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Casa Batlló

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Cuando admiramos la casa Batlló en el conjunto de la manzana de la discordia en el Paseo de Gracia, pocos podemos pensar en los principios arquitectónicos de la manzana, que durante el último tercio del siglo XIX, la manzana estaba construida por unos edificios que nada tienen que ver con los actuales.
El antiguo edificio que hoy ocupa la casa Batlló, fue construido en 1875 por el arquitecto Emili Sala i Cortés que era, profesor de la Escuela de Arquitectura de Barcelona y que en su día había sido también profesor de Antoni Gaudí y que en 1885 construiría la Casa Elizalde. 
Josep Batlló i Casanovas, hombre de negocios en el ramo textil y poseedor de fábricas en Barcelona y San Juan de las Abadesas y casado con Amàlia Godó i Belaunzarán, de la familia de los condes de Godó, decidió en 1903, comprar el edificio, para derribarlo y construir uno nuevo. El propósito era el construir la primera planta para su familia y alquilar el resto del edificio y los bajos tal y como se estaba realizando por los nuevos edificios de la zona.
Se puso en contacto con Antoní Gaudí, arquitecto que en aquellos momentos era uno de los más demandados, para que realizara el proyecto y aunque la primera intención de los Sres. Batlló, era la de derribar y construir, Gaudí consiguió una vez presentados los bocetos del proyecto, que aceptaran una remodelación integral. El matrimonio vivió en la planta noble de la casa hasta la defunción de ambos (en el año 1934 Josep Batlló y en 1940 su mujer Amàlia Godó), en 1954 la casa fue vendida por sus hijos.
Aunque la reforma fue integral, Gaudí se centró sobre todo en la fachada, el piso principal, el patio de luces y la azotea, para ello levanto un quinto piso (desván) en el que instalo los servicios de trasteros y lavaderos del edificio. Como en todas las obras Gaudí se preocupó de buscar a una serie de colaboradores afines a sus pensamientos, que eran los que realizaban los trabajos específicos y con sus ayudantes: Francesc Berenguer, Josep María Jujol, que eran los que seguían puntualmente las obras.
Como industriales conto con: Los hermanos Lluís y josep Badía para de forja, de Pujol & Baucis para los azulejos, de Sebastià Ribó para la parte de cristal y vidrio y a Casas & Bardés para la carpintería. Para la planta del primer piso que era la de la familia Batlló, Gaudí hizo unas puertas especiales que fueron muy comentadas en la época y busco al ebanista Juan Martínez Gómez, el cuál realizo el proyecto.
La fachada posterior que da a un patio interior tiene una forma ondulante acorde con la parte delantera y recubierta de “cerámica rota”, el célebre “Trencadís”, tan peculiar de las obras de Gaudí. El piso principal que era el de la familia Batlló, tiene un patio que sobresale del cuerpo del edificio, al que se accede por el comedor de la vivienda. El resto de pisos tienen terrazas que dan a esta parte posterior del edificio, cubiertas con barandillas de reja metálica.
El edificio en su planta baja tenía tres puertas, una a las viviendas, otra para la cochera de carruajes y otra en el centro que pertenecía a la tienda. La puerta de las viviendas se dividía en dos vestíbulos, uno privado para la familia Batlló y otro destinado a la escalera de inquilinos. La portería, una zona de trasteros y un patio central donde se ubicaban los ascensores. En 1990 la zona de las cocheras sufrió una reforma para convertirla en sala de reuniones.
En la azotea se encuentra un segundo desván más pequeño que el de la planta inferior, alojado en el lomo del dragón, que contiene el tanque de agua que en aquellos tiempos que no existía el agua corriente, abastecía de agua para abastecer a todo el edificio. 
La tienda de la planta baja fue inicialmente ocupada por Pathé Frères, una empresa francesa de cinematográfica que se estableció en 1907 que permaneció abierta hasta el 1921.
En 1922 la tienda fue nuevamente alquilada a Emile Martignole el cual tenía una tienda desde 1810 en la calle Escudillers, “Maison de Alimentation, Productos de Régimen y Comestibles Finos”. La nueva tienda se anunciaba como una “Maison de Alimentation”, lo que atraía aún más el esnobismo de las clases acomodadas por su glamour francés. En la tienda se podían encontrar también alimentos y productos dietéticos y de régimen.
Con la Guerra Civil y la llegada del franquismo la familia Martignole optó por emigrar a Italia y los bajos de la Casa Batlló volvieron a cambiar de negocio transformándose en galería de arte, para lo cual su directora Montserrat Isern Rabascall, busco en Alexandre Cirici i Pellicer la reforma del local que inaugura en 1940 como la Galería Syra.
En el 2004, la casa Batlló después de una nueva remodelación abrió sus puertas como nueva casa museo que puede ser visitada por cualquier persona que quiera conocer parte de la obra de Gaudí.
 
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