Barrio de La Barceloneta – Barri de La Barceloneta - La Barcelona de antes

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Barrio de La Barceloneta – Barri de La Barceloneta

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Para empezar a dar a conocer el barrio, nos tendríamos que trasladar al siglo XV. Los barcos cada vez eran más grandes y tenían que descargar a los pasajeros y mercancías, cada día mucho más lejos de la playa, esto que en si era ya un problema para las embarcaciones, resultaba mucho más problemático en los días en que la mala mar, hacía mucho más difícil el traslado de pasajeros de los barco a tierra firme, ya que los traslados debían de  realizarlos en pequeñas embarcaciones que se veían en dificultades. El primitivo puerto natural estaba situado en una playa entre una pequeña península que formaba la montaña de Montjuic y la antigua desembocadura del río Llobregat.
Fue en 1477, en el reinado de Juan II de Aragón, cuando se tomó la firme decisión de construir un puerto artificial, para solucionar definitivamente todos los problemas y dar a la ciudad una marera eficaz para solucionar los problemas del tráfico marítimo. El puerto que se ideo para la ciudad, ha ido cambiando de fisonomía por las necesidades de los tiempos y aunque distaba mucho del puerto que conocemos hoy, fue el inicio de un camino.
Para su realización y conseguir un calado para que los buques pudieran acercarse a atracar en tierra firme, se unió la antigua isla de Maians (posiblemente desconocida para muchos) que estaba a unos cien metros de la orilla que permitiría en un principio, conseguir unos metros de calado. Para empezar a construirlo, se empezó crear un espigón que unía el principio de la costa con la isla. El trabajo consistía de ir rellenando la distancia creando una base en el que construir el primitivo puerto. Este trabajo que en principio servía para sujetar la tierra y la creación del puerto que iba a dar comodidad al movimiento marítimo, fue el principio del barrio de la Barceloneta.
El espigón que se realizó para la construcción del puerto, sirvió (sin saberlo) para realizar dos funciones la primera (como era lógico), para cimentar las obras del nuevo puerto y la segunda, la de retener las arenas y residuos transportados por los ciclos marinos que descendían desde el rio Besos, que al encontrarse con el espigón quedaban retenidas y este no les dejaba continuar su recorrido. Esta retención al cabo de los años, supuso que se formara una acumulación de desechos  que fueron ganando terreno al mar, los cuales terminaron dando forma a una pequeña península que fue el nacimiento del barrio de la Barceloneta.
La guerra de Sucesión de 1714, fue planeada técnicamente por el ingeniero y militar de origen neerlandés Jorge Próspero de Verboom, el cual sitió la ciudad, el asedio duro 14 meses del 1713 al 1714. Para perpetuar la conquista  Felipe V mando construir en 1715 la Ciudadela y así para poder controlar la ciudad. Esto motivó que aquellos pescadores y gente portuaria que vivían en el barrio de La Ribera tuvieran que desalojar la zona, se trasladaron a la zona ganada al mar que estaba prácticamente deshabitada. Estas personas fueron los primeros en establecerse en esta parte de extra muros que se había consolidado en tierra firme con el tiempo, vivieron en unas condiciones muy precarias, pero encontraron un sitio en el que construir unas chabolas.
Felipe V, conocedor de la problemática de la acción, para evitar males mayores que acabasen en una revuelta, ordeno a Jorge Próspero de Verboom, un noble e ingeniero militar español de origen flamenco, constructor de la Ciudadela, proyectar un nuevo barrio en aquella zona del puerto donde se habían trasladado los habitantes expulsados del barrio de Ribera, fueron promesas ya que las obras no llegaron a realizarse.
En 1749 Jaime de Guzmán-Dávalos y Spínola, marqués de la Mina, se desplazó a Barcelona, donde tomó posesión de capitán general de Cataluña. El cuál hizo retomar el antiguo proyecto y después de varias rectificaciones por parte del  ingeniero militar Juan Martín Cermeño, empezó las obras en 1754. Se urbanizaron quincena calles atravesadas por otras nueve, paralelas, con casas de planta baja y un solo piso para que no impidieran la acción de las baterías de la fortaleza de la Ciudadela.
