Casa Batlló Revisión 14-6-2018 - La Barcelona de antes

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Casa Batlló Revisión 14-6-2018

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Cuando admiramos la casa Batlló y el conjunto de la manzana de la discordia, pocos podemos pensar en el cambio arquitectónico que ha sufrido la manzana desde el final del siglo XIX, esta tenía unas edificaciones sobrias pero sin ningún interés arquitectónico. La llegada del modernismo y la revalorización de la zona que estaba siendo monopolizada por las grandes fortunas y los hombres influyentes de la ciudad, hicieron que empezaran a cambiar las cosas.
Josep Batlló i Casanovas, hombre de negocios en el ramo textil poseedor de fábricas en Barcelona y San Juan de las Abadesas, casado con Amàlia Godó i Belaunzarán, de la familia de los condes de Godó, fue el primero que intuyo que aquel camino que llevaba a la Villa de Gracia, que no tardando mucho tiempo se convertiría en la zona de más prestigiosa del incipiente ensanche.
En 1903 Josep Batlló, decidió comprar el antiguo edificio que había sido construido en 1875 por el arquitecto Emili Sala i Cortés  profesor de la Escuela de Arquitectura de Barcelona, (antiguo profesor  de Antoni Gaudí), que en 1885 había construido la Casa Elizalde y que hoy ocupa la casa Batlló.
Derribaría el antiguo edificio y construiría uno nuevo. El propósito era el construir la primera planta para su familia y alquilar el resto del edificio y los bajos tal y como se estaba realizando en los nuevos edificios de la zona.
Se puso en contacto con Antoní Gaudí, arquitecto que en aquellos momentos empezaba a ser uno de los de más prestigio de la ciudad para que le realizara el nuevo proyecto. Pronto  la primera intención de los Sres. Batlló, de derribar el antiguo edificio se vio obstaculizada  por la intención de Antoni Gaudí que era partidario de salvar la estructura y realizar una restructuración  integral de la misma, Gaudí una vez presentados los bocetos del proyecto, consiguió que el matrimonio Batlló,  aceptara la idea de realizar una remodelación integral tal cual como se la presentaba.
Aunque la reforma fue integral, Gaudí se centró sobre todo en la fachada, el piso principal, el patio de luces y la azotea, para ello levanto un quinto piso (desván) en el que instalaría los servicios de trasteros y lavaderos del edificio. Como en todas las obras Gaudí se preocupó de buscar a una serie de colaboradores afines a sus pensamientos, que eran los que realizaban los trabajos específicos junto con sus ayudantes: Francesc Berenguer, Josep María Jujol,  que eran los que seguían puntualmente las obras.
Como industriales conto con: Los hermanos Lluís y Josep Badía para de forja, de Pujol & Baucis para los azulejos, de Sebastià Ribó para la parte de cristal y vidrio y a Casas & Bardés para la carpintería.  Para la planta del primer piso que era la de la familia Batlló, Gaudí hizo unas puertas especiales que fueron muy comentadas en la época y busco al ebanista Juan Martínez Gómez, el cuál realizo el proyecto.
La fachada posterior que daba a un patio interior la doto de una forma ondulante acorde con la parte delantera y recubierta de cerámica rota, el célebre “Trencadís”, tan peculiar de las obras de Gaudí. El piso principal que era la residencia de la familia Batlló, le adapto un patio que sobresalía del cuerpo del edificio, al que se accedía desde el comedor. El resto de pisos tienen terrazas que dan a esta parte posterior del edificio, cubiertas con barandillas de reja metálica.
El edificio en su planta baja tenía tres puertas, una a las viviendas, otra para la cochera de carruajes y otra en el centro que pertenecía a la tienda. La puerta de las viviendas se dividía en dos vestíbulos, uno privado para la familia Batlló y otro destinado a la escalera de inquilinos. La portería, una zona de trasteros y un patio central donde se ubicaban los ascensores. En 1990 la zona de las cocheras sufrió una reforma para convertirla en sala de reuniones.
La planta principal a la que se llegaba a través de su escalera privada, tenía un gran salón con un mirador completamente cerrado, desde que se podía contemplar el Paseo de Gracia en su plenitud. Los dormitorios de la familia y de los invitados y los servicios la cocina y el cuarto de la plancha.
En la azotea se construyó un segundo desván mucho más pequeño que el de la planta inferior, que estaba alojado en el lomo del dragón, para albergar el tanque de agua (ya que en aquellos tiempos no existía el agua corriente), que abastecía de agua a todos pisos del edificio.
La torre con la cruz de cuatro brazos que remata la azotea, Gaudí tenía previsto en principio que estuviera en la parte izquierda del terrado, pero para que no interfiriese con el remate escalonado de la Casa Amatller la trasladó hacia el centro, mostrando un gran respeto por la labor de su colega Puig i Cadafalch.
En la planta baja el local destinado a local comercial, se instaló  inicialmente l en 1907, la empresa francesa de cinematográfica Pathé Frères, que permaneció abierta hasta el 1921. Posteriormente en 1922, la tienda fue nuevamente alquilada a un gastrónomo italiano Emile Martignole el cual tenía desde 1810,  una tienda en la calle Escudillers, de mucho prestigio conocida como “Maison de Alimentation, Productos de Régimen y Comestibles Finos”. La nueva tienda se anunciaba solo como “Maison de Alimentation”, lo que atraía aún más el esnobismo de las clases acomodadas por su glamour francés.
Con el final de la Guerra Civil y la llegada del franquismo la familia Martignole optó por regresar nuevamente a Italia y los bajos volvieron a cambiar de negocio transformándose en galería de arte, para lo cual su directora Montserrat Isern Rabascall, que ya había inaugurado la Galería Syra el 1 de diciembre de 1931 en la Calle Diputación 262, contrato a Alexandre Cirici i Pellicer como la persona adecuada para realizar la reforma del local y reinaugurar la Galería Syra  en su nuevo domicilio en 1940.
El matrimonio vivió en la planta noble de la casa hasta la defunción de ambos (Josep Batlló en el año 1934 y su mujer Amàlia Godó en 1940), las hijas del matrimonio Batlló-Godó (Carmen y Mercedes), herederas de la familia, la vendieron en 1954 a Seguros Iberia. En 1984 durante las fiestas de La Merçe se inauguró la iluminación de la fachada
En el 2004, la casa Batlló después de una nueva remodelación abrió sus puertas como nueva casa museo que puede ser visitada por cualquier persona que quiera conocer parte de la obra de Gaudí.
Declarada Monumento Histórico-Artístico de Carácter Nacional en 1969.
Desde el año 2005 forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, dentro del Lugar «Obras de Antoni Gaudí».
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