Baños San Sebastián Revisado el 29 de junio del 2019 - La Barcelona de antes

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Baños San Sebastián Revisado el 29 de junio del 2019

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Fue junto a los Baños Orientales, San Miguel y Astillero, uno de los primeros locales de baños de mar, que se instalaron en la Barceloneta que lograron atraer a las familias de la clase alta. Anteriormente cuarenta años atrás, sólo se arriesgaba a bañarse en las playas de la ciudad, el pueblo bajo, ya que las clases acomodadas se abstenían de tomarlos, dada la falta de higiene y confort de las mismas, si a esto le añadimos que la mayoría se encontraban en zonas que la urbanización del puerto hizo desaparecer, hasta que no se trasladaron a la zona de la Barceloneta, no lograron despegar, ya que muchas de las primitivas casas de baños se encontraban delante de las Atarazanas y frente al baluarte de las Pulgas, delante de la ciudad .amurallada. Posteriormente los que habían destacado desde finales del siglo XIX, desaparecieron con motivo de las olimpiadas de 1992.
El edificio dedicado a los baños de pila y oleaje, más importante que ha tenido la ciudad, ya que fueron los únicos, que supieron conjugar con éxito, a partir de su remodelación en 1928, gracias a la familia Ribalta; la natación con el ocio, colocando a los Baños San Sebastián, a la altura de ciudades como Biarritz, Santander o San Sebastián y que Barcelona se pudiera atraer a personajes de fama internacional, en su local se celebraron fiestas y actuaciones importantes y por las noches de verano se celebraron en 1929, sesiones cinematográficas.
Al principio los primitivos Baños de San Sebastián, eran poco más que cuatro sombrillas y cuatro casetas, cuya fecha de inauguración se realizó en 1889. La Vanguardia del 21 de julio de 1895, publicaba un anuncio en el que se comentaba que debido a la verbena de San Jaime, habría un servicio de Golondrinas a los baños de San Sebastián y la Deliciosa, desde las 4.30 de la mañana hasta las 20 horas.
Otros dan como fecha el 1 de julio de 1900, fecha en la que se inaugura un complejo más preparado, con baños de oleaje y de pila y con una construcción mucho más importante en la que se incluyó un restaurante, que serviría al mismo tiempo, en un lugar de encuentro a orillas del mar, de la clase alta barcelonesa.
La primera casa de baños que se conoce en aquel lugar, fue una barraca propiedad de un tal Bustamante,  construida a primeros de la década de 1850, que carecía de la más elemental comodidad, era un barracón que solo tenía un estrecho tablón, e1 cual servía de banco para desnudarse y carecía de perchas para colgar la ropa, la cual se quedaba sobre el mismo banco. Un fallo de escritura del realizador del cartel de la entrada, le hizo cambiar la “B” por la “G”, convirtiéndolo como “La Barraca de Gustamante”.
Posteriormente  un tocinero de la calle Condal conocido como Vidal, montaba una barraca algo más confortable junto a la de Gustamante. En ella ya habían aparecido las perchas, se habían construido varías casetas para desnudarse y se habían colocado unos  lebrillos para poder quitarse la incómoda arena. La barraca tenía un mostrador, donde los bañistas, podían tomar un tente en pie al finalizar el baño.
En 1915, la familia Ribalta, descendientes de los antiguos carpinteros de ribera fundaron la sociedad Banys i Esports Marítims S.A., con el fin de construir en el antiguo Balneari Sant Sebastià, un edificio en el que aparte de mejorar ostensiblemente la comodidad de los bañistas, poder ofrecer a los clientes una serie de actividades de esparcimiento.
En 1924 después de un viaje del sr. Ribalta por Europa, se procedió a remodelar y ampliar el recinto incluyendo mejoras observadas en los diferentes establecimientos visitados, para aprovechar el haber concedido a la ciudad condal la Exposición de 1929. Se construyó un nuevo edificio diseñado por el arquitecto modernista Antoni Millàs, con piscina, restaurante, cafetería, sala de lectura y mirador convirtiéndolo en el balneario de Barcelona en aceptar en el mismo recinto juntas, personas de ambos sexos, sin ningún tipo de separación (como sucedía hasta entonces), lo que provocó un escándalo de la sociedad más moralista de la época.
Se diseñó la construcción de un casino, con el fin de que estuviera inaugurado para la Exposición de 1929, En el Gran Casino, además de loa servicios de Bar y Restaurante, se adecuo un salón en el que se realizarían actuaciones artísticas, se organizarían fiesta y bailes con el fin de ofrecer espectáculos y diversión a sus visitantes. La organización de las fiestas correría a cargo Sacha Goudine. El nuevo establecimiento funcionará con arreglo a un interesante programa de tés, comidas y cenas, bailes y dancing a la hora de la salida de los teatros. En la gran piscina instalada en la planta baja del Casino se organizarán también interesantes fiestas artísticas. La playa de Barcelona se ponía a la altura de Biarritz, Santander, San Sebastián.
Para su inauguración el miércoles 20 de junio de 1928, la Sociedad Baños y Sports Marítimos S. A. y su director Esteban Sala, ofrecieron un banquete, a las dos del mediodía, a la prensa y autoridades que antes del banquete realizarán un recorrido por las nuevas instalaciones. El nuevo recinto gozó rápidamente de gran popularidad siendo puesto como ejemplo de una ciudad moderna plenamente integrada en el siglo XX. La  llegada del golpe de estado de Primo de Rivera y la prohibición del juego ocasionaron un gran impedimento, para la expansión mundial del casino, lo que provocó que pronto quedara en el olvido.
En 1936 recién declarada la guerra Civil sufrió la expropiación del Comité Obrero de Control de los Baños San Sebastián, que convocó una reunión el 2 de septiembre, para exponer delante de los socios, la situación en que quedaba la empresa. Durante el periodo bélico, sufrió el ataque de la aviación quedando prácticamente destruido. Finalizada la guerra, la familia Ribalta recuperó la propiedad y consiguió reconstruirlo poco a poco. El 24 de mayo de mismo 1939, la empresa anuncio la apertura de una parte de las instalaciones de los baños para el día siguiente. El 21 de abril de 1977, aprovechando el boom del tenis, se realizó la inauguración de unas pistas de tenis en sus instalaciones.
La continuación en la prohibición de los locales de juego en España, por parte de la dictadura hizo mella  en la conservación del edificio a causa de su falta de utilización lo que provocó, que poco a poco se fuera degradando. La nueva ley de costas, la expiración de la concesión administrativa efectuada en 1889 por un periodo de 99 años y la concesión a Barcelona de los Juegos Olímpicos de 1992, hicieron que la flanja del litoral sufriera una reestructuración total de la zona que culminó con el comienzo de su desaparición.
En junio de 1988, se derribó la gran piscina, quedando en estudio por parte del ayuntamiento la restauración del edificio central. El 14 de agosto de 1991, La Vanguardia publicaba un proyecto en el que el ayuntamiento con su alcalde Pascual Maragall, para construir unos nuevos Baños San Sebastián en un lugar cercano, donde se construirá una piscina cubierta de 33 por 25 metros, un bar restaurante y un frontón, cuyo presupuesto ascendía a unos 250 millones de pesetas.
Las Olimpiadas de 1992 y la urbanización de la zona del litoral, con la construcción del muelle de cruceros, acabaron con el sacrificio del antiguo edificio.   
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