El marqués de Mina que había regularizado la zona de barracas para realizar el barrio, impulso también la construcción de una iglesia para el barrio, proyectada y construida entre 1753 y 1755, por Pedro Martín Cermeño (hijo de Juan Martín Cermeño, constructor del barrio) y ejecutada por Damià Ribas y Francisco Paredes. Y bautizada con el nombre de San Miguel del Puerto “Sant Miquel del Port”.
Los primeros locales que se construyeron aparte de las viviendas fueron los pudas, que eran unas tabernas donde la gente iba a jugar, comer, beber y buscar, juerga y diversión, en ellos se cocinaban aquellos pescados  que unas horas antes habían traído las barcas de pesca. Predominaba en ellos un fuerte olor de guisos, sudor y tabaco. Eran constantes las escaramuzas que se producían entre los asistentes a altas horas de la noche y la visión que se tenía de ellos no era me lo más edificante.
El lugar atraía a muchos ciudadanos, aunque estos se retiraban a una hora temprana, no solo para evitar escaramuzas sino porque debían  cruzar la muralla antes de las diez de la noche, que era la hora en que se cerraban las puertas de la de ciudad.  De aquellos tiempos hoy todavía queda un establecimiento que como es lógico ha sufrido cambios importantes, “La Puda Can Manel, que aún conserva en su web una foto de aquellos tiempos.
La estructura urbanística del barrio era un buen ejemplo del tipo de urbanismo sin ambiciones, con calles de trazado rectilíneo y manzanas de casas regulares. En origen eran viviendas unifamiliares de planta y piso con acceso a dos calles para que tuviesen una ventilación óptima, las calles transversales tenían su salida al Paseo del Mar, que luego fue Paseo Nacional y hoy es Paseo de Joan de Borbón. Con el paso de los años y la especulación, la estructura fue desapareciendo y nos encontramos hoy con edificios de  alturas diferentes y muy superiores de las que se establecieron en origen. Además esa misma especulación ha llevado a la partición de las viviendas originales a dividirles en mitades y cuartos de piso, también especialmente en el paseo de Joan de Borbón, se han construido edificios que nada tienen que ver con las primitivas construcciones del interior del barrio.
El Puerto durante el siglo XIX tuvo un importante desarrollo industrial con fábricas hoy desaparecidas tales como la Maquinista Terrestre y Marítima, los Astilleros Vulcano, Catalana de Gas, Hospital de infecciosos del Mar y los Tinglados del puerto, que se construyeron junto el antiguo Paseo Nacional hoy “Joan de Borbón”, para facilitar la labor de carga y descarga de las mercancías y así protegerlas de inclemencias del tiempo y de posibles robos. Entre los tinglados y el puerto había una zona con grandes grúas que se movían en vías tipo a las del tranvía que servían para desplazarlas hasta frente de los buques y poder manipular las mercancías de  las bodegas de los buques en su movimiento de carga y descarga desde tierra firme, en unas redes que facilitaban las labores  portuarias.
Los orígenes del Hospital del Mar podríamos ubicarlos en el siglo XVI en el que se construyó la “Casa de la Sanidad”, un  centro de cuarentena donde se retenían los posibles contaminados que llegaban de ultramar. Sobre 1881, los brotes epidémicos de tifus y cólera entre otros, arrasaron Barcelona, sin encontrar un remedio eficaz para erradicarlos y un lugar idóneo para que los enfermos pudieran ser atendidos, la población no se quería que los enfermos infecciosos se juntaran con los enfermos, por miedo a los contagios.  Se montaron pabellones provisionales lejos de la ciudad Montjuic y Can Tunis, que después eran quemados. La mortal epidemia tifoidea que asolo la ciudad en 1914, decidió habilitar unos pabellones deportivos  situados en la "Sección Marítima del Parque" en la Ciudadela, para a tratar a los miles de afectados. Dado el resultado de la actuación sanitaria se decide en la primera mitad de 1915 mantener permanentemente abierta la instalación y así responder a las crecientes necesidades en la lucha contra las enfermedades infecciosas.
