Castillo del Campo de la Bota o Castillo de las Cuatro Torres Revisado el 9 de mayo del 2019 - La Barcelona de antes

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Castillo del Campo de la Bota o Castillo de las Cuatro Torres Revisado el 9 de mayo del 2019

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Los orígenes del Castillo del Campo de la Bota, tuvieron sus orígenes sobre 1800, durante “la Guerra del Francés” que los franceses instalaron en aquel lugar un campo de tiro. El nombre parece ser la traducción de la palabra francesa “Butte”, montículo (elevación de la arena sobre el nivel del mar) y el nombre fue degenerando hasta quedarse el lugar como Campo de la Bota. Estaba situado al lado de la Riera de Horta, actual Rambla Prim y de la zona del Fórum
En 1854, Juan Zapatero Navas, para sofocar el levantamiento fue nombrado por el gobierno gobernador militar de Cataluña, para aplacar la presión obrera protagonizó el juicio y la posterior ejecución de Josep Barceló, líder obrero. En 1858, fue nombrado  capitán general de Cataluña, fecha en que mando construir el castillo  del Campo de la Bota, conocido también como el Castillo de las Cuatro Torres, para convertirlo en la Escuela Práctica de Artillería, utilizada para realizar las prácticas de tiro.
El 2 de octubre de 1883, la Vanguardia publicaba una nota del Gobierno Militar  en la que se advertía que al día siguiente las escuelas de realizarían ejercicios  los lunes y viernes de cada semana, con piezas de gran alcance, desde primeras horas de la mañana. Se izara el pabellón nacional en el edificio del campo de instrucción, haciéndose un disparo con pólvora sola, para indicar que empiezan los ejercicios.
En 1932, La República realizo una restructuración de los cuarteles de la ciudad y la cúpula del ejército trasladó los efectivos del Castillo de las cuatro Torres a los cuarteles de la Maestranza en San Andrés, quedando el Castillo como referencia del futuro barrio.
Con el levantamiento de julio de 1936, el castillo se utilizó como lugar de fusilamientos de militares sublevados. A partir de 1939 finalizada la guerra civil, las tropas franquistas transformaron el castillo en una cárcel donde se fusilaron a las personas que habían pertenecido  a las fuerzas del bando republicano, o a todos aquellos opositores a la dictadura franquista.
El 22 de mayo de 1939, Heinz Rosenstein, joven judío que fue arrestado en junio de 1929 por la policía prusiana bajo la sospecha de ser miembro de una secta masónica prohibida. Heinz había llegado a Barcelona, después de seis años de aquel episodio en 1935. Llegó desde Ámsterdam, montando un pequeño negocio de instalaciones eléctricas junto a Walter Tuerk, otro refugiado alemán.
Durante el tiempo que va de enero a julio de 1936, además de dedicarse para atender su nuevo negocio, frecuentó la colonia de refugiados en el Comité de Ayuda a los Judíos y en la Asociación Cultural Judía, estableciendo contacto con exiliados de la izquierda alemana, anarquistas, que estaban asentados en la ciudad.
Con el levantamiento julio de 1936, comprendió que había llegado el momento de afianzar su compromiso con la causa antifascista, con la que colaboro hasta 1939, fue detenido por su vinculación con las fuerzas republicanas, sufrió un juicio sumarísimo, en el que fue condenado con la pena de muerte, que transcribo a continuación.
Heinz Rosenstein, Ingeniero, soltero, de treinta y seis años, hijo de Ricardo Rosenstein y Elena Jachman, natural de Stettin (Alemania), vecino de Barcelona, y de raza judía; vino a Barcelona en mil novecientos treinta y cinco enviado por el Comité de Holanda de Ayuda a los Judíos; al estallar el Movimiento mantuvo íntima relación con elementos muy significados de la CNT-FAI; pertenecía a patrullas de control, practicando detenciones y registros, bajo las órdenes inmediatas de Eroles, figurando en autos una citación que le hace el triste personaje que antes se alude para el veintiséis de mayo de mil novecientos treinta y siete, y a las doce de la noche; prestó “servicios de urgencia” en la sección de control del Comité de Defensa de la barriada de Poblet, número dos, teniendo un pase de libre circulación en Barcelona del mismo Comité y Sección; tenía autorización para viajar libremente por la red de ferrocarril de Madrid-Zaragoza-Alicante para desempeñar “asuntos especiales”; conducía el coche de las patrullas de control que iba a Artesa de Segre, en donde detuvieron y asesinaron a Joan Daunés Riu y cometieron otros robos y detenciones; formó parte de una organización de contraespionaje, para la que estaba en relación con una entidad nazi existente en Barcelona, para descubrir y denunciar sus secretos; gracias a él se capturaron a catorce falangistas, luego condenados a muerte7; cometió otros muchos desmanes, singularmente en registros domiciliarios, en uno de los cuales requisó valores por más de medio millón de pesetas; en un camión oficial hizo algunos viajes a la frontera francesa como persona de confianza de los dirigentes marxistas y para recoger material de guerra.
Fue fusilado el 1 de agosto de 1939, a las 4.30 de la madrugada, junto a Ramón Duch y Joan Rovira, dos activistas republicanos que lucharon junto a las fuerzas republicanas contra de las fuerzas golpistas.
El 6 de octubre de 1942, el arma de artillería hacia saber que se procedería a realizar ejercicios de tiro con cañón, a blancos colocados sobre un blanco fondeado a 3.000 metro, al mismo tiempo en la playa de Mongat se realizarían otros ejercicios con blancos situados ente 7.000 y 9.000 metros, lo que comunicaban a los navegantes y aquellas personas para evitar posibles accidentes.
En la década de 1950 el ejército abandonó el castillo, dejando el edificio abandonado, el cual fue ocupado por los inmigrantes que en aquellos momentos llegaban a la ciudad, formando a su alrededor del castillo, uno de los campamentos de barracas más importantes de Barcelona.
El 2 de noviembre de 1972, el presidente, de la Asociación de Vecinos Campo de la Bota, señor Peláez García, mantuvo una reunión con el gobernador civil, el alcalde de Barcelona acompañados de varias instituciones sociales, para estudiar la situación social de las barracas que se habían construido en la zona, ofreciendo 5.000 pesetas a cada una de las familias que abandonasen por su voluntad la zona y recolocar en los pisos que se estaban construyendo el nuevo barrio de la Mina, 250 familias. Al propio tiempo el gobernador civil, comunico la próxima demolición del Castillo de las cuatro Torres.
En el lugar en el que estuvo el Castillo de las Cuatro Torres, se colocó un monolito en recuerdo de todas aquellas personas fusiladas finalizada la guerra.  
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