, lo que provoca a simple vista una simetría inexistente
En la planta baja hay grandes aberturas con arcos carpaneles (tipo de arco rebajado simétrico que se forma a partir de él, con el añadido de pequeños arcos en los extremos), con dos escaparates para el local comercial,  con dos figuras femeninas abrazadas a grandes copas jardineras, obra de Arnau. Los pilares sobre los que se sustentaban los arcos estaban decorados con leones y flores de morera, símbolos de los apellidos de la familia Lleó (León) Morera. El ascensor, fue realizado en madera con un estilo modernista.
En el piso principal destinado a residencia familiar, el recibidor impresionaba al visitante, estaba situado en la tribuna cilíndrica, que tiene cuatro columnas, rematada en la parte superior por el balcón del primer piso. En la base de cada columna había la figura de un hada, obra de Arnau, hoy desaparecidas. A cada lado, se extienden dos ventanales correspondientes a dos grandes salones con vistas a la calle. El salón de la izquierda es el destinado a recibir las visitas con vistas al Paseo de Gracia, el salón de la derecha da a la fachada del chaflán.
Al fondo de la estancia se encuentra el comedor presidido por una rotonda con un vitral emplomado semicircular, obra de Antoni Rigalt.
En el primer piso disminuye la anchura de los huecos con dos balcones corridos de diferente  medida y balaustradas de piedra con  salidas de tres puertas curvadas de igual medida para disimular la diferente medida de la fachada, en la esquina un barcón de doble curva que sirve de cerramiento al mirador inferior y balaustrada de piedra.
En el segundo piso nuevamente  Domènech i Montaner, vuelve a colocar unos balcones con barandillas redondeadas de piedra,  (siguiendo la anchura de las salidas del primer piso), las salidas exteriores enmarcan en un hueco circular, con dos pequeñas cabezas femeninas en la parte superior. La decoración de las balaustradas de los dos pisos, tienen figuras de damas con alegorías que hacen referencia a los recientes avances tecnológicos del momento: Fotografía, electricidad, fonógrafo y teléfono. El balcón central estaba formado por una baranda de dos piezas redondas unidas por un plafón con un conjunto escultórico, desaparecido actualmente, formado por una columna estriada sobre la que se sentaba un perro con dos niños desnudos mirando al perro,
El tercer piso vuelve otra vez  Domènech i Montaner, a ofrecer las diferentes medidas de fachada del edificio, con una decoración sin alardes  ni balcones, con ventanas contiguas que parecen una galería, la decoración de las ventanas así como la de la terraza están rematadas pequeños pináculos.
En la fachada trasera destacan las rotondas de hierro y vidrio y el esgrafiado de una morera. En 1906, obtuvo el primer premio por su diseño artístico, que otorgaba anualmente (en aquella época), el ayuntamiento de Barcelona.
Durante la guerra civil, el templete que hay en la azotea, fue utilizado  como nido de ametralladoras, estos enfrentamientos le ocasionaron una serie de graves desperfectos ocasionados por los disparos de ambos bandos.
La familia Lleó Morera, conservo la propiedad del edificio durante tres generaciones, lo que favoreció la conservación  del edificio. El coste de soportar el mantenimiento por parte de la familia, obligo en 1943 a vender el edificio  a la compañía aseguradora Sociedad Mercantil Bilbao, la cual solicito un proyecto de reforma de la planta baja, al arquitecto madrileño Francisco Ferrer Bartolomé, por encargo de la firma Loewe para abrir una tienda en los bajos del edificio, el proyecto fue realizado por Raimundo Durán Reynals.
La realización de dichas obras comporto la destrucción de las ventanas modernistas de la planta baja y con ello la desaparición de las esculturas de Arnau (las damas modernistas con jardineras de la planta baja), que fueron destruidas a golpe de pico en la misma acera. Las cabezas de las damas, fueron recuperadas por el portero de la finca, el cual las vendió a Salvador Dalí, para emplazarlas en el muro del patio de su Teatro-Museo de Figueras.
En 1967, Loewe realizo unas obras de reforma del interior de la tienda, que acabaron con todos los elementos decorativos originales que tenía el local.
En 1983, la Sociedad Mercantil Bilbao, vendió el edificio a la Mutualidad General de Previsión Social de la Abogacía de Madrid que posteriormente la vendió al Grupo Planeta.
En 1986 Oscar Tusquets, empezó una nueva restauración del resto del edificio, restituyendo los pináculos y el templete de la azotea, que habían sufrido graves destrozos por el fuego de ametralladoras durante la guerra civil española de 1936, que finalizaron en 1988.
En 1992, una nueva restauración consiguió recuperar varios elementos arquitectónicos que habían sido eliminados de la fachada.
En 2006 el Grupo Núñez y Navarro adquirió la Casa Lleó Morera e inició el proyecto de rehabilitación y recuperación arquitectónica.
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