Fue el preludio, de la estructura en forma de espina de pez que constabas de seis pabellones que surgían de un largo pasillo central  que constituyó la primera versión en 1914 del Hospital del Mar. La epidemia de peste bubónica había arrasado la ciudad en 1905 y volvió a hacerlo en 1907 y 1913. Un año después, un brote de fiebres tifoideas consolidó la imprescindible existencia del Hospital del Mar. Los enfermos infecciosos difícilmente eran acogidos en los dos hospitales ya establecidos en la ciudad, y el Hospital del Mar daba cobijo, consuelo y las pocas medicinas de que disponía hasta la llegada de la penicilina. “Aquellos años estigmatizaron al Hospital del Mar”, al que toda la ciudad conoció con el sobrenombre del Hospital de infecciosos.
La Barceloneta fue desde el principio del puerto un lugar de astilleros, el primero de ellos fueron los Astilleros Vulcano, habían empezado en 1834 en la calle Alegría como fundición y  en 1852 iniciaron  su actividad en el sector náutico, lo que motivo su traslado.  En 1859, construyó el submarino Ictíneo I, de Narcís Monturiol. La empresa más antigua de la Barceloneta vivió acontecimientos que han quedado en la historia, el incendio de 1924 que destruyo casi la totalidad de la fábrica y que motivó la construcción de unas nuevas naves “Nuevo Vulcano”, durante la guerra tuvo que sufrir continuos bombardeos que aparte de minar su producción, causaron infinidad de víctimas. El último astillero grande en activo perteneció a Vicente Boluda, propietario del astillero “Unión Naval Barcelona”, que replegó velas para trasladarse a la comunidad valenciana, devolviendo las instalaciones a la autoridad portuaria a pesar de que le quedaban todavía unos años para disfrutar de la autorización que le habían concedido, dejando a 95 personas sin un empleo estable.
La operación no fue casual y formaba parte de la intención del Grupo Boluda de cerrar los astilleros dedicados a la reparación de grandes barcos y concentrar su actividad en Valencia. Con la decisión tomada por Vicente Boluda desapareció el último astillero barcelonés importante. Parte de las instalaciones  fueron adquiridas por Marina Barcelona 92 “MB-92”, para la reparación y mantenimiento  de grandes yates, que consiguió ser considerada, considerada por el sector del Superyate, como uno de los astilleros de reparación y refit mejor preparados en todo el mundo. El 16 de diciembre del 2015, el diario Expansión comunicaba que un 70 % de la empresa había sido adquirida por la multinacional turca Dogus Grubu, uno de los tres gigantes turcos del sector marítimo de capital privado.
La relación de la ciudad con el gas comenzó en 1826, cuando durante la noche de San Juan el catedrático de química Josep Roura i Estrada iluminó varias salas de la Lonja de Mar “Llotja de Mar”, actual sede de la Cámara de Comercio, donde se conserva uno de los primeros faroles de gas, con una placa que recuerda la efeméride.
Durante mucho tiempo fueron muchas las pequeñas empresas que conociendo la manera de fabricar gas, se interesaron en montar pequeñas fábricas para el pequeño abastecimiento pero no fue hasta 1841 cuando el ayuntamiento  convocó un concurso para la iluminación de las calles con luz de gas.
El concurso lo ganó el industrial francés Charles Lebon, quien ya había dirigido la instalación de luces de gas en el municipio de Dieppe y que aquí recibió el apoyo financiero de los hermanos Gil i Serra y de otros inversores catalanes, con los que constituyó, en 1843, la empresa Sociedad Catalana para la Iluminación por Gas “Societat Catalana per a l’Enllumenat per Gas”. La compañía, conocida popularmente como Gas Lebon, instaló su fábrica en los terrenos donde durante años hubo un gran gasómetro y hoy se encuentra el parque de la Barceloneta.  
En 1855 fue constituida La Maquinista Terrestre y Marítima, dedicada a la construcción de maquinaria pesada que se instaló a la entrada de la Barceloneta en 1861. Esta fábrica fue desmantelada en 1965 y definitivamente derribada en 1979. Adquiridos los terrenos para el Ayuntamiento de Barcelona, fueron destinados a viviendas y equipamientos escolares. El conjunto fue proyectado por los arquitectos Bohigas, Martorell y Mackay. Conserva el arco de acceso a la antigua fábrica, una especie de arco triunfal donde se puede ver el nombre y el emblema de la empresa. No muy lejos está la nave transformada en escuela y la estructura metálica de lo que fue el puente-grúa, sostenida por cuatro pilares. Y, un poco más allá, la chimenea circular.
