Casa Batlló rev. 06-06-2018 - La Barcelona de antes

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Casa Batlló rev. 06-06-2018

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Cuando admiramos la casa Batlló y el conjunto de la “Manzana de la Discordia”, pocos pueden pensar en el cambio arquitectónico que ha sufrido, por esa parte de la ciudad desde el final del siglo XIX hasta nuestros días. La zona tenía unas edificaciones sobrias, sin ningún interés arquitectónico  hasta la llegada del modernismo. Pronto  y los hombres influyentes y las grandes fortunas, intuyeron  las posibilidades y monopolizaron el sector, para demostrar su poderío. La Casa Batlló fue sin duda una de ellas y desde entonces brilla en el Paseo de Gracia, convertida en una de las atracciones, que es visitada diariamente por miles de personas que quieren conocer una de las maravillas construidas por Gaudí
Reformada en una antigua casa que había sido construida en 1875 por Emilio Sala Cortés, profesor de la Escuela de Arquitectura de Barcelona, (que había sido uno de los maestros de Gaudí, al que ocasionalmente empleó como delineante). Era una casa sobria como todas las que se habían construido hasta la llegada del modernismo. Había construido entre otros edificios tan prestigiosos como la Casa Elizalde (1885) de Barcelona, la Casa Emilia Carles (actual Hotel Duques de Bergara en 1898 y el Palacio Tolrà en (1890) en Castellar del Vallés, propietarios de la fábrica textil conocida a mediados del siglo XX, como “Viuda de José Tolrà”, las Escuelas Ribas entre  (1912-1915) en Rubí y el Panteón de la familia Fargas en el cementerio de la Doma La Garriga.
El edificio fue adquirido en 1903, por 510 000 pesetas por el industrial Josep Batlló, hombre de negocios que poseía diversas fábricas textiles en Barcelona. Estaba casado con Amalia Godó i Belaunzarán, de la familia de los condes de Godó, editores del diario La Vanguardia, la familia tuvo cinco hijos. Josep Batlló, había sido el primero en intuir el potencial que adquiriría con el tiempo el Camino de Jesús (actual Paseo de Gracia), que llevaba a la Villa de Gracia, puso sus ojos en el edificio para derribarlo y construir una nueva mansión.
El lugar no tardaría mucho tiempo en convertirse en la zona de más prestigio del incipiente ensanche y todavía hoy es una de las más caras de Barcelona. Como la primera intención era derribarlo y construir un edificio nuevo. Se puso en contacto con Antoni Gaudí, (arquitecto que en aquellos momentos empezaba a ser uno de los de más prestigio de la ciudad). Gaudí, le  presento un proyecto, en el que evitaba la demolición del edificio que estaba muy bien construido, al que realizaría una transformación integral espectacular aprovechando los antiguos cimientos y la estructura del edificio ya construido.
Una vez presentados los bocetos del proyecto, viendo la grandiosidad de ellos Gaudí, consiguió que el matrimonio Batlló aceptara la idea de realizar una remodelación integral del mismo. Batlló se reservó la planta principal y el resto lo dedico para explotado en régimen de alquiler, cosa que era habitual en las casas burguesas de la época.  
El matrimonio vivió en la planta noble de la casa hasta la defunción de ambos (Batlló en 1934 y su mujer en 1940), con sus cinco hijos: José, Mercedes, Carmen, Felipe y Luis, fallecido prematuramente por una enfermedad desconocida. Las hijas del matrimonio Batlló-Godó (Carmen y Mercedes), herederas de la familia, la vendieron en 1954 a Seguros Iberia. En 1984 durante las fiestas de La Merçe La casa Batlló, inauguró la iluminación de la fachada.
Para la realización de la obra, Gaudí se centró  sobre todo en la fachada, el piso principal, el patio de luces y la azotea, para ello levanto un quinto piso (desván) en el que instalo los servicios de trasteros y lavaderos. Como en todas las obras Gaudí se preocupó de buscar a una serie de colaboradores afines a sus pensamientos, que no eran otros que Francesc Berenguer, Josep María Jujol, que le ayudaban en los trabajos específicos y que lo seguían puntualmente en muchas obras.
Como industriales Gaudí conto con: Los hermanos Lluís y Josep Badía para de forja, de Pujol & Baucis para los azulejos, de Sebastià Ribó para la parte de cristal y vidrio y a Casas & Bardés para la carpintería.  Para la planta del primer piso que era la de la familia Batlló, Gaudí hizo unas puertas especiales que fueron muy comentadas en la época y busco al ebanista Juan Martínez Gómez, el cuál realizo el proyecto.
La fachada posterior que da a un patio interior tiene una forma ondulante acorde con la parte delantera y está recubierta de cerámica rota, el célebre “Trencadís”, tan peculiar de las obras de Gaudí. El piso principal que era el de la familia Batlló, tiene un patio que sobresale del cuerpo del edificio, al que se accede por el comedor de la vivienda. El resto de pisos tienen terrazas que dan a esta parte posterior con barandillas de reja metálica.
El edificio en su planta baja tenía tres puertas, una que llevaba a las viviendas, otra daba servicio a la cochera de carruajes y otra en el centro que pertenecía a la tienda construida en los bajos. La puerta de las viviendas daba paso a una sala que se dividía en dos vestíbulos, uno privado para la familia Batlló y otro destinado a la escalera de inquilino, la portería, una zona de trasteros y un patio central donde se ubicaban los ascensores. En 1990 la zona de las cocheras sufrió una reforma para convertirla en sala de reuniones.
En la azotea se construyó un segundo desván más pequeño que el de la planta inferior, que estaba alojado en el lomo del dragón, contenía  el tanque (depósito de agua), en aquellos tiempos no existía el agua corriente, que abastecía a todo el edificio. Gaudí tenía previsto (que la cruz de cuatro brazos que remata la azotea en la torre), estuviera en la parte izquierda del terrado, pero para que no interfiriese con el remate escalonado de la Casa Amatller la trasladó hacia el centro, mostrando un gran respeto por la labor de su colega Puig i Cadafalch.
La tienda de la planta baja fue inicialmente ocupada por la empresa cinematográfica francesa Pathé Frères, que se estableció en 1907 y que permaneció abierta hasta el 1921. En 1922, el local fue nuevamente alquilado a Emile Martignole que tenía una tienda  llamada “Maison de Alimentation, Productos de Régimen y Comestibles Finos, desde 1810 en la calle Escudillers. La nueva tienda se anunciaba como una “Maison de Alimentation”, que atraía aún más el esnobismo de las clases acomodadas de aquel tiempo, por su glamour francés. En la tienda se podían encontrar también alimentos y productos dietéticos y de régimen.
Con el final de la Guerra Civil y la llegada del franquismo la familia Martignole optó por emigrar a Italia y los bajos de la Casa Batlló volvieron a cambiar de negocio transformándose en galería de arte, para lo cual su directora Montserrat Isern Rabascall, busco en Alexandre Cirici i Pellicer, la persona adecuada para realizar la reforma del local que inauguró en 1940 como la Galería Syra.
En el 2004, la casa Batlló después de una nueva remodelación abrió sus puertas como Casa Museo que puede ser visitada por cualquier persona que quiera conocer una parte de la obra de Gaudí.
En 1969, fue declarada Monumento Histórico-Artístico de Carácter Nacional y desde el año 2005, forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, dentro del Lugar «Obras de Antoni Gaudí».

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