Antigua Calle Bilbao - Carrer Bilbao - hoy - Vía Layetana – Via Laietana Revisión 29-5-17 - La Barcelona de antes

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Antigua Calle Bilbao - Carrer Bilbao - hoy - Vía Layetana – Via Laietana Revisión 29-5-17

Calles
La actual calle Bilbao, continuación de la calle de Navas de Tolosa, en San Martin de Provensals,  nada tiene que ver con la que se inauguró  el 3 de mayo de 1874, con el descubrimiento de una lápida de mármol con letras de oro, empezaba en la plaza Urquinaona y acababa en la desaparecida plaza Junqueras. Correspondía al tramo superior de la actual Vía Layetana “Vía Laietana” y fue el principio de construcción de la “Vía A”, una de las tres vías que Cerdá proyecto en su plan del unir el nuevo Ensanche, con la ciudad antigua.
Como el centro histórico estaba formado por calles cortas y estrechas, herencia directa de la ciudad medieval, ofrecía una escasa iluminación y ventilación aparte de un saneamiento pésimo, que entorpecía el transporte eficaz tanto de productos y mercancías como de personas y las Ramblas no eran el lugar apropiado para solucionarlo.
El proyecto del ensanche, que proyecto Cerdà, constaba de 3 avenidas que servirían, dos de prolongación de dos calles del Ensanche como punto de unión con el casco antiguo, en el eje mar-montaña (Claris y Muntaner) y una tercera que cruzaría el centro del casco antiguo transversalmente (desde el Salón de San Juan hasta la calle Marqués de Campo Sagrado), que crearía una avenida que haría poder cruzar el centro del casco antigua de una forma rápida. Cerdà las nombró (A, B, y C).
La (Via A) fue el principio del Plan de Reforma de Ciudad Vieja, para re-urbanizar la antigua Riera de Juncales desde la plaza Urquinaona en dirección al mar. Se aprovechó el derribo del Convento de Juncales, situado en el lugar donde hoy se levanta el edificio de “La Caixa”,  antigua sede central de la Caja de Pensiones para la Vejez y Ahorro. La calle Bilbao en principio se hizo llegar hasta la altura de la calle Condal.
La nombre de calle Bilbao estaba  previsto para toda la Vía A. El hecho de dedicar el nombre a la ciudad de Bilbao, había sido consensuado por el consistorio municipal presidido por el alcalde Rius i Taulet como desagravio a la ciudad por haber resistido por tercera vez el asedio de las tropas carlistas a primeros del mismo año de 1874.
En junio de 1888, mientras se intentaba conseguir la autorización para proseguir con las obras, el Ayuntamiento informó que cambiaría el nombre de Bilbao por la Reina María Cristina para expresar su gratitud a la corona por haber acelerado los trámites administrativos en favor de aquel ambicioso proyecto de reforma urbanística.
Esta decisión del Ayuntamiento y de su alcalde Francisco de Paula Rius y Taulet  “Francesc de Paula Rius i Taulet”, (el cual había sido alcalde en la inauguración de la calle en 1874 y que volvía otra vez a serlo por cuarta vez en 1878), no gusto a la opinión pública ni a los intelectuales del momento. La propuesta sufrió los ataques de la oposición, que no comprendía que una misma persona tuviera tan poca personalidad de cambiar el nombre a algo que el mismo había puesto
La Vía A: calle Bilbao, (actual Vía Layetana), tendría cerca de un kilómetro de longitud. Empezaba en la plaza de Urquinaona, frente a la calle de Claris, pasaba por la plaza Junqueras, bajando por la Riera de San Juan, haría desaparecer una gran cantidad de calles y callejas estrechas,  desembocando en la plaza de San Sebastián, (hoy plaza de Antonio López).
No obstante la reforma incluida en el plan Cerdà, topaba además con tres impedimentos importantes, el primero era el de expropiar centenares de fincas en el centro histórico, el segundo que no existía una ley que permitiera semejante intervención y el tercero el económico, el ayuntamiento de Barcelona no tenía fondos para emprender una obra de tal magnitud, lo que dejo un poco en el olvido la realización de dicho proyecto.
Una de las personas que más empeño puso en retomar la idea de Cerdà y retomar el desarrollo de dicho proyecto fue Ángel Josep Baixeras i Roig, que en 1878 presentó un proyecto de remodelación profunda de la parte antigua de la ciudad.  El ayuntamiento en su reunión celebrada el 25 de febrero de 1883, admitió la necesidad de poner en activación el proyecto de Cerdá y en febrero del 1886, en la reunión extraordinaria adoptó la urgencia con que se debía activar el proyecto remodelado por Baixeras, pero no fue hasta 1895, (3 años después del  fallecimiento de Baixeras, no se aprobé el proyecto definitivo).
El Plan Baixeras basado en el de Cerdà, proyectaba las tres Grandes Vías de la Reforma como prolongación de las Calles Claris (Gran Vía A), Marqués de Campo Sagrado (Gran Vía C), que correspondería a la unión entre Marques de Campo Sagrada, la avenida de la Catedral, hasta el Salón de San Juan y una avenida que, naciendo en la plaza Universidad, atravesaría el barrio del Rabal para desembocar en el Paralelo junto a las Reales Atarazanas (Gran Vía B).El proyecto del casco antiguo, supuso unas tensiones muy fuertes entre políticos y ciudadanos que querían monopolizar la realización de los mismos.
Pero aun hubo que esperar hasta 1908 para la ejecución (únicamente) de la vía A. La obra fue proyectada para realizarse en tres fases y para ello se contrataron tres arquitectos de prestigio de la época: Lluís Domènech i Montaner, Josep Puig i Cadafalch y Ferran Romeu i Ribot, fueron los escogidos para la realización del proyecto.
El 10 de marzo de 1908 Su Majestad Alfonso XIII, junto con el presidente del Gobierno Antonio Maura inauguraron el comienzo de las obras con un simbólico golpe de pico dado por el Rey en la casa número 77 de la calle Ancha “carrer Ample”.  Las obras  debían quedar finalizadas en seis años.
Los tramos quedaron asignados de la forma siguiente
Primero: 1908-1909 Entre el puerto y la plaza del Ángel, a cargo de Lluís Domènech i Montaner.
Segundo: 1909-1911 Entre la plaza del Ángel y la calle Sant Pere Més Baix, a cargo de Josep Puig i Cadafalch,
Tercero: 1911-1913 Entre Sant Pere Més Baix y la calle Jonqueras, a cargo de Ferran Romeu i Ribot
La porción que iba desde la plaza Urquinaona hasta la calle Jonqueres, ya existía con el nombre de Bilbao.
El problema de financiación se resolvió con un acuerdo entre los políticos municipales constituyeron un puente entre ellos y los banqueros, mediante un contrato de tesorería con el Banco Hispano-Colonial.
PDF publicados por LA VANGUARDIA para poder ser visitados
26 de Enero de 1886 Aprobación calle Bilbao
16-2-86 Trifurcas administrativas en páginas 4,5,6 y 7
14 de febrero de 1886  Abertura de la calle Bilbao, en sus páginas 4,5 y 6

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