En 1886 Mauricio Garrán, primer director de la Junta de Obras del Puerto de Barcelona, inició la construcción de los Almacenes Generales de Comercio. Se inspiró en los “Docks”, almacenes portuarios ingleses, la forma de la planta y la distribución de los espacios obedecía a razones operativas. Los almacenes presentaban una doble estructura: la interior de acero laminado de gran eficacia cuando era necesario un espacio diáfano que era capaz de aguantar cargas importantes y la exterior realizada en obra de fábrica. Era el mejor cierre para proteger las mercancías de las inclemencias atmosféricas, el fuego y el robo.
En 1877, Enrique Lund, pastor sueco, que había llegado a España, para ofrecer la ayuda espiritual  a los marineros de los barcos suecos que atracaban en sus puertos, que pertenecían a la iglesia Evangélica Bautista, estableció una primera iglesia en la calle del Mar, con el nombre de “Hogar del Marino”, durante mucho tiempo estuvo en varios domicilios, sufrió los consabidos ataques antes, durante y después de la guerra y no fue hasta el 8 de junio del año 1950, que después de las muchas vicisitudes se inauguró la iglesia que tienen hoy en día en la calle Ginebra 35.
A partir de 1910, la zona de playa, vivió muchos cambios, se construyeron unas zonas delimitadas por vallas de madera destinadas a que las personas que quisieran irse a bañar, encontraran unos lugares mucho más limpios y confortables que en la playa libre, que no fueran molestadas por los consabidos mirones y que además tuvieran la posibilidad de poder dejar guardada la ropa en  casetas con llave, crearon duchas de agua dulce que al terminar la estancia te ofrecían la posibilidad de poder salir completamente arreglado, con el tiempo se fueron modernizando con pequeños bares para poder refrescarse del calor o comer un tente en pie para alargar la estancia. Los baños que perduraron en el tiempo fueron: San Miguel, Astilleros y los Orientales lujosa construcción que ofrecía unas comodidades desconocidas hasta entonces fue inaugurado en 1872, y permitía combinar los baños de mar y los “Baños de Pila” (piscina). Ofrecían un apartado exclusivo para mujeres “Solárium”, en el que podían poner a tomar el sol con menos ropa y evitar así las marcas en el del bañador. Un poco más alejado estaban “Los Baños San Sebastián”, los de más lujo y calidad, tenían casetas más bien hechas, piscina, restaurante, casino y eran los utilizados por la alta sociedad de la ciudad.
Se instalaron dos clubes deportivos de natación, El Club Natación Athletic, fundado en 1913. Su nacimiento tuvo lugar en los "Baños Orientales", impulsado por Esteban Candell (su primer presidente) y el Barceloneta Amateur Club, que estaba a apenas cien metros del primero fundado en 1929 convertido después  en Club Natación Barceloneta. Con la apertura del primitivo Paseo Marítimo en 1959 se construyó un edifico al lado del Hospital del Mar que ofrecía muchos más servicios. El día 19 de junio de 1992, tras el acuerdo de las respectivas Asambleas Generales de socios, se unificaron creando el “Club Natació Atlètic-Barceloneta”.
Al amparo de baños y clubes de natación nacieron unos pequeños chiringuitos regentados por los pescadores que ofrecían una parte de sus capturas ya condimentadas, que ofrecían especialmente los fines de semana. El crecimiento de clientes a la zona hizo que los primitivos puestos de comidas que idearon los pescadores, para sacar más provecho de sus capturas, los fines de semana, fueran convirtiéndose en chiringuitos un poco mejor acondicionados.
Finalizada la guerra, los chiringuitos se fueron modernizando, que en algunos casos se convirtieran en pequeños restaurantes de obra que hacían las delicias de los nativos y de los turistas que se acercaban a aquella parte de la Barceloneta. Tenían expuesta la mercancía en pequeñas paneras acondicionadas con hielo y pequeños viveros para los mariscos vivos, entre los más famosos “Can Costa”, “Can Pinxo”, “El Salmonete”, “Las dos Hermanas” “El Merendero de la Mari”, “Hawái”, “Mar y Playa”, “Restaurante Catalunya”, este fue propiedad de Miguel Cervero Leslie cantante del conjunto “Los Sirex” y muchos más ya que mucho iban cambiando de propietario y de nombre. Un personaje que se hizo famoso durante la mitad del siglo XX, fue Bernardo Cortés, (que destaco entre los muchos artistas que pasaban a la hora de la comida a entretener a la clientela y recibir una propina), fue tal la fama del tal Bernardo, que se hizo tarjetas que repartía entre los clientes para promocionarse para otras actuaciones. Consiguió tal popularidad, que durante mucho tiempo tuvo actuaciones en los estudios de TVE en Cataluña.  
