Casa Francesc Riera Revisada el 22 de agosto del 2018 - La Barcelona de antes

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Casa Francesc Riera Revisada el 22 de agosto del 2018

Edi. Particulares I
La Casa Francesc Riera, situada en la calle Cortes 604, en la esquine de la calle Balmes y la (actual) Gran Vía, fue edificada en 1892, por  Francisco de Paula del Villar Carmona. Que entre otras, había continuado la construcción de la fachada del monasterio de Monserrat y el camarín de la virgen, obras empezadas por  su padre también  arquitecto. Dos años después realizo en frente el edificio de Gas Lebon en la calle Balmes que todavía hoy podemos admirar.
El edificio que hacia chaflán, tenía una altura de cinco pisos rematada por dos torres redondeadas en las esquinas, que hacían juego con los balcones tipo mirador de los pisos inferiores, el resto de la fachada correspondía a una figura simétrica en el chaflán con cinco balcones iguales en los cuatro primeros pisos tres corridos en el centro y en los extremos balcones individuales, estos a juego con los del último piso con la barandilla a ras de fachada.
La continuación de la fachada era más grande por la calle Cortes que tenía cuatro salidas a la calle con balcones corridos en los cuatro primeros pisos y el quinto con la misma estructura de la fachada. En la calle Balmes la edificación constaba tan solo de dos balcones siguiendo la misma distribución del resto del edificio.
La planta baja seguía la misma simetría que la parte baja adaptando las puertas de los locales comerciales a la estructura de la fachada a excepción de del chaflán, que tenía la puerta de entrada al edificio en el centro y a sus laterales había un plafón de piedra con figuras y una puerta del local comercial en el exterior.
Como otros muchos edificios de la época, la constante demanda de vivienda, fue aprovechada por los constructores y el edificio fue derribada en 1956, en su lugar se edificó un edificio con aspecto más severo con una mayor altura y los clásicos áticos en la parte central del edificio, que le daban un similar aspecto de todos los edificios construidos en la época, siguiendo los criterios estéticos de una  arquitectura simplista y aburrida  sin ideas que llamaran la atención, frío y rectilíneo propio de aquellos tiempos. Cabe recordar El banco Español de Crédito de la Plaza Cataluña, La sede del Banco de España en la misma Plaza, El Banco Vitalicio en el Paseo de Gracia y así un gran número de construcciones que ofrecían la falta de ideas de aquellos arquitectos.
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