Estación de Barcelona Mataró revisada el 12 de agosto del 2019 - La Barcelona de antes

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Estación de Barcelona Mataró revisada el 12 de agosto del 2019

Estaciones de Tren
Quisiera hacer un pequeño homenaje a Miguel Viada Bunyol, “no me he equivocado” (Miguel Biada tal y como lo conocemos por motivos desconocidos cambio la grafía de “V” por “B” aproximadamente en 1825 después de llegar a la Habana procedente de Maracaibo).
Fue el artífice del primer ferrocarril  que funciono en la península ibérica. Había nacido en Mataró en 1789 y con motivo de la guerra de la independencia, se vio obligado a emigrar a Venezuela con tan solo 19 años, dedicándose a los negocios navieros en el puerto de Maracaibo.
El 19 de noviembre de 1837, con ocasión de la  inauguración del ferrocarril de La Habana a Guines, fue invitado a la inauguración del primer tramo entre la Habana y el Bejucal, Biada quedo tan impresionado que durante el acto oficial le comentó al entonces Gobernador de la isla, el General Tacón. Cuando vuelva a España, uniré Barcelona con mi pueblo. Allí comenzó la historia del primer ferrocarril construido en territorio español.
En 1840 nada más regresar a España empezó a mover los hilos para conseguir los permisos necesarios para la realización del proyecto, se puso en contacto con José María Roca, que por aquel entonces  se encontraba en Londres, para que consiguiera del gobierno español la  autorización del proyecto.
Estudiado el proyecto el gobierno lo declaro de utilidad pública para que pudiera acogerse a la normativa del año 1836, en la que se podían hacer expropiaciones forzosas siempre que ello repercutiera en el interés nacional. El 15 de febrero  de 1845, el gobierno otorgó por Real Orden al grupo de empresarios: Miguel Biada y José María Roca, para que constituyan la Compañía del Camino de Hierro de Barcelona a Mataró, (conocida también como Camino del Este), con un capital de un millón de duros (cinco millones de pesetas). Posteriormente ambos se trasladaron a Paris, para firmar el contrato, con el ingeniero ingles Joseph Locke que sería el encargado de dirigir el proyecto.
La estación de Barcelona estaba prevista que se construyera en unos terrenos  fuera de la muralla situados  al inicio del paseo de Don Carlos o del Cementerio (Vía Icaria, actualmente Doctor Aiguader), entre el paseo de Nacional (actualmente Juan de Borbón) y la plaza de toros El Torin. Un emplazamiento estratégico, dada su proximidad con el puerto y el ya desaparecido Portal de Mar, principal acceso de la ciudad amurallada, terrenos que pertenecían al glacis de la Ciudadela (pendiente suave y despejada que precede al foso de una fortaleza), que provocaron innumerables problemas burocráticos con las autoridades militares, las cuales  retrasaron todo lo que pudieron el inicio delas obras.
El principal obstáculo que adujeron era que su construcción, provocaba la perforación de la caponera (la caponera era una obra de fortificación consistente en una estacada con astilleras o troneras para defender el foso de la fortaleza), que unía la Ciudadela con el Fuerte de Don Carlos, que estaba ubicado en la playa, perforación que para permitiría el paso de las vías del tren. La obra fue autorizada el 18 de diciembre de 1847, fueron adjudicadas  a Martí Audinis y Domènec Tomàs, por un importe de 12.000 duros quedan finalizadas en abril de 1848
Con las murallas todavía sin derribar, la construcción sufrió las limitaciones impuestas por las autoridades militares, lo que obligaron a limitar las dimensiones y altura. La estación constaba de un edificio central con una pequeña torre y un reloj, destinado a los pasajeros  de 42 x 8.3 m. y dos naves laterales formando una “U”, de 7 x 14. El interior de la “U” destinado a andenes y vías estaba cubierto, por una estructura de hierro cubierta con el techo de vidrio y zinc, para preservar a los pasajeros del sol, la lluvia y el frio. Completaba el conjunto: un almacén para el material, un gran depósito de agua y un pequeño edificio destinado a las viviendas de los empleados  
El esfuerzo realizado durante la realización de su proyecto, paso factura Miguel Biada, que cayó gravemente enfermo, falleciendo el 2 de abril de 1848, en su ciudad natal, Mataró. La inauguración tuvo lugar, unos meses más tarde el  28 de octubre de 1848, Miguel Viada, no pudo saborear la llegada del tren desde Barcelona a su ciudad natal.
El auge del ferrocarril, inicia la creación de pequeñas compañías, que pretender crear itinerarios para comunicar sus ciudades entre sí. Esto provoca que en 1861 la compañía Camino de Hierro del Este se fusionase con la compañía Camino de Hierro del Norte, que explotaba la línea Barcelona a Granollers, cuya estación se encontraba a un centenar de metros, al otro lado de la muralla de mar. La fusión de las dos compañías las convirtió en la compañía Caminos de Hierro de Barcelona a Gerona, lo que supuso que en 1865 la estación de Mataró quedase como estación de mercancías y la otra (la actual estación de Francia, anteriormente MZA), se convirtiera en estación de pasajeros.
En 1870, con el derribo de la muralla del mar se presentó un proyecto para unir las dos estaciones. El anteproyecto fue aprobado por la Real Orden del 25 de junio de 1871. En 1874 el Ayuntamiento cedió unos terrenos que había obtenido con el derribo de la Ciudadela.  Pero el proyecto nunca llego a realizarse.
El 8 de abril de 1889, La Vanguardia en su edición de la mañana (entonces realizaba dos ediciones), en su primera página publicaba un comentario de  J. Coroleu, en que se hacía referencia al retraso sufrido sobre la fecha prevista para su inauguración,  (se habían hecho grandes esfuerzos para que la inauguración se realizase el 10 de octubre, cumpleaños de la Reina).
En él también ponía de manifiesto, el enfrentamiento que siempre había habido entre Barcelona y Madrid. Hacía referencia a que el ayuntamiento había acordado acuñar una medalla para perpetuar la inauguración del primer ferrocarril da España, para contrarrestar la que se había acuñado en Madrid en el que se decía que el primer ferrocarril había sido el de Madrid – Aranjuez, el periodista escribía la siguiente frase  ¡Puerilidades españolas! Si esto se hace tratándose de asuntos contemporáneos en una época de tanta publicidad, ¿qué confianza podemos tenar en los relatos a los sucesos acaecidos en remotos tiempos?
Con motivo de la Exposición Internacional  de 1929, MZA retomó el proyecto de construir una gran estación que aglutinase, el final de todas sus líneas. Los encargados de realizarla obra fueron los arquitectos Pedro Muguruza, Raimundo Durán Reynals y Pelayo Martínez, asesorados por el ingeniero Fernando Gallego Herrera,  esta decisión comporto el derribo de la estación de Mataró, y en su lugar edificar  tres edificios destinados a alojar los servicios eléctricos y un economato para los trabajadores ferroviarios, dejando el resto de los terrenos y las antiguas vías a talleres de reparación.
La nueva estación fue inaugurada por Alfonso XIII, el 2 de junio de 1929, dos semanas después de la apertura de la Exposición Universal como la nueva Estación de Francia.

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