En 1990 con la rehabilitación de la zona para los Juegos Olímpicos y la apertura de la ciudad al mar, se decidió eliminar los tinglados, los chiringuitos la zona de Gas Natural y astilleros de la parte baja del paseo Nacional. Convirtiendo aquella parte del puerto en un lugar de ocio y amarre de yates de lujo. El Palacio del Mar “Palau del Mar”, construido entre 1880 y 1890 para acoger a los antiguos Almacenes Generales de Comercio, se remodelo alojando el Museo de Historia de Catalunya, el Centro de Historia Contemporánea de Catalunya, el Departamento de Bienestar Social y Familia de la Generalitat de Catalunya y en los bajos reubicaron algunos de los antiguos chiringuitos que iban a ser derribados en la zona de la playa y convertirlos en restaurantes. Enfrente se creó la plaza Pau Vila, Como era natural, los chiringuitos de la playa en 1991, después de muchas controversias entre derribarlos o sanearlos.   
En la zona baja del Paseo Nacional desaparecieron los Astilleros, dejando una zona libre en el lado mar y  nuevas edificaciones en la zona del puerto de pescadores en la que también se instalaron  edificios portuarios y algún restaurante de calidad. El antiguo muelle de pescadores también sufrió la modernización correspondiente,  salvándose de ella la famosa “Torre del Reloj”, pieza indispensable en muchas postales del puerto y que no todo el mundo conoce su origen y su historia.  Fue construida en 1772 como faro en el muelle de pescadores para guiar la entrada de las embarcaciones que llegaban de noche, con las continuas ampliaciones del puerto a principios del siglo XX, el faro quedo obsoleto por lo que decidió instalar un reloj en 1904, para indicar la hora, entonces no todo el mundo disponía de reloj de pulsera.
Pero lo más importante de la Torre es que está construida en el vértice del ángulo que formarían la Avenida del Paralelo “Avinguda Palal-lel” y la Avenida Meridiana, formando un ángulo de 45 º con la cuadricula del ensanche. Tiene el honor de ser un punto geodésico donde Pierre F. Mechain tomó las últimas medidas y ajustes que dieron lugar al nacimiento del sistema métrico decimal  en 1804, comprobando un pequeño desvío de tres segundos en un arco del meridiano de Dunkerque-Barcelona. Paralelo terrestre 41º22’34”N con el meridiano de Greenwich. Actualmente, el reloj se encuentra dentro de una zona del puerto de acceso restringido.
Solo quedo el edificio que albergaba el Instituto de Ciencias del Mar inaugurado en 1950 (antiguo Acuario de Barcelona), que fue derribado en julio del 2002, al haber quedado de tener actividad didáctica al haber sido sustituido por el “Aquarium” del antiguo muelle España cerca del Maremágnum.
El  derribo de los chiringuitos propicio que se eliminaran todos los elementos que privaban la visión del mar, desde el Paseo de Joan de Borbón, hasta en incipiente paseo marítimo que fue abierto en 1959, que iba desde los baños Orientales hasta pasado el hospital del Mar, que quedaba cortado, por el barrio de barracas  del “Somorrostro”, lugar en que vivió “Carmen Amaya”, que también fue derribado alargando el paseo hasta llegar al Puerto Olímpico.
La Barceloneta pertenece al distrito de Ciudad Vieja “Ciutat Vella”, El barrio que tiene forma triangular limita con las playas y el mar, con el Muelle de España del Puerto Viejo, con el barrio de La Ribera y actualmente con el nuevo Puerto Olímpico de la ciudad.
En barrio de La Barceloneta siempre ha estado unido a las playas, al ocio, al sabor a mar y como no, a sus famosos restaurantes o 'chiringuitos', que han sabido renacer en los bajos de los nuevos edificios.
El articulo completo del Ictineo tiene cuatro páginas en la hemeroteca de la Vanguardia 28 de septiembre de 